¿A QUÉ JUEGA EL PAÍS MÁS RICO DEL MUNDO?

Catar, el gran enigma del Golfo Pérsico

Los primeros habitantes históricos de Catar fueron cananeos (Canaán fue hijo de Cam y nieto de Noé. Por carácter transitivo, Canaán recibió la maldición de Noé cuando Cam lo vio ebrio y desnudo. Los cananeos fueron enemigos mortales de los hebreos, hijos de Abraham, descendientes de Sem, otro hijo de Noé). El islam (originado en Ismael, hijo de Abraham antes que Isaac) llegó a ese territorio en el siglo 7. Pero después, y hasta el siglo 19, Catar fue nido de piratas. Más tarde llegó, desde Kuwait, la familia Al Jalifa, que dominó Catar y la isla de Bahrein. Hubo una rebelión en 1867 pero los cataríes fueron derrotados por los Al Jalifa con el apoyo del emirato Abu Dhabi. Pero más tarde los ingleses, luchando contra los piratas, llevaron al poder a la familia Al Thani, antes que llegaran los turcos otomanos. La rebelió ocurrió en 1893, pero Catar terminó en manos de los persas que dominaban Irán. Más tarde fue parte del Imperio otomano y con la 1ra. Guerra Mundial fue protectorado del Imperio británico hasta que los ingleses se fueron del Golfo Pérsico, en 1971. En 1972 hubo un golpe de Estado: Ahmed Al Thani fue depuesto por su primo el jeque Jalifa Al Thani, quien en 1995, fue destronado por su hijo Hamad Al Thani, quien en 2013 abdicó en favor de Tamim bin Hamad Al Thani. Mucha truculencia, compatible con un país que intriga a Occidente.

Catar es un pequeño país (11.586 Km2 con 2,1 millones de habitantes) ubicado en el Golfo Pérsico, que tiene forma de pulgar, limita únicamente con Arabia Saudita, posee el PBI por habitante más alto del mundo, comparte con Irán la reserva de gas más grande que hay, y ha mostrado tener la agenda internacional más borrosa de todo el mundo árabe.

Para algunos, Catar es un país exclusivamente oportunista: la ambición es lo que domina al emir Tamim bin Hamad Al Thani asentado en la capital Doha, repleta de rascacielos: “Catar es un país sin ideología”, dijo Talal Atrissi, un analista político y comentador libanés al The New York Times. “Ellos saben que los islamistas son el nuevo poder en el mundo árabe. Esta alianza sentará las bases de un nuevo eje de influencia en la región.”

Sin embargo, para otros, las amistades y enemistades de Catar están basadas en sectarismos. Y ellos fundamentan esta mirada en que el país ha apoyado revueltas de musulmanes sunnitas, tal como la intervención saudí en la isla de Bahrein, para acallar protestas chiitas.

Hay una 3ra. mirada, que observa que, en realidad, la política exterior catarí tiene mucho que ver con los sentimientos personales del emir Tamim bin Hamad Al Thani, integrante de la dinastía de los Al Thani. Un ejemplo de esto sería la intervención de Catar en Libia, donde se puso al hombro el derrocamiento de Muamar al Gadafi. La esposa del entonces emir, Sheika Mozah, había pasado su infancia en Libia y en su momento abundaron los rumores de que ella había persuadido a su marido de intervenir en el país africano, a causa de sus lazos personales con familias de Bengasi, baluarte de los opositores a Muamar al-Gadafi.

Sede (con escándalo y muchas sospechas de sobornos a directivos de la corrupta Federación Internacional de Fútbol Asociado) del Mundial de Fútbol 2022, Catar tiene la particularidad de estar habitado únicamente por un 15% de población nativa. El resto son inmigrantes, que ingresan al país de a 20 por hora, según el diario español El Mundo: “Catar necesita mano de obra y este pequeño emirato gana población cada hora, a un ritmo de 20 personas cada 60 minutos”.

Pero el panorama en Catar para los trabajadores extranjeros es negro: según Amnistía Internacional, la mayor parte de ellos está en situación de semi-esclavitud. Según The New York Times, en los últimos años, este país “más pequeño que Connecticut”, cuya población nativa (apenas 225.000 personas) no llenaría un barrio de El Cairo (Egipto),  provoca equivalentes cantidades de odio y admiración en el mundo, y ha emergido como el país árabe más dinámico en medio de una región tumultuosa. De acuerdo a un diplomático occidental le dijo al The New York Times, la fuerza de la influencia de Catar está dada, paradójicamente, por su naturaleza impredecible.

Urgente24 cree que también por Al Jazeera, el multimedios que impulsó la familia real catarí cuando la BBC, que había entrenado al personal, desistió del proyecto de un canal de noticias para Medio Oriente.

¿Cómo hacer para ser amigo de Catar?

> Catar tiene un rol clave en la guerra civil siria.

> Catar financió el derrocamiento de Muamar al Gadafi en Libia.

> Catar brindó apoyo financiero y logístico a las “start-ups” de los Hermanos Musulmanes –Hamas en Gaza y al-Nusra en Siria-.

> Catar le dio asilo a Osama bin Laden en 2008.

Aunque el país lo niega, diversas investigaciones demuestran que grupos como el frente al-Nusra y Hamas operan abiertamente en Doha (capital de Catar), explica la revista estadounidense Foreign Policy.

Pero, además, la paradoja catarí es que en su suelo también prosperan empresas y escuelas estadounidenses, hay una base aérea estadounidense (que fue utilizada para atacar a Saddam Hussein en su momento y a Estado Islámico en la actualidad): Al Udeid, con una pista de 4,5 Km. de longitud y 7.500 soldados, que también alberga el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC, en inglés) y las operaciones de guerra electrónica en 20 países de la región.

Además, en reiteradas ocasiones Catar manejó negociaciones con organizaciones terroristas y consiguió la liberación de rehenes estadounidenses.

Pero también ahora se levantará en su territorio una base aérea de Turquía, con 3.000 soldados.

Catar ofrece a sus amigos acceso a dinero, medios y capital político, explica la revista Foreign Policy. Y, ¿cómo hay que hacer para ser amigo de Catar?

Los criterios son variados. La publicación estadounidense explica que en Catar hay un amplio rango de cadenas hoteleras, algunas más nuevas y otras más viejas, algunas más vistosas y otras no tanto. De igual manera, los amigos de Catar también vienen de diferentes partes, responden a intereses diferentes, y los vinculan a Catar distintas cosas.

En qué hotel los visitantes se alojan, indica su prospecto de obtener apoyo. El Four Seasons y el Ritz-Carlton son viejos favoritos; el líder de Hamas, Khaled Mashal, se ha quedado en el primero, la oposición siria en el segundo. El W Hotel es un elegante recién llegado, que principalmente aloja a delegaciones europeas que buscan inversiones o gas natural. El Sheraton –uno de los primeros hoteles de Doha- está pasado de moda a esta altura; allí es donde altos jefes rebeldes de Darfur se quedaron durante las negociaciones con el Gobierno sudanés. Todo el mundo quiere entrar en la red porque, tal como lo dijo un sirio en Doha, ‘Catar tiene dinero y Catar puede conectar el dinero’.”

¿Y dómo consigue Catar el dinero? Los ingresos del petróleo y de gas natural son el 60% del PIB del país. El problema es que los precios han bajado y, por lo tanto, ha mermado el presupuesto de Catar, aunque no su influencia.

Qatar Petroleum (QP) es la petrolera de propiedad estatal que controla la exploración, producción, refinación, transporte y almacenamiento, al comando de Abdullah Bin Hamad Al-Attiyah, ministro de Energía e Industria y 1er. Ministro Adjunto. Es la petrolera N°3 más grande del mundo por reservas de hidrocarburos.

¿Aliados o enemigos de USA?

Las intenciones de Catar a escala global son borrosas incluso para sus vecinos y aliados más cercanos, explica The New York Times.

Algunos dicen que Catar tiene un “complejo de Napoleón (Bonaparte)”, otros dicen que tiene una agenda islamista. Pero su extendida influencia es un ejemplo de lo que puede sumarle a un país una de las reservas de gas más grandes en el mundo, la cadena de noticias más influyente de la región (Al Jazeera), una colección de contactos (muchos con tendencias fundamentalistas), y las decisiones políticas en manos de una sola familia.

El país ha sido, según Foreign Policy, una bendición tanto como una maldición para USA (a diferencia de su vecino Arabia Saudita, aliado indiscutible de Washington DC).

USA tiene en la base de Al Udeid, uno de los mayores centros de operaciones del Ejército estadounidense en el exterior. A Catar le sirve para ocultar su apoyo a los extremistas en otros países.

Los estadounidenses han recurrido a sus conexiones en Doha en más de una ocasión: Catar orquestó el intercambio de prisioneros entre el soldado Bowe Bergdahl y 5 talibanes presos en Guantánamo. También manejó las negociaciones con el frente al-Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria, que consiguieron la liberación del escritor Peter Theo Curtis en agosto de 2014.

Pero esa misma red catarí ha tenido un papel preponderante en desestabilizar casi cada rincón problemático de la región y en el ascenso y crecimiento de facciones radicales y yihadistas. “Catar no puede continuar siendo un aliado de USA los lunes y enviar dinero a Hamas los martes”, protestó en 2009 el entonces senador estadounidense John Kerry, hoy día secretario de Estado.

Hermanos Musulmanes, la alianza más clara y fuerte de Catar

Catar ha aportado millones de dólares para financiar redes de rebeldes sirios que quieren derrocar a Bashar al Asad y salafistas que deambulan entre Irak, Líbano y Siria.

Desde generales sirios hasta insurgentes talibanes, pasando por islamistas somalíes y rebeldes sudaneses, todos han sido en algún momento sostenidos por Catar.

Foreign Policy destaca que todos los países en que los cataríes intervinieron indirectamente, hoy son un desastre:

> Libia se está desangrando en una guerra tribal,

> la oposición siria ha sido controlada por los extremistas,

> la intransigencia de Hamas ha empeorado mucho la emergencia humanitaria en Gaza.

Catar no parece exitosa en cuanto a resultados de tanto dinero aplicado a financiar proyectos de poder.

Los más beneficiados por Catar han sido quienes tienen los lazos más antiguos con el pequeño Estado gasífero: la Hermandad Musulmana, organización global islamista responsable de la creación de diversos grupos terroristas como Hamas y al-Qaeda.

Desde el año 2000, aproximadamente, el Gobierno catarí empezó a financiar 'think-tanks' y centros de estudios teológicos repletos de islamistas. Muchos de los asesores de la familia que gobierna Catar son expatriados de distintos lados, pertenecientes a la Hermandad, tales como el controversial clérigo egipcio Yusuf al-Qaradawi, cabeza de la Unión Internacional de Académicos Musulmanes en Doha.

Yevgeny Satanovsky, presidente del Instituto Ruso de Medio Oriente, explicó al periódico digital Huffington Post que “Catar siempre ha apoyado y siempre apoyará a la Hermandad Musulmana, tales como Ennahdha, de Túnez, o Hamas en Gaza.”

Arabia Saudita, mientras tanto, es hogar de los salafistas, otro movimiento fundamentalista. “A pesar de que son menos visibles que la Hermandad Musulmana, los salafistas son una fuerza política que hay que tener en cuenta. En Egipto, el partido al-Nour dice tener 800.000 miembros, parecido a la Hermandad”, escribió Satanovsky.

“Los salafistas consideran a la Hermandad Musulmana islamistas débiles que hacen demasiadas concesiones”, explicó Khalil al-Anani, académico de Política de Medio Oriente de la Universidad de Durham al Post.

La pirotécnica rivalidad saudí-catarí

Como todos los asuntos que conciernen a Catar, es difícil dilucidar con claridad cuál es la postura catarí con respecto a Arabia Saudita. Este último es el reinado más grande de la península arábica, y ambos países tienen en común el que su población nativa es de mayoría sunnita. Recordemos que hay 2 grandes ramas en el islam, los sunnitas y los chiitas, que se encuentran en conflicto desde el momento de la muerte del profeta Mahoma, en el año 632.

Arabia Saudita reclama la supremacía en el mundo del islam sunnita. Irán, por otro lado, es históricamente el corazón del chiismo. En Arabia Saudita, hay una fuerte influencia del wahabismo, una forma ultra-conservadora del islam que nació en el siglo 18.

Según el Centro de Investigación sobre Globalización canadiense, Global Research, los talibanes son una derivación de wahabismo que pudieron crecer gracias al financiamiento saudí. Los emiratos del Golfo, entre ellos Catar, adhieren al wahabismo sunnita de los saudíes. Esto representa una de las facetas de los lazos catarí-saudíes. (Recordemos que Catar dio en su momento asilo al saudí Osama bin Laden y que, hasta la fecha, la familia bin Laden tiene negocios importantes con Catar).

El Global Research explica que, cruzando un pequeño puente de Arabia Saudita, se llega a la pequeña isla de Bahrein, en la que el 75% de la población es chiita pero la familia que gobierna, los al-Khalifa, son sunnitas y están profundamente entrelazados con Arabia Saudita. Y para complicar la película aún más, la región petrolera más rica de Arabia Saudita está dominada por los musulmanes chiitas que trabajan en las instalaciones de crudo de Ras Tanura. La población del Irak es en un 61% chiita.

El presidente sirio, Bashar al-Assad, pertenece a un satélite de la rama chiita conocidos como los alawitas. Alrededor del 23% de los turcos son también alawitas. Pero volviendo a las relaciones catarí-saudíes, más allá de esa hermandad que supone para los países estar del mismo lado del islam, ambos países han competido en ocasiones por influencia.

Arabia Saudita “ha peleado contra su pequeño pero ambicioso vecino, Catar, durante años. Los 2 ‘enemigos’ están involucrados en una lucha de poder que ha afectado a países de la región, desde Mali hasta Siria”, advirtió el periódico Huffington Post. Si bien ambos países apoyan a la oposición siria, por ejemplo, cada uno de ellos se inclina por distintas facciones dentro de la misma.

“Protegida por USA desde el descubrimiento de pozos petrolíferos en su territorio en 1938, Arabia Saudita llegó a dominar la región económicamente. De todos modos, Catar ha (…) desafiado el dominio saudí desde que se independizó del Reino Unido el 1971”, escribió el Post. Para Foreign Policy, Catar vio en la Hermandad Musulmana, una combinación de religiosidad y eficacia. El emirato quería diferenciarse de otras monarquías de la zona como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, al apostar por esa organización.

Trabajo esclavo

“Al llegar a Doha, el extranjero recibe dos sacudidas. La primera, nada más abrirse la puerta del avión, es el clima que escupe la humedad pegajosa del Golfo Pérsico y su calor sofocante en los meses de verano. La siguiente –a tenor del estómago de cada uno– es una sacudida en la conciencia”, escribió el periódico español El Confidencial.

“El pequeño emirato catarí –tiene la extensión de Murcia– se ha construido, como el resto de los países de la región, gracias a los hidrocarburos. Y cabe subrayar lo de ‘construido’ porque incluso el propio territorio nacional se está ampliando a expensas del mar. La riqueza es hoy patente en las altas torres de cristal y hormigón levantadas en pleno desierto, en el lujo extremo de sus interiores, en una vida con un clima marcado por el aire acondicionado –del trabajo, el coche, los hogares y los centros comerciales– mientras en el exterior la temperatura supera los 40 ºC, un decorado artificial que esconde una sociedad de contradicciones e hipocresías y que, no sin razón, la embajadora nepalí en Qatar, Maya Kumari Sharma, llegó a definir como ‘una cárcel al aire libre’”, explicó el periódico digital español El Confidencial.

La estructura poblacional está compuesta por la siguiente pirámide: primero están los nativos de Qatar; le siguen los “expatriados” o inmigrantes de cuello blanco: europeos, australianos y algunos asiáticos (chinos e indios); y por último están los inmigrantes procedentes de los más variados rincones del mundo: desde filipinos a sudaneses o eritreos, sobre quienes descansan los trabajos más duros y peor pagados. El 94% de la fuerza de trabajo en Qatar es extranjera.

Según Amnistía Internacional, la mayoría de los trabajadores migrantes empleados en el sector de la construcción se encuentra en estado de “trabajo forzoso”. El responsable de estas condiciones es el sistema de patronazgo o “kalafa”, explica el periódico español El Mundo. Bajo este sistema, cada trabajador tiene un patrón, que puede ser un individuo o empresa.

“El sistema lleva prácticamente a que el trabajador sea una 'posesión' del patrón. El patrocinador es el responsable de tramitarle el permiso de residencia, que le da acceso al sistema de salud, y por tanto, tiene en su mano el que su empleado esté dentro o fuera de la ley. Además, el empleado no puede marcharse del país sin un permiso de su patrón”, explica el periódico El Mundo.

En Catar, por supuesto, no existen los sindicatos. Una investigación del periódico británico The Guardian del año 2013 reveló que debido a las nefastas condiciones en que trabajaban los obreros que construían las facilidades para el Mundial de Fútbol de 2022, se había muerto un promedio de casi un obrero nepalí por día (los nepalíes son mayoría entre los obreros).

El gasoducto de la discordia

Catar había mantenido históricamente muy buenas relaciones con el régimen de Bashar al Assad, pero fue uno de los primeros estados de la región en retirar su embajador de Damasco y comenzar a brindar apoyo a los rebeldes sirios, cuando estalló la guerra civil.

“Ellos (Turquía y los estados árabes del Golfo Pérsico) estaban muy decididos a derribar a Al Asad  (...) ¿Y qué hicieron? Suministraron cientos de millones de dólares y decenas de miles de toneladas de armas a cualquiera que luchase contra al Assad; el problema es que esa gente era al-Nusra y al-Qaeda y los elementos extremistas de entre los yihadistas que venían de otras partes del mundo”, afirmó en 2014 el vicepresidente de USA, Joe Biden, aunque posteriormente se retractó de sus dichos.

Según el portal CounterPunch, la guerra en Siria se trata de una guerra de energía. El corazón del asunto es una viciosa competencia geopolítica entre dos propuestas de gasoductos, uno de Irán y otro de Catar, que tenían como objetivo transportar gas a Europa pasando por Siria.

“En 1989, Catar e Irán comenzaron a desarrollar el campo de gas South Pars/North Dome, enterrado 3.000 metros bajo el suelo del Golfo Pérsico. Con 51 billones de metros cúbicos de gas y 50.000 millones de metros cúbicos de condensados líquidos, es la reserva de gas natural más grande del mundo. Aproximadamente un tercio de sus riquezas están en aguas iraníes y dos tercios están en aguas cataríes”, explicó la revista estadounidense Foreign Affairs. Pero Catar 'pinchando' gas que Irán no está 'pinchando' refuerza la alianza de Irán con Siria.

USA apoyaba el proyecto de gasoducto catarí, explica el semanario, porque lo veía como una manera de contrarrestar la influencia iraní y diversificar la provisión de gas a Europa, quitándole mercado a Rusia. Todo comenzó en 2009, cuando Catar le propuso a Damasco la construcción del gasoducto, que iría hasta Turquía para allí conectarse con el gasoducto Nabucco, para abastecer de gas catarí a la Unión Europea. Una ruta para llegar de Catar a Turquía es vía Arabia Saudita, Jordania y Siria.

Otra es a través de Arabia Saudita, Kuwait e Irak. Pero Siria debía proteger los intereses de su aliado ruso, que es el máximo abastecedor de gas natural de Europa y que tiene una base naval estratégica en su territorio, desde donde monitorea el mar Mediterráneo... El Presidente sirio se negó a firmar el plan, fuertemente presionado por Rusia. Optó entonces por negociar con Irán la construcción de un gasoducto alternativo, que llevaría el gas iraní a Europa a través de Irak, Siria y Turquía. El anuncio de la construcción del gasoducto iraní-iraquí-sirio llegó en 2011.

Las partes firmaron el acuerdo en julio de 2012. La construcción estaba anunciada para 2016, pero la guerra civil estalló y hoy Siria es un caos con futuro incierto. Es con ese trasfondo que se entienden los apoyos en la guerra siria: Rusia e Irán por un lado, sosteniendo al presidente Bashar al-Assad; y del otro lado Catar, Turquía y USA, apoyando a los rebeldes.

Catar ha financiado a grupos opositores desde el comienzo. Según Foreign Affairs, la CIA ha brindado entrenamiento a rebeldes sirios desde su base en Catar. “Cualquier arreglo político de la crisis siria también debe conciliar intereses enfrentados en cuanto al gas”, explica Foreign Affairs.

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