RESTRICCIÓN FUNDAMENTALISTA

¿Qué dirá Cristina? En Irán no podría ser Presidente

El ayatolá Mohamad Yazdi, miembro del Consejo de (los 12) Guardianes de la Revolución de Irán, que decide los candidatos que se pueden presentar a las elecciones, afirmó hoy que las mujeres no pueden ambicionar la Presidencia del país, informó la agencia local Mehr. Había 30 mujeres inscriptas como candidatas a la Presidencia para los comicios del 14/06, entre los 686 aspirantes registrados y cuyos expedientes revisa el Consejo de Guardianes. El ayatolá criticó a las aspirantes registradas y en especial a las que han manifestado que, de ser elegidas, promoverían designaciones para una mayor participación de la mujer en la vida pública.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El ayatolá Mohamad Yazdi, miembro del Consejo de Guardianes de la Revolución de Irán, que decide quiénes se pueden presentar en los comiciones, dijo que la Constitución iraní no permite la participación de mujeres.
 
30 mujeres se registraron, pero ninguna podrá presentarse.
 
La Constitución iraní utiliza una palabra que designa sólo a hombres al hablar del Presidente de la República y las mujeres están discriminadas en Irán, donde tienen una situación de dependencia legal de los varones, lo que hace prácticamente imposible que puedan acceder al máximo cargo político del país.
 
Sin embargo, las mujeres pueden ser elegidas diputadas y también ser miembros del Gobierno en Irán, aunque su número es muy pequeño tanto en el Legislativo como en Ejecutivo.
 
Las mujeres iraníes están obligadas por ley a vestir en público ropas que las cubran de la cabeza a los píes, con excepción del rostro y las manos y, además, entre otras cosas, necesitan el permiso de sus maridos o tutores masculinos para emprender acciones legales o para viajar.
 
En tanto, el gobierno estadounidense advirtió que las elecciones presidenciales del 14/06 en Irán deben celebrarse en libertad "para que la voz del pueblo iraní se oiga", dijo la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, Wendy Sherman, en una audiencia ante el Senado.
 
Comienzan a vislumbrarse problemas importantes en el frente electoral iraní, más allá de la prohibición a las mujeres.
 
Sherman compareció junto con el subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera, David Cohen, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado en una audiencia para revisar la política estadounidense hacia Irán.
 
"Tenemos que asegurarnos de que hacemos todo lo posible para que la voz del pueblo iraní se oiga" en esas elecciones del 14/06, indicó Sherman.
 
La funcionaria, quien es también la jefa del equipo negociador estadounidense en las conversaciones nucleares del G5+1 con Irán, subrayó que esos comicios se deben celebrar "con el tipo de libertad que el pueblo iraní merece".
 
"Pedimos a las autoridades de Irán que lleven a cabo unas elecciones libres y justas que no solo se ajusten a los estándares internacionales de transparencia y responsabilidad, sino que también representen la voluntad del pueblo iraní", dijo Sherman.
 
De esas elecciones saldrá el sustituto del actual presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, quien concluirá entonces los 2 mandatos consecutivos de 4 años que le permite la Constitución. 
 
Ahmadineyad ha desafiado repetidamente la autoridad del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, y la relación ha sido difícil entre ambos, en especial durante el 2do. mandato de Ahmadinejad, que comenzó con las multitudinarias manifestaciones que siguieron a las elecciones de 2009, supuestamente fraudulentas. 
 
Ali Khamenei esperaría, quizás, que los comicios de junio llevaran al poder a un Presidente conservador y sumiso.
 
Pero las sorpresivas candidaturas de 2 independientes de peso podrían arruinar sus planes.
 
Tanto Esfandiar Rahim Mashaie, un nacionalista protegido por el presidente Mahmud Ahmadinejad, como Akbar Hashemi Rafsanjani, antiguo Presidente y la figura política más conocida del país, son vistos como una amenaza para la autoridad del líder religioso.
 
Khamenei y otros conservadores ven a Mashaie como el líder de una "corriente desviacionista" dentro del Islam que trata de socavar el poder de los clérigos musulmanes. Su rechazo es tan grande que Khamenei intervino personalmente para impedir que fuera designado vicepresidente en el 2009.
 
Y su rivalidad con Rafsanjani, un veterano político, se remonta a décadas atrás.
 
Si Mashaie superara el proceso de veto, los comicios del 14/06 podrían ser una carrera a 3 con Rafsanjani y alguno de los candidatos ferozmente leales a Khamenei y los principios del Islam.
 
E incluso si no ganan, los candidatos alternativos de alto perfil podrían despertar más interés público por las elecciones, complicando los planes de Khamenei de colocar a un conservador obediente en la presidencia a pesar de su poder y de la Guardia Revolucionaria que lo respalda.
 
Presionado por sanciones internacionales por su polémico programa nuclear y apoyando a Bashar al-Assad en la guerra civil en Siria, los líderes iraníes están deseosos de mostrar al mundo que tienen un sistema político fuerte, armonioso y que funciona sin problemas.
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Y las elecciones podrían arrojar exactamente lo opuesto, repitiendo la amarga batalla de Rafsanjani con el bando de Ahmadinejad en los comicios presidenciales del 2005.
 
También pone de manifiesto la problemática relación de Rafsanjani con Khamenei, que se rompió cuando decidió apoyar a la oposición reformista, derrotada en las elecciones de 2009.
 
"Rafsanjani presenta un reto. Ha dicho que quiere salvar la República Islámica cambiando la línea dura adoptada por el país en los últimos años", dijo Farideh Farhi, una analista iraní en la Universidad de Hawái.
 
"Los principistas (leales a Khamenei) que no han conseguido presentar un candidato que una todos sus bandos rivales tendrán que darse prisa para conseguir cierta unidad", agregó.
 
Volviendo a Mashaie, Ahmadinejad se encuentra emparentado con él por la boda de la hija del aspirante con el hijo del Presidente.
 
Dado el evidente desagrado del líder supremo hacia Mashaie, el simple hecho de que registrara su candidatura supone un reto directo a su autoridad.
 
Mashaie ha participado en debates religiosos y enfatizado el nacionalismo iraní en sus discursos, una actitud que enfureció a los tradicionalistas.
 
Pero es poco probable que el Consejo de los Guardianes, el órgano conservador compuesto por religiosos y juristas que veta a los candidatos, le dé su visto bueno, según analistas, lo que dejaría a Ahmadinejad y sus aliados con pocas opciones para mantener su influencia e incluso su propia libertad una vez que el actual presidente deje el poder.
 
Pero Ahmadinejad ya ha demostrado que puede luchar, y ha dicho que tiene mucha información potencialmente dañina sobre personajes de la elite.
 
"La cuestión es si Ahmadinejad cumplirá su amenaza de sacar a la luz todo tipo de grabaciones con conversaciones secretas y corrupción. Sacar esto sería una especie de espada de doble filo", dijo Ali Ansari, de la Universidad de St Andrews en Escocia.
 
En cuanto a los leales a Khamenei, el candidato más probable es Saeed Jalili, un veterano de guerra conservador y de línea dura que ha encabezado las negociaciones nucleares con las potencias mundiales desde 2007.
 
Pero su falta de experiencia ejecutiva podría suponer otro problema para el líder supremo, dijo Farhi, de la Universidad de Hawái.
 
"(Khamenei) volverá a ser acusado de permitir que gente sin experiencia tome el mando ejecutivo del país y de la economía en un momento de una grave crisis económica", explicó.

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