DE AAA A AA+

Egan Jones vuelve a ser pionera y baja la calificación de Alemania

De momento, las 3 grandes calificadoras (Fitch, Standard & Poor's y Moody's) han respetado la legendaria triple A (máxima calificación crediticia) de Alemania, pero la agencia de calificación Egan Jones ha decidido degradar a Alemania desde la máxima calificación de 'A' a 'A+' con el argumento de su exposición al sector bancario y a la debilidad de algunos de los socios del euro. En un comunicado, la pequeña agencia estadounidense indica además que el aumento de la relación entre la deuda y el PIB de Alemania hasta el 100%, después de andar en el 80% hace apenas 2 años, también justifica la medida.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La agencia de calificación crediticia Egan Jones ha rebajado la nota de solvencia de Alemania, que pasa desde 'A+' a situarse en 'A' con perspectiva negativa, como consecuencia de la exposición del país a sus bancos y a los socios más débiles de la UE, así como por su creciente endeudamiento.

"Aunque los parámetros de crédito de Alemania son respetables, el país cuenta con exposición a sus bancos y a los miembros más débiles de la UE", señala la pequeña agencia calificadora estadounidense que fundó Sean Egan, famosa porque fue quien anticipó el crash de Enron, WorldCom y Lehman Brothers.

Luego, Egan Jones fue la 1ra. agencia, por ejemplo, en rebajar el rating de USA, en el año 2011.

Por otro lado, Egan Jones apunta que, si bien la canciller Angela Merkel sigue resistiendo a las peticiones de eurobonos e imprimir dinero, y defiende la preferencia de cobro del fondo de rescate y los controles fiscales, "Alemania probablemente será superada en votos por otros miembros del BCE y por lo tanto tendrá una mayor exposición potencial".

La agencia prevé que la deuda pública alemana alcance el 100% de su PIB, por encima del 80% que representaba en el año 2011, informa The Wall Street Journal.

Es decir que, además, ha decidido situar en negativa su perspectiva por la oposición de la canciller Angela Merkel a los eurobonos y el aumento de la exposición del país a la situación en los países de la zona euro más afectados por la crisis.

"Al tiempo que Angela Merkel se resiste a las peticiones de la UE de bonos y emisiones de dinero, defiende los controles fiscales", lo que podría acabar provocando "una mayor exposición de Alemania a otros países", indica.

El debate

El integrante del consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE), Jörg Asmussen, ha pedido que todas las piezas de la unión bancaria empiecen a funcionar "en paralelo" durante el 1er. semestre de 2014, no solamente acerca del supervisor único, sino también la autoridad única de liquidación y el fondo único de resolución financiado con el aporte de las entidades.

El BCE se alinea así con las tesis de Francia, España y la Comisión Europea, y se enfrenta a Alemania, que sostiene que se necesita una reforma de los Tratados, que tardaría años, para crear una autoridad única de supervisión y propone en su lugar una red de autoridades nacionales.

La cercanía de las elecciones federales (serán el 22/09) y las dudas sobre su banca de pequeño y mediano tamaño, provocan las reticencias de Berlín ante la creación de un supervisor único.

En un artículo publicado en el Financial Times, el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, volvió a arremeter contra la creación de un supervisor bancario único, argumentando que los Tratados vigentes "no son suficientes para anclar sin lugar a dudas una nueva autoridad de resolución central y fuerte".
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El principal argumento del Ejecutivo germano para justificar su oposición es que los actuales Tratados son insuficientes para avanzar en el camino de la unión bancaria, puesto que "La UE no tiene medios coercitivos para hacer aplicar decisiones", en palabras de Schäuble.

Lo interesante es que Asmussen es... ¡alemán!

"Queremos un régimen europeo único de liquidación junto con una autoridad única de resolución y un fondo único de resolución financiado con una tasa a la industria financiera y esto debería empezar a funcionar en paralelo con el mecanismo único de supervisión, esperemos que en verano del año que viene", ha sostenido Asmussen.

Asmussen ha confirmado que el organismo monetario, antes de asumir las tareas de supervisión, realizará el año que viene "una revisión en profundidad de la calidad de los activos de los bancos que supervisaremos", en colaboración con los bancos centrales nacionales y expertos externos. El examen cubrirá a 130 bancos de la eurozona que representan el 85% de los activos bancarios.

El Banco Central Europeo quiere, además, que se adelante a 2015, en lugar de 2018 -tal como defienden la mayoría de los Estados miembros-, la entrada en vigor de la nueva norma que obligará a los accionistas y acreedores, y no a los contribuyentes, a asumir pérdidas en caso de quiebra (es el espíritu del rescate ocurrido en Chipre).

Cajas de ahorro

"La reticencia fundamental de Alemania de cara la unión bancaria es que no quieren que todas las entidades tengan una supervisión única, algo que probablemente se debe a que una parte importante de sus entidades no se encuentra en condiciones óptimas", explica Juan Iranzo, decano y presidente del Colegio de Economistas de Madrid.

Alemania mantiene una tupida red de banca pública, con más de 1.200 bancos populares y cooperativas, que durante los años previos a la crisis se embarcaron en arriesgadas operaciones internacionales y de banca de inversión que han dejado tocados sus balances. Para muestra, un botón: según datos del Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés), la banca alemana mantenía en sus balances a finales del año pasado unos 18.000 millones de euros de deuda pública griega.

Sin embargo, Berlín presionó para presentar solo a 12 de sus casi 2.000 entidades —las de mayor tamaño— al examen de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) en los últimos test de estrés, y una de ellas, el estatal Helaba, se retiró un día antes de que se publicaran los resultados.

Para Iranzo el problema se encuentra fundamentalmente en las cajas de ahorro, más de 400 repartidas por los 16 Länder (o provincias).

Con el objetivo de superar las reticencias alemanas, el Eurogrupo acordó que el BCE controle, al menos de inicio, únicamente a las entidades financieras con activos superiores a 30.000 millones de euros o al 20% del PIB del país miembro participante. Ello deja fuera a la mayoría de cajas de ahorro, al tiempo que provoca diferencias notables entre los Estados: por ejemplo, en el caso español, en el que han desaparecido o se han fusionado la mayoría de entidades pequeñas, el BCE controlará al 90% del sector financiero, mientras que únicamente el 20% de la banca germana quedará en manos del inspector europeo.

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