VIERNES SANTO

El significado de la cruz

El llamado 'viernes santo' tiene un significado profundo para quienes se dicen cristianos, que no puede circunscribirse a los ritos y tradiciones porque trata de la crucifixión de Jesús, una cuestión decisiva en toda esa creencia porque se supone que el sacrificio de un justo que murió por todos los pecadores pagó el precio que habilita a la redención. De eso trata el cristianismo, en una idea que se complementa con la resurrección. Sin embargo, el concepto se fue deformado conforme creció la tolerancia del cristianismo hacia el paganismo, otra creencia de formas diferentes. Probablemente sea el origen de gran parte del agnosticismo. En definitiva, el cristianismo siglo 21 tiene bastante poco que ver con el cristianismo del siglo 1.

La crucifixión es un método antiguo de ejecución, donde el condenado es atado o clavado en una cruz de madera o entre árboles o en una pared, normalmente desnudo, y dejado allí hasta su muerte.

Esta forma de ejecución fue ampliamente utilizada en la Roma Antigua y en culturas vecinas del Mediterráneo; métodos similares fueron inventados por el Imperio persa.

La crucifixión fue utilizada por los romanos hasta 337, después de que el cristianismo fue legalizado en el Imperio Romano en el año 313 favorecido por el emperador Constantino, pero antes de que se convirtiera en la religión oficial del imperio.

La crucifixión era usualmente utilizada para exponer a la víctima a una muerte particularmente lenta, horrible (para disuadir a la gente de cometer crímenes parecidos) y pública, utilizando todos los medios necesarios para su realización. Los métodos de la crucifixión variaban considerablemente con el lugar y el tiempo donde se efectuaban.

En algunos casos, antes de la crucifixión, los romanos acostumbraban a dar latigazos (flagelar) al reo. Luego, y durante el trayecto hasta el lugar de ejecución, el condenado era obligado a cargar un yugo de madera ("Patibulum" o "furca") sobre sus propios hombros, que posteriormente solía ser usado como travesaño de la cruz.

El historiador romano Tácito documenta que la ciudad de Roma tenía un lugar específico para llevar a cabo las ejecuciones, un área especialmente destinada para la crucifixión, situado afuera de la puerta de Esquilino.

La persona muchas veces era atada al patíbulo por medio de cuerdas, pero el uso de clavos se documenta por varias fuentes, como en el caso de Flavio Josefo, donde sostiene que en la Gran Revuelta Judía (70 dC) “los soldados enfurecidos, clavaban a las cruces a los que eran capturados a unos en una posición y a otros en otra”.

Al principio los persas fijaba al reo tan solo a una estaca vertical, llamada en latín “crux simplex”. Esta era la construcción disponible más sencilla de torturar y matar a los criminales. Los romanos añadieron posteriormente travesaños de madera atados en la parte superior del poste o estaca formando una T (crux commissa), y también la forma más familiar entre los cristianos (crux immissa). Otras formas comunes eran en forma de X o de Y.

Los escritos más antiguos que relatan crucifixiones describen la forma de la forma de la letra T (la letra griega tau) o compuesta de un poste (stipes o palus), con un travesaño (patibulum) sujetado por medio de una clavija en la parte superior:

Plauto (254-184 A.C.) habla del patíbullum usado como travesaño o como sinónimo de cruz.

En la cultura popular existe la creencia (posiblemente derivada de leer literalmente la descripción del evangelio de Juan de que las heridas de Cristo estaban “en las manos”), de que el condenado era clavado en las manos, sin embargo documentos históricos refieren que los clavos estaban desde brazo hasta mano.

Una posibilidad que no requiere que además hubiese sido atado es que los clavos se insertaron justo debajo de las muñecas, entre los dos huesos del antebrazo (el radio y el cúbito). Los clavos también pudieron haber sido colocados a través de la muñeca, en el espacio entre los huesos del carpo, conocido como espacio de Destot.

La palabra utilizada en los evangelios traducida como “mano” es utilizada también en Hechos 12:7 donde se narra que las cadenas de Pedro cayeron de “sus manos” siendo que éstas debieron de estar colocadas en sus muñecas. Esto muestra que el uso semántico es mucho más amplio que el término castellano "mano", y puede que los clavos estuviesen situados en la muñeca.

El tiempo necesario para alcanzar la muerte va de horas hasta varios días, dependiendo exactamente del método empleado, el estado de salud de la persona crucificada y circunstancias ambientales.

Algunos investigadores creyeron que la muerte podía producirse como resultado de una “rotura del corazón”, debido a la historia bíblica del agua y la sangre que fluye de la herida de Cristo.

Otra teoría, del cirujano Pierre Barbet, establece que la causa típica de la muerte en la cruz era la asfixia.

Hoy se cree que la muerte en una cruz podía suceder por múltiples razones, como shock hipovolémico, debido a la hemorragia causada por los azotes y los clavos; o sepsis generalizada por las heridas infectadas. También podía suceder por la combinación de una serie de otras causas como deshidratación, insolación, cansancio crónico, que eventualmente podían llevar a un paro cardíaco, etc.

Era posible, sin embargo, sobrevivir a la crucifixión y existen registros de algunos supervivientes. El historiador Josefo describe que encontró a 2 de sus amigos crucificados. Él rogó por ellos y se les concedió el indulto, uno de ellos murió y el otro logró recuperarse.

El caso de Jesús

El juicio y muerte de Jesuscristo son narrados en los Evangelios, el inicio del Nuevo Testamento, la 2da. parte de la Biblia.

Según los Evangelios, Jesús fue arrestado en el jardín de Getsemaní, en el Monte de los Olivos, ubicado en el valle de Kidrón, al este de Jerusalén.

Los captores fueron un grupo de sacerdotes y guardias del templo, aunque el evangelio de Juan, al incorporar la palabra griega "quiliarca", habitualmente usada por los griegos para un tribuno romano, parece presentar la participación de un oficial romano con soldados del pretorio.

Tras su detención, Jesús fue llevado al hogar privado del sumo sacerdote Caifás. Según el Evangelio de Juan fue llevado primero ante Janín, donde fue interrogado.

Caifás era el jefe de los saduceos o zadokitas, los descendientes del Sumo Sacerdote Sadoq, de la época de Salomón. Ellos se asumían como justos o rectos y competían con los fariseos, reinterpretando cuestiones formales de la religión judía, que pretendían convertir en centrales por el peso de la tradición.

Flavio Josefo escribió que era un grupo belicoso, cuyos seguidores eran ricos y poderosos, y se les consideraba groseros en sus interacciones sociales.

Jesús fue condenado a muerte por el Sanedrín, una asamblea o consejo de sabios estructurado en 23 jueces en cada ciudad judía. Pero el Gran Sanedrín, donde fue llevado Jesús, era una corte suprema de 71 miembros: el sumo sacerdote y 70 hombres prominentes de la nación.

La Enciclopedia Judaica explica: “Tenemos que suponer que Jesús celebraba el festival la víspera, de acuerdo con la costumbre galilea, en caso de que la festividad tuviera que coincidir con el sábado. Pues según el concepto de [la escuela farisea de Shamay], prevaleciente en Galilea, el sacrificio del cordero pascual era un sacrificio particular y no era admisible en sábado”. Esto lleva la acción a la madrugada del viernes.

Según los evangelios, luego de hallarlo culpable de blasfemia por los judíos, Jesús fue entregado en manos de los romanos. Los juicios romanos se hacían antes del mediodía. Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el Praefectus-Procurator romano de Jerusalén.

El historiador romano Tácito, nacido alrededor del año 55 d.C., y quien era hostil hacia el cristianismo, escribió poco después del año 100, mencionando la persecución de los cristianos por Nerón: “Cristo, el fundador del nombre, había sufrido la pena de muerte en el reinado de Tiberio, sentenciado por el procurador Poncio Pilato, y la perniciosa superstición (cristianismo) se detuvo momentáneamente, pero surgió de nuevo, no solamente en Judea, donde comenzó aquella peste, sino en la capital misma (Roma)”.

El Evangelio de Lucas añade que Pilato envió a Jesús ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que se encontraba de visita en Jerusalén, algo históricamente correcto ya que en la ley romana la jurisdicción correspondía al lugar de origen del acusado.

Pero Herodes lo mandó de nuevo a Pilato al no hallarlo culpable de nada. A pesar de lo anterior, la corona puesta sobre Jesús y el letrero del cargo indican que fue condenado a morir en la cruz bajo el cargo de sedición, al considerarse que se había proclamado rey, lo que significa la aplicación de la "Lex Iulia Lesae Maiestatis" promulgada por Tiberio César años antes.

La actitud misericordiosa y vacilante de Pilato, descrita en los evangelios, contrasta drásticamente con el relato de Flavio Josefo sobre su personalidad violenta y actos de extrema crueldad.

Antes de su ejecución una flagelación mediante el látigo llamado "flagrum taxillatum" o "flagra horrible". Una revista de la Asociación Médica Estadunidense, The Journal of the American Medical Association, describe así la práctica romana: “Por lo general el instrumento que se usaba era un látigo corto (flagelo) con varias tiras de cuero sueltas o trenzadas, de largo diferente, que tenían atadas a intervalos bolitas de hierro o pedazos afilados de hueso de oveja [...] Cuando los soldados romanos azotaban vigorosamente vez tras vez la espalda de la víctima, las bolas de hierro causaban contusiones profundas, y las tiras de cuero con huesos de oveja cortaban la piel y los tejidos subcutáneos. Entonces, a medida que se seguía azotando a la víctima, las heridas llegaban hasta los músculos subyacentes y producían tiras temblorosas de carne que sangraba”.

No se sabe cuántos latigazos recibió Cristo, pues según la ley judía se daban 39 golpes, mientras que los romanos solían dar mucho más.

La humillación de Cristo, lo que incluyó que lo disfrazaran de rey con un manto rojo, una caña en su mano derecha a manera de cetro y una corona de espinas, parece seguir una costumbre de las legiones, que escogían a un esclavo en las saturnales de fin de año para vestirlo de rey, humillarlo y luego sacrificarlo. Los soldados romanos le escupieron y golpearon. Se burlaban de él diciendo: "Saludos, rey de los judíos".

En los evangelios Jesús fue conducido hasta un lugar llamado Gólgota, que significa, en arameo "lugar del cráneo". El evangelio según Marcos dice que Jesús fue crucificado a la hora tercera (9 de la mañana), mientras que el evangelio de Juan14 dice que fue en la hora sexta (11 de la mañana a 12 del mediodía).

El reo cargaba una viga pequeña sobre ambos hombros, a manera de yugo, llamada "patíbullum", "antenna" o "furca", la cual solía usarse de viga transversal. Una cruz clásica completa se estima que habría pesado alrededor de 100 kg, haciéndose imposible que un hombre debilitado por la tortura pudiera cargarla.

La palabra griega para cruz (stauros) se usaba en las fuentes clásicas para referirse indistintamente a cualquier parte constituyente de la misma, y no necesariamente a una cruz completa.

El relato de Juan dice que fue crucificado entre 2 personas, sin especificar su delito.

Junto al reo a veces se colocaba un "titulus" o inscripción del cargo. El uso de este tipo de letreros del cargo está consignado en la Historiæ Romanæ, de Dion Casio. El Evangelio de Juan declara que el títulos fuera escrito en 3 idiomas, hebreo (que los profesores Alfred Wikenhauser y Brown, entre otros, sugieren podría ser el arameo, griego y latín, a fin de ser leído por las multitudes de extranjeros que acudían a la Pascua.

El Evangelio según Juan dice que el letrero del cargo de Cristo decía "Jesús el Nazareno, el rey de los judíos". En la versión más escueta de Marcos solo dice: "El rey de los judíos"; en Lucas "Este es el rey de los judíos"; y en Mateo "Este es Jesús el rey de los judíos".

Juan menciona también la objeción de los principales sacerdotes, que pidieron que se cambiase la inscripción para "Éste dijo: Soy rey de los judíos", pero no lo consiguieron.

Era habitual que los grupos de ejecución estuvieran compuestos por 4 soldados y 1 centurión, y que estos pudieran reclamar los bienes de la víctima como parte de su salario ("expollatio"). En efecto, la Biblia narra que, tras crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras.

A diferencia de lo representado tradicionalmente en el arte cristiano, el profesor Josef Zias, antropólogo de la Universidad Rockefeller y ex curador del Departamento de Antigüedades y Museos de Israel, sugiere que las crucifixiones en Judea no habrían sido en cruces muy altas, en vista de que la madera más disponible para ejecuciones sería la de olivo y estos árboles no son muy altos, lo cual sugeriría que las personas eran crucificadas “a la altura de los ojos del observador”.

Según los Evangelios los romanos dieron de beber a Jesús vino con hiel. En tiempos de Jesucristo, los soldados romanos bebían un vino flojo, ácido o amargo, conocido en latín como "acetum" (vinagre", o, cuando estaba diluido con agua, "posca". Probablemente esta fue la bebida que se le ofreció a Jesús mientras estaba en la cruz. Según unos evangelios, él rehusó un vino agrio mezclado y drogado con mirra (o hiel) que se le presentó para aliviar su sufrimiento.

Hacia las 15:00, Jesús exclamó: "Eloi, Eloi, lamá sabactani", que en arameo significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Sus últimas palabras antes de expirar fueron: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". O simplemente "Todo ha sido cumplido".

A todo esto: ¿cuál había sido el pecado de Jesús? Su muerte como sacrificio universal (porque la paga del pecado es la muerte), es un eje del cristianismo. De eso trata el Viernes Santo.

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