CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). José Félix Benito Uriburu era hijo de José de Uriburu y Poveda y Serafina de Uriburu y Álvarez de Arenales.
LA REVOLUCIÓN DEL '30
Día triste: 84 años del 1er. golpe de Estado
José Félix Benito Uriburu y Agustín P. Justo son los 2 personajes del 1er. golpe militar, que inició una tragedia en la Argentina. Uriburu fue un admirador del fascismo, y Justo lucía más moderado, pero ninguno de los 2 fue un demócrata sino militares que decidieron llegar al poder por la fuerza, apelando a formas constitucionales pero violando la Constitución Nacional.
08 de septiembre de 2014 - 13:53
El 17/03/1885, él ingresó como cadete en el Colegio Militar. Con el grado de subteniente él fue uno de los jefes de la Logia de los 33 Oficiales que participó en la organización de la Revolución del Parque en 1890. Aunque derrotada, causó la renuncia del entonces presidente Miguel Juárez Celman.
Precisamente en su domicilio porteño ocurrió la formación de la logia militar decidida a participar de la revolución que estallaría poco después. Dicen que, en la madrugada del 26/07/1890, camino del Parque, lugar señalado para concentración de los revolucionarios, él caminó junto al también golpista Hipólito Yrigoyen.
40 años después, José Félix Uriburu encabezaría un golpe de Estado... contra Yrigoyen.
¿Cuándo nació la vocación política del militar que, al intentar llegar al poder por las armas, devino en el 1er. golpista?
¿Cuando él era edecán militar de su tío, José Evaristo Uriburu, a cargo de la vicepresidencia de la Nación?
¿Cuando, por renuncia de Luis Sáenz Peña, su tío Uriburu pasó a ocupar (en enero de 1895) la Presidencia, y él siguió siendo edecán?
En 1904, ya con el grado de mayor, fue jefe de la guardia y escolta presidencial de Manuel Quintana. En 1905 apoyó a Quintana para sofocar la revolución radical de 1905.
En 1907, fue director de la Escuela Superior de Guerra y posteriormente fue enviado a Alemania por 3 años, para perfeccionarse en programas de entrenamiento militar y equipos.
En 1913, regresó a Europa como agregado militar en Alemania e Inglaterra, y retornó a la Argentina en 1914.
En 1921 ascendió a general de división. Al año siguiente, fue el inspector general del Ejército designado por el presidente Marcelo T. de Alvear, e desde 1926 integró el Consejo Supremo de Guerra hasta que Yrigoyen lo hizo retirar por haber alcanzando la edad reglamentaria.
Miembro del Círculo de Armas, Uriburu adquirió un gran prestigio profesional en las tareas de Inspector General. Cuando el descontento contra el radicalismo de Yrigoyen hizo que en 1929 un núcleo de jefes y oficiales iniciara preparativos revolucionarios, Uriburu, ya retirado del servicio activo del Ejército, capitalizó ese prestigio.
Por los ambientes familiares y amistosos que frecuentaba, y su formación en Alemania, Uriburu ya estaba ideológicamente vinculado con los núcleos civiles profascistas. Estos, organizados en agrupaciones reducidas pero disciplinadas, realizaban episodios bullangueros en las calles y buscaban una adhesión silenciosa en los cuarteles.
Admirador del fascismo, Uriburu se proponía instalar un régimen al estilo de Benito Mussolini.
A poco de iniciar Yrigoyen su 2da. presidencia, no sólo era evidente que él ya tenía 77 años sino que no controlaba a sus ministros ni a la UCR. Menos aún tenía previsto una forma eficiente para superar los graves problemas destacados por la crisis económica internacional de 1929.
La oposición a Yrigoyen tuvo, además del grupo profascista de Uriburu, el apoyo de otro grupo de jefes y oficiales nucleados bajo la jefatura del general Agustín P. Justo, quien había sido ministro de Guerra del presidente Alvear.
"Uriburistas" y "justistas", soslayando sus diferencias, terminaron coincidiendo en los medios y en la fecha del movimiento revolucionario, que se concretó apenas Yrigoyen dispuso la libertad de jefes detenidos por sospechárselos partícipes de una inminente revolución... Yrigoyen creyó en la palabra de honor de que los detenidos no conspiraban.
El jefe reconocido de la revolución era Uriburu. Pero el gobierno creía que era Justo. Ese error informativo facilitó los desplazamientos de Uriburu.
En la madrugada del 06/09/1930, y no obstante lo limitado de los efectivos militares que se plegaron activamente a sus planes, Uriburu marchó sobre la capital federal, confiando que Yrigoyen no podría resistir.
A la Casa Rosada entró sin oposición, desdeñó escuchar al vicepresidente Enrique Martínez, quien por delegación del mando de Yrigoyen aparecía ejerciendo la jefatura del Estado, y le exigió la renuncia.
Aquel 06/09/1930, Uriburu no sólo derrocó al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen y estableció una dictadura militar, sino que él inició un enfermizo proceso de inestabilidad institucional que le hizo un enorme daño a la República.
El 10/09/1930, Uriburu fue reconocido Presidente de la Nación mediante una célebre y cuestionada Acordada de la Corte Suprema de Justicia que dio origen a la doctrina de los gobiernos de facto.
El 18/09/1930, los embajadores de USA e Inglaterra, país en el que Uriburu había sido agregado militar, reconocieron al gobierno militar.
Aquel golpe de Estado detuvo a Yrigoyen y lo trasladó a la isla Martín García, mientras el dictador intentaba instalar un modelo altamente represivo, con ley marcial y tribunales militares para juzgar a civiles que se opusieran al gobierno.
Por supuesto que, tal como siempre sucede en situaciones similares, Uriburu contó con el apoyo inicial de sectores civiles.
Mario Bunge sostuvo:
"(...) Fue también la primera vez en el continente que el fascismo levantó la cabeza; la primera en la historia del país que las Fuerzas Armadas encabezaron el poder político; la primera, desde la Semana Trágica (1919) y la represión de los obreros patagónicos (1922), que el gobierno fusiló a militantes sindicales; y también la primera vez, desde la caída de la tiranía de Rosas, que la Iglesia Católica volvió a meterse en política, esta vez con una orientación netamente fascista. (...)".
Uriburu le encomendó al poeta Leopoldo Lugones la redacción de la proclama revolucionaria, pero la primera versión fue criticada por el coronel José María Sarobe y el general Agustín P. Justo, por sus "contenidos fascistas". Lugones debió entonces modificarla, y quedó así:
"El Ejército y la Armada de la Patria, respondiendo al calor unánime del pueblo de la Nación y a los propósitos perentorios que nos impone el deber de argentinos en esta hora solemne para el destino del país, han resuelto levantar su bandera para intimar a los hombres que han traicionado en el gobierno la confianza del pueblo y de la República el abandono inmediato de los cargos, que ya no ejercen para el bien común, sino para el logro de sus apetitos personales. Les notificamos categóricamente que ya no cuentan con el apoyo de las fuerzas armadas, cuyo objetivo primordial es defender el decoro personal, que ellos han comprometido, y que no habrá en nuestras filas un solo hombre que se levante frente a sus camaradas para defender una causa que se ha convertido en vergüenza de la Nación. Les notificamos también que no toleraremos que por maniobras y comunicaciones de última hora pretendan salvar a un gobierno repudiado por la opinión pública, ni mantener en el poder los residuos del conglomerado político que está estrangulando a la República."
La política represiva del gobierno se manifestaba en expulsiones de sindicalistas extranjeros, tortura, cárcel, creación de la picana eléctrica y persecución al radicalismo yrigoyenista.
Si bien en teoría Uriburu defendía la vigencia de la Constitución, declaró el estado de sitio, suspendiendo las garantías acordadas a los ciudadanos, intervino provincias (reprimió levantamientos en Córdoba, Corrientes y la capital federal), disolvió el Congreso y estableció la censura de prensa.
Uriburu creó dentro de la Policía una sección especial, destinada a la represión de sus adversarios. La famosa Sección de Orden Político, al mando de Leopoldo Lugones (hijo).
Decretó la ley marcial e hizo ejecutar clandestinamente o tras parodias de juicio sumarísmo, a militantes anarquistas, entre ellos Severino Di Giovanni, Paulino Scarfó, Joaquín Penina, Jorge Tamayo Gavilán, Gregorio Galeano y José Gatti. Intervino las universidades anulando el régimen de autonomía y cogobierno establecido desde la Reforma Universitaria de 1918. Etc. etc.
Pero una obsesión era terminar con la Ley Sáenz Peña, de sufragio universal, obligatorio y secreto. En un discurso pronunciado en la Escuela Superior de Guerra, Uriburu explicó sus motivos para oponerse al sufragio universal:
"(...) Debemos tratar de conseguir una autoridad política que sea una realidad para no vivir puramente de teorías... La democracia la definió Aristóteles diciendo que era el gobierno de los más ejercitados por los mejores. La dificultad está justamente en hacer que lo ejerciten los mejores. Eso es difícil que sucede en todo país que, como en el nuestro, hay un 60% de analfabetos, de lo que resulta claro y evidente, sin tergiversación posible, que ese 60% de analfabetos es el que gobierna al país, porque en elecciones legales ellos son una mayoría. (...)".
Pero Uriburu tenía un grave problema: su salud. Una úlcera gástrica le quitaba reposos y le multiplicaba insomnios.
Cuando en julio de 1931 fracasó otro movimiento radical, el grupo militar "justista" impuso su criterio de llamar a elecciones.
Marcelo T. de Alvear diseñó una “abstención” que en ese momento era totalmente funcional al fraude: la abstención sólo valía si se adoptaban formas de resistencia revolucionaria, que Alvear no tenía previstas realizar. En verdad, Alvear le estaba dejando el camino libre a los conservadores. Yrigoyen, en cambio, reclamó concurrir con cualquier candidato: personalista o antipersonalista.
Cuando el ganador fue Honorio Pueyrredón, de la Unión Cívica Radical, Uriburu anuló el comicio. Matías Sánchez Sorondo, ministro del Interior, cargó con el fracaso de implementar en la provincia de Buenos Aires el modelo corporativo con el que deseaba reemplazar el sistema republicano.
Después del fracaso, los grupos fascistas entendieron que como el pueblo "no sabía votar" había que formar otras formas de organización. El médico Floro Lavalle fue el ejecutor de la Legión Cívica Argentina.
El 20/05/1931 José Félix Uriburu reconoció -desde el Ministerio de Guerra- a la Legión Cívica "en su carácter de asociación de hombres patriotas que moral y materialmente están dispuestos a cooperar en la reconstrucción material del país [...], fuerza apolítica y factor de orden indispensable en el afianzamiento del Estado y de las leyes que condensan el espíritu de la Revolución".
Pero Uriburu lucía debilitado por el fracaso en Buenos Aires. Justo rechazó las ofertas de Uriburu de organizar un gobierno de coalición. La mayoría de la oficialidad del Ejército Argentino, encolumnada detrás de la figura del exministro de Guerra de Alvear + el Partido Socialista Independiente + algunos dirigentes conservadores de la Provincia de Buenos Aires + el fallido candidato presidencial de la Unión Cívica Radical Antipersonalista, Leopoldo Melo, presionaron a Uriburu para que llamara a elecciones de normalización institucional.
Uriburu convocó a su antiguo amigo, el expresidente Marcelo T. de Alvear; quien, durante un tiempo, pareció ser el sucesor a votar en unas futuras elecciones presidenciales. En torno a él, se reagruparon los radicales antipersonalistas y algunos yrigoyenistas.
En mayo de 1931, el gobierno provisional convocó a elección de Presidente y vice de la República, y presionado por el industrial Robustiano Patrón Costas (salteño igual que Uriburu) hubo vía libre a la candidatura de Justo.
Además, se proscribió la candidatura de Alvear por no haber transcurrido el período de 6 años entre mandato y mandato que exigía la Constitución de 1853.
Justo se presentó a las elecciones de 8 de noviembre de 1931 como candidato. Proscripto el radicalismo, él triunfó con holgura en ellas con 237 electores contra 122 de la fórmula de Lisandro de la Torre (que era el candidato que Uriburu deseaba que ganara) y Nicolás Repetto. Fueron notorias las denuncias y sospechas de fraude tanto en Buenos Aires como en el interior. En verdad, una vergüenza todo el asunto.
Uriburu entregó el poder el 20/02/1932. Y marchó a Europa, esperando mejorar su salud.
Murió en París, 2 meses más tarde, luego de una intervención quirúrgica por un cáncer en el estómago.








