AGUSTÍN MONTEVERDE

"Con brecha de hasta 100%, Cristina y Kicillof dejan un BCRA quebrado"

En una muy reservada reunión de economistas que se realizó el miércoles 30/09 en la City porteña, uno de los informes hizo énfasis en que la contabilidad verdadera del Banco Central de la República Argentina se encuentra -US$ 5.000 millones, o sea con patrimonio negativo. En esas condiciones deberá asumir el Ejecutivo Nacional el heredero de la mal llamada Década Ganada, período sombrío de la historia nacional que deberá ser revisado y enjuiciado. Acerca del BCRA estrangulado escribió Agustín Monteverde en el informe más reciente de la consultora Massot & Monteverde:

CIUDAD DE BUENOS AIRES (InC). La  discrecionalidad  gubernamental,  la  permanente  amenaza  a  los  derechos  de  propiedad  y las omnipresentes disfunciones del modelo económico terminaron frustrando la década con condiciones externas más favorables que la Argentina haya conocido.
 
• La presión tributaria exorbitante —la más alta de nuestra historia— ha resultado insuficiente para sostener el derroche de gasto gubernamental.
 
 Se requeriría un salto de 40% en la recaudación para financiarlo sin necesidad de recurrir a endeudamiento ni emisión.
 
• En los últimos años, el crecimiento estructural del gasto operativo superó al de los  subsidios,  al  punto  que  el  Estado  ha  creado  más  empleo  que  el  sector productivo.
 
• La  inversión  ha  desaparecido  y  los  capitales  fugaron,  espantados  por  la  asfixiante  carga tributaria,  los  controles    de  precios,  la  confiscación  de  los  ahorros  previsionales  y  de  las acciones  de  YPF,  el  cepo  a  importaciones  y  giros  de  utilidades  y  regalías  al  exterior,  los repetidos  casos  de  acoso  fiscal  a  empresarios díscolos,  la  guerra  contra  el  campo,  las restricciones cambiarias y la discrecionalidad normativa.
 
• La  disposición 646  de  la  Comisión  Nacional  de  Valores, obligando  a  los fondos  comunes  de  inversión  a  valuar  los  títulos  en  moneda  extranjera  al  tipo de  cambio  oficial, sólo  el  día  martes 29/09 habría  provocado  pérdidas  a inversores y ahorristas por unos $ 1.000 millones.
 
• Los  controles  de  precios  y  tarifas  desalentaron  la  producción  y  la  inversión pero no sirvieron para eludir la inflación: pese a estar reprimida, es la segunda más alta del planeta.
 
• Las tarifas congeladas nos sumieron en un grave desabastecimiento energético, que agrava la falta de inversiones.
 
• La  elevada  tasa  para  acceder  a  financiamiento  internacional  conspira  también contra  la  inversión;  países  como  Irak  y  Nigeria  gozan  de  tasas  inferiores  a  las que debe pagar la Argentina.
 
 Ahora   el   gobierno   parece   estar   empeñado   en   perseguir   a   las   entidades financieras extranjeras argumentando supuestas maniobras de lavado de dinero.
 
> Para  darle  cobertura  a  la  estrategia,  la  Comisión  Bicameral  que investiga  la  fuga  de  capitales  ha  estado  convocando,  uno  a  uno,  a  los representantes de todas las entidades extranjeras.
 
• La  comisión  investigadora  está  liderada  por  los  diputados  oficialistas R. Feletti y C. Heller.
 
• Históricamente,  nuestras  recesiones  fueron  por  lo  general  una  consecuencia  directa  de  las repetidas crisis que hemos sufrido en la balanza de pagos.
 
• Cuando cunden  los  temores,  el  público  tiende  a  canalizar  la  preferencia  por liquidez hacia activos externos.•Toda vez que aumenta la incertidumbre y se produce una huida de los activos domésticos, se contrae la demanda privada.
 
• La receta K para devolver vitalidad a la economía se centró en la expansión de los medios de pago.
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• Desde 2006 a la fecha la base monetaria se multiplicó varias veces.
 
• En  el  marco  de  una  crisis  de  balance  de  pagos,  todo  intento  de  impulsar  la recuperación  a  través  de  la  emisión  monetaria  tiende  a  agravar  la  salida  de capitales.
 
• La  caída  de  la  demanda  de  pesos  con  el  consiguiente  incremento  de  la velocidad de circulación agravan el exceso de oferta de pesos, exacerbando la demanda de activos externos sin que se beneficie la actividad ni el empleo.
 
• Esta situación se pudo sostener durante tantos años gracias a dos factores.
 
• En  primer  lugar,  hasta  poco  tiempo  atrás  el  contexto  internacional —precios, tasas,  crecimiento  de  nuestros  socios  y  apreciación  de  sus  monedas—  jugó  a nuestro favor como nunca antes había ocurrido en nuestra historia.
 
• En  los  últimos  meses  el  gobierno  estiró  la  situación  fingiendo  un  peso  fuerte para  llegar  a  diciembre,  decidido  a  nopagar  el  costo  político  de  reconocer  el deterioro  adquisitivo  de  nuestra  moneda  aun  cuando  eso significase  un  costo fuera de escala para el país.
 
 A  contramano  de  lo  que  sostiene  el  ministro  de  Economía,  lo  que  se  ha  hecho  en  la Argentina en estos años, nada tiene que ver con la expansión monetaria con que la Reserva Federal estadounidense respondió a la caída de Lehman Bros.
 
• En  aquel  caso  la  incertidumbre  y  los  riesgos  de  crédito  eran  críticos,  lo  que extremó la preferencia generalizada por la liquidez.
 
• Es  decir,  el  público  y  los  intermediarios  financieros  tendieron  a  refugiarse naturalmente en activos líquidos.
 
• El  atesoramiento  de  liquidez  y  el  desapalancamiento  provocaron  una destrucción  del  crédito,  caída  generalizada  de  activos  financieros  y disminución  de  la  velocidad  de  circulación:  en  esas  circunstancias,  la emisión no podía generar inflación.
 
• Aquí ocurrió algo enteramente diferente.
 
• Lejos de aumentar la demanda de dinero doméstico, la gente comenzó a huir de él.
 
• A  la  fuga  récord  del  peso  que  caracterizó  el  año  2008,  se  le  sumaron asaltos a cajas privadas, trabas al acceso a la moneda extranjera y una auténtica inundación de dinero local.
 
• Se  dio  rienda  suelta  a  la  expansión  monetaria  aun  cuando  el  gasto privado marchaba por encima del crecimiento de la oferta de bienes y las presiones inflacionarias ponían en evidencia el exceso de demanda.
 
• Mientras en EEUU la base monetaria se triplicó, en la Argentina se multiplicó por un factor de 8,5.
 
• En lugar de acelerar la actividad, aquí el exceso de liquidez sólo derivó en  inflación: los  precios  promedio  saltaron  casi  por  10,  pese  a  los controles (congelamiento en el caso de la energía).
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• Con precios creciendo a un ritmo de 30% anual y un tipo de cambio real  que  atrasa,  la  temeridad  de  esta  política  comenzó  a  alarmar  a  los agentes  económicos,  que  vuelven  ahora  a  dolarizar  sus  portafolios  a ritmo acelerado.
 
• La  emisión  entonces  sólo  ha  servido  para  impulsar  la  inflación  pero  no estimula  en  lo  más  mínimo  la  actividad,  conformándose  una  suerte  de  trampa de liquidez autóctona.
 
• Sin divisas para funcionar, los horizontes para la toma de decisiones se han comprimido en forma extrema.
 
• Hoy  éstos  se  extienden  a  unos  pocos  días  o  semanas  y  la  principal  incertidumbre es dilucidar el tipo de cambio de equilibrio cuando la misma economía o el nuevo gobierno pongan punto final a la fantasía.
 
• Los valores de las diferentes variantes de dólar —desde el tipo oficial al blue, pasando  por  el  MEP  y  el contado  con  liquidación—  son  números  de  fantasía, intervenidos  por  la  acción  gubernamental  en  todos  los  casos;  por  lo  tanto, ninguno de ellos representa un tipo de cambio de equilibrio.
 
• La brecha entre el tipo oficial y el también intervenido tipo blue ronda 70%.
 
 Pero  respecto  al  valor  del  dólar  por  arbitraje  en  Montevideo  se  ubica por encima de 100%.

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