PROBLEMAS PARA 'SANTA CLAUS'

Papá Noel vs. los Reyes Magos: Un debate intenso

En tiempos de crisis, no hay dinero para todo a la vez. ¿Obsequios con Papá Noel y luego, otra vez, obsequios con los Reyes Magos? Demasiado para días inflacionarios en los que, además, hay que prepararse para las vacaciones y ni hablar si hay algún cumpleaños en el medios. Hay que elegir: ¿Papá Noel o los Reyes Magos? Las 2 instituciones a la vez son para días de opulencia. Hoy no es posible la coexistencia. El debate fue resuelto por el autor, con polémica, decididamente a favor de los Reyes Magos, y decidió ponerlo por escrito:

A favor de Papá Noel:
 
Su fecha de llegada: quienes optan por el simpático gordo de Laponia destacan por encima de todo lo acertado de su visita. Al llegar la noche del 24/12, con las vacaciones de los niños recién estrenadas, les da tiempo para disfrutar y jugar largo y tendido.
 
Sin problemas con la tele: a la mayoría de los niños de la tele, quien les va a visitar es Papa Noel. Si 'el Gordo' no llega a nuestra casa habrá que inventarse alguna excusa estupenda.
 
Los de los Reyes es un lío, que si tres vasos de champagne, turrones, comida para los camellos... En el caso de Santa Claus, trabaja solo, basta con dejarle una copita.
 
Es un abuelo entrañable: ¿A quién puede caerle mal con esos mofletes y cantando '¡ho, ho, ho!'?
 
 
A favor de los Reyes Magos:
 
Primer ejemplo de cooperación internacional: Melchor, Gaspar y Baltasar ya colaboraban entre sí antes de que existiesen la ONU o la alianza de civilizaciones. Son ejemplo de diversidad cultural y globalización en buen sentido.
 
Traen una cabalgata: No solo llenan de regalos las casas de los niños, sino que se traen toda una corte de animales, payasos, carrozas y música con los que montan un fiestón en las calles. Comparado con eso, sentarse enfrente de un centro comercial como hace Papa Noel se queda muy cortito...
 
Todo el mundo sabe que el trajecito del 'gordo' Santa Claus era verde hasta firmó un contratillo vitalicio con Coca-Cola... Los Reyes no trabajan pra 'el Sistema'.
 
 
Ahora, un fragmento de texto de Daniel Hythloday en la web Marabílias, con una clara simpatía por los Reyes Magos, vale la pena anticipar:
 
 
1. Santa Claus es un anticlímax
Las Navidades son sobre todo la fiesta de los niños. Quien colocó la fiesta de los Reyes después de la Navidad y el Año Nuevo era un genio del timing: así se crea una maravillosa tensión ascendente que desemboca en el clímax de todas las celebraciones en el hogar, la noche con la que sueñan los niños durante todo el año, respetando a la vez el sentido de cada fiesta. Pero el chapucero oportunista que decidió repartir los regalos la misma noche de Navidad lo ignoraba todo sobre cómo funciona la tensión dramática, la evolución narrativa, la fantasía y unas fiestas familiares donde, por encima de todo, queremos que los niños sean felices y se porten bien hasta el final conservando la cordura entre la locura colectiva de los adultos.
 
2. Necesitamos una narrativa sólida
Los Reyes Magos tienen tras sí la gran construcción mitológica necesaria para sostener hasta los ocho años la ilusión y el escrutinio de millones de niños: apoyada por textos respetados, hay una clara línea argumental que explica el por qué de los regalos, el viaje, etc. Pero en Santa Claus todo es contradictorio ¿cuál es su motivación, para empezar? La convivencia de ambas narrativas exige a los niños un esfuerzo de credulidad que a la larga les perjudica, anulando los esfuerzos del sistema educativo por crear ciudadanos críticos.
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3. Fomentemos el comercio justo
Incienso y mirra están exclamando “apoya el comercio tradicional”. Santa Claus, por su parte, siempre aparece manejando un gran contenedor de paquetes perfectamente embalados para su distribución masiva, lo que delata los intereses de la gran industria que le apoya.
 
4. Una cuestión estética
La indumentaria de los Magos ha servido de inspiración a los mejores artistas europeos. ¿Por qué entonces fomentar el ejemplo de un personaje cuya ridícula indumentaria sólo sirve de parodia? ¿Y ese reno ebrio? Por favor, todo en Santa Claus es un tremendo error estético que empeora con cada revamping.
 
5. Abracemos la diversidad
Los defensores de Santa Claus (Hollywood entre otros) hace tiempo intentan que cale el mensaje de que tres moros que andan por las noches con unos sacos a cuestas deben necesariamente estar transportando drogas, armas, explosivos o, lo que es peor, CD pirateados. Esta imagen es sumamente injusta para quienes conocemos la gran labor humanitaria de Melchor, Gaspar y Baltasar. España debe esforzarse en mantener sus relaciones privilegiadas con los países Árabes, y renunciar a la centenaria tradición de los Reyes Magos sería un paso en la dirección equivocada.
 
6. Respeto a las instituciones
El único argumento que ofrecen los defensores de Santa Claus frente a los Reyes Magos es que éstos representan la tradición caduca de la monarquía. Pero esta afirmación se basa en una tergiversación de sus curricula, donde dice que son “hombres sabios de Oriente”. Ellos nunca han dicho que sean reyes. Además, ¿alguien ha visto al rey de España por la calle con corona? Claro que no. Esa es precisamente otra indicación de que no son reyes en el sentido estricto del término.
 
7. La cabalgata
Todavía no hemos oído a los ecologistas protestar ante el evidente peligro de transportar por aire un tiro de renos de más de 300 kilos cada uno, aparte del despilfarro de usar esta vía para el transporte de mercancías pesadas. No está claro cuál es la fuente de energía que utiliza Santa Claus, pero ya sea fuel tradicional o, como sospechan muchos, energía atómica, este procedimiento de envío es una grave amenaza al medio ambiente y un despilfarro energético, aparte del peligro para los animales.
 
8. Falta de recomendaciones
La literatura antigua nos habla del buen carácter e intachable trayectoria ética de los tres Reyes Magos. Pero este Santa Claus ¿de dónde sale? Permítasenos poner en duda su versión, ya que no existen clínicas infantiles a menos de 2200 Km del Polo Norte. Y el hecho de que viva sólo ¿qué dice sobre su temperamento?
 
No daremos pábulo a comentarios malintencionados sobre por qué un solitario hombre de su edad quiere acercarse a los niños por la noche, pero nos preguntamos ¿qué oculta tras su descuidada barba? En fin, la idea de que pudiera llegar al portal de Belén siguiendo una estrella circumpolar hace que nos entren ganas de gritar ante tanta credulidad.
 
9. Cuestiones de peso
Ponemos en un pedestal a algunos personajes y les presentamos como modelos para los niños. ¿Se supone que luego nos debe dar igual cómo actúen en público? Es obvio que Santa Claus tiene un problema de sobrepeso que intenta ignorar. Ya es complicado que los niños aprendan a comer de todo (con cientos de restaurantes que han rebautizado la comida basura como “menú infantil”) sin necesidad de que un personaje público como él lo haga todavía más difícil.
 
10. La unión hace la fuerza
¿En qué valores queremos educar a nuestros hijos? Decimos que en los de solidaridad y trabajo en equipo, pero ¿hay peor ejemplo que un señor que vive solo en el Polo Norte y ha creado la mayor industria mundial de una sola persona? Ni un solo puesto de trabajo, aparte del suyo, para un emporio que mueve billones en todo el mundo. Frente a este oligarca insolidario, los Magos representan la colaboración, el esfuerzo y, no lo olvidemos, la integración: uno de ellos es un trabajador negro inmigrante, perfectamente adaptado a su entorno.

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