TRAGEDIA EN VNÚKOVO

Murió el presidente de Total al intentar despegar de Moscú

Francia ha perdido a su "gran capitán" petrolero, en un accidente de avión privado en Rusia, según explicó el 1er. ministro francés, Manuel Valls: Christophe de Margerie, el presidente director general (PDG, en las siglas en francés que señalan al presidente ejecutivo de una sociedad equivalentes al CEO en el mundo anglosajón) de Total, la multinacional francesa N°1, murió durante la madrugada europea, tras chocar su jet privado con una máquina quitanieves en la maniobra de despegue en un aeropuerto a las afueras de Moscú.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La petrolera francesa Total confirmó  la muerte de su presidente, Christophe de Margerie, en un accidente de avión en el aeropuerto moscovita de Vnukovo: "El grupo Total confirma con gran emoción y una profunda tristeza que su presidente Christophe de Margerie ha muerto esta noche poco después de las 22.00 hora de París en un accidente de avión en el aeropuerto de Vnukovo de Moscú tras una colisión con una máquina quitanieves", informó la petrolera en un comunicado.
 
En el siniestro también fallecieron el conductor de la máquina quitanieves y los 3 tripulantes del Falcon 50 en el que viajaba De Margerie, "Big Moustache" por su enorme bigote blanco, un hombre que eligió trabajar en Total porque la sede quedaba cerca de su casa y que se durante 4 décadas fue clave en el desarrollo del 4to. grupo petrolero del mundo.
 
Nacido el 6 de agosto de 1951, Christophe Jacquin de Margerie había crecido en una familia de grandes diplomáticos franceses que combinaban su influencia política con numerosos cargos de directivos de empresas.
 
Christophe de Margerie pertenecía a una de las familias más ricas de Francia y era nieto de Pierre Taittinger, fundador de la bodega del gran champagne Taittinger. Podría haber seguido el camino de la estirpe familiar y dedicarse plácidamente al desarrollo de los viñedos y a la elaboración de grandes caldos de la mejor zona de la Champagne.
 
Pero él decidió diplomarse en la prestigiosa École de Commerce de París para centrarse en el negocio de la energía. Era célebre en sus encuentros con periodistas en París su frase que denotaba la ambición que tenía por avanzar en el mundo de los negocios: "Nunca me detengo en la búsqueda de nuevos yacimientos ni en seguir explorando petróleo en todos los rincones del mundo", aseguraba en la sede de Total en el prestigioso barrio financiero de La Défense, a las afueras de París.
 
Tras sus estudios superiores en París entró en 1974 a formar parte de la dirección financiera de la antigua compañía francesa de petróleos donde pasó, después de subir poco a poco con numerosos cargos de responsabilidad, de asumir el comité de control en 1992 y pasó a ser director general de Total para Oriente Medio en 1995. Es precisamente en esa etapa que empieza a tejer una red de relaciones con los dirigentes de los países que habían crecido gracias a la producción de petróleo en el Golfo Pérsico.
 
Su ambición le llevó a ampliar el perímetro y el tamaño de Total. En 1999, De Margerie diseña la compra del grupo petrolífero belga Petrofina y en el transcurso del mismo año compra la petrolera Elf Aquitaine con grandes dosis de negociación y siempre defendiendo los intereses de Total: diversificarse para convertirse en una compañía líder del sector energético ampliando su gestión más allá del petróleo con el gas y el gas natural licuado, así como en el transporte y la extracción de crudo en todo el mundo.
 
La carrera de De Margerie estuvo marcada por su ambición y por la polémica en su gestión y en los acuerdos que buscaba con gobiernos de países en conflicto diplomático con la comunidad internacional, como con Irán. De Margerie asumió la presidencia de Total a mediados de 2007. Precisamente cabe recordar aquella imagen de De Margerie esposado en comisaría durante 24 horas, sin cinturón y sin gafas, en el marco de un caso de investigación y de corrupción que afectó a Irán.
 
Fallecido esta madrugada a los 63 años de edad, De Margerie siempre ha defendido ante los políticos que querían aumentar su control en la petrolera francesa la independencia de Total y la necesidad de que ésta compita en el mercado internacional frente a las grandes petroleras de Estados Unidos y del Reino Unido. "Si Francia quiere tener una presencia en el mercado energético internacional, la petrolera Total debe ser fuerte frente a las grandes petroleras del mundo", comentó en una junta de accionistas en París.
 
Dotado de un humor específico, gran amante de la alta gastronomía francesa y reconocido por sus gafas de pasta de estilo John Lennon y por su enorme bigote blanco -era conocido con el apodo de big moustache- Christophe de Margerie pasó de ser responsable de la división de Exploración y Producción -donde entró el año 1999- a asumir la presidencia de la petrolera francesa en mayo de 2006 en sustitución del anterior PDG, Thierry Desmarest, a quien sucedió en la presidencia ejecutiva del grupo conservando a su vez la presidencia del Consejo de Administración en una carrera fulminante que acabó con el control de la presidencia ejecutiva confirmada el año 2010.
 
De Margerie era conocido por su ambición en los negocios, pero también por su elevado nivel de negociación para alcanzar acuerdos. De hecho, el ex presidente de Total había participado estos días en una reunión de empresarios energéticos rusos y de antiguas repúblicas soviéticas que se habían reunido estos días en Moscú. Quería aumentar la presencia de Total en el sector energético ruso, sobre todo del gas, compitiendo directamente con el gigante energético ruso Gazprom.
 
Pero a la gestión ambiciosa de De Margerie se sumaron polémicos casos judiciales. El más conocido y el que tuvo mayor repercusión en contra de la imagen y de las cuentas de Total fue el desastre ecológico y medioambiental que provocó el naufragio del carguero Érika en 1999 -que le costó una condena económica al grupo multimillonaria y una grave afectación de su imagen empresarial- a la que se sumaron diferentes casos de corrupción y de acusaciones de tráfico de influencias.
 
También fue acusado en el marco de la operación de investigación internacional en el caso "petróleo por alimentos" en Irak por haber influido en favor de los intereses empresariales de Total en lugar de posicionarse a favor del objetivo humanitario.
 
Y tuvo que enfrentarse a las acusaciones de la autoría de la grave explosión mortal de la fábrica AZF en Toulouse, en el sur de Francia, sin descartar los beneficios que produjo la inversión de Total en la explotación del gas de lutita cuya explotación lamentaba que no estuviera autorizada en Francia. Tampoco le ha temblado la mano a De Margerie para reestructurar el negocio en suelo francés crispando a los poderosos sindicatos en el país vecino por los despidos provocados por la reorganización del negocio.
 
En el 1er. semestre de este año, Total incrementó de forma considerable su beneficio hasta alcanzar los US$3.300 millones, frente a los US$1.900 millones ganados en el mismo período de 2013 gracias a su actividad de refino y a la extensión de sus negocios en USA y obtuvo una facturación que superó los US$60.000 millones.

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