COMUNICADO INNECESARIO

Polémica gay en Nintendo puede hundir un éxito

Para el autor, periodista, Nintendo nunca tendría que haber difundido el comunicado que le exigían en Japón. Nintendo había presentado su videojuego Tomodachi Collection: New Leaf, para la consola 3DS en el que 2 personas del mismo sexo pueden formar pareja. La innovación disparó las ventas en Europa y USA, y las críticas en Japón. Nintendo explicó ahora que fue un error y lo corregirá: para Alfredo Pascual, un grave error que afectará las ventas.

 

por ALFREDO PASCUAL
 
MADRID (Teknautas). En la comunicación corporativa, como en otros tantos campos de la vida, la ocasión la pintan calva. Hay que estar despierto para subirse al carro que interesa, desmarcarse de lo que puede hacer daño a la marca y ponerse de perfil cuando la situación lo requiera. Todo con la mayor delicadeza, por aquello de que uno no sabe cuántas sensibilidades puede encontrarse entre su clientela.
 
Anoche (13/05) Nintendo perdió una oportunidad de oro para cerrar la boca y esperar los acontecimientos. En su lugar decidió comunicar mal, temerariamente mal, y desatar una polémica especialmente dañina para la firma japonesa. La historia comienza hace apenas unas semanas, coincidiendo con el lanzamiento del videojuego Tomodachi Collection: New leaf para la consola 3DS. Se trata de una suerte de Los Sims en versión oriental donde los usuarios pueden interaccionar entre sí emulando la vida analógica, ya sea yendo a trabajar, dando un paseo con un amigo o contrayendo matrimonio. Y en este último quehacer llega la sorpresa ya que, por primera vez en la historia de una compañía con 123 años, dos avatares del mismo sexo pueden hacer vida en pareja.
 
La noticia se propaga en las redes sociales e impulsa las ventas del juego, que coloca 800.000 cartuchos en solo tres semanas. Sin embargo, el éxito no es tanto comercial como de branding; de un plumazo y sin tener que explicar nada, Nintendo se sacude el polvo de la sospecha posado tras años de tibieza en torno a la homosexualidad. Una sospecha, dicho sea de paso, que recae sobre todas las corporaciones de Japón, dado que se trata de un país muy ligado a la tradición cuya población sigue considerando la homosexualidad tema tabú... en el mejor de los casos. 
 
Los homosexuales están protegidos por la ley japonesa, si bien la realidad de pie de calle la conforman los patriarcas familiares, más proclives a la doctrina de Hirohito que a los desenfadados mangas que cautivan a sus nietos. Un ambiente social que contrasta con el aperturismo que se vive en Europa, en la que solo Polonia y las ex repúblicas soviéticas niegan el enlace civil entre personas del mismo sexo. 
 
Así, diversas comunidades gay del Viejo Continente están presionando a las compañías japonesas para tomar una postura en torno a esta cuestión. Con Tomodachi Collection, Nintendo no habría necesitado emitir un comunicado, tan solo dejar que los hechos constatados hablasen por sí mismos. No obstante, anoche emitió el comunicado pero para advertir de que las relaciones homosexuales en su juego eran fruto de un error y que en breve liberarán un parche que evita "aquellas relaciones humanas que se tornan extrañas". 
 
Y ¡zas!, dicho y hecho, la comunidad homosexual llamando al boicot en Twitter y todas las alarmas sonando en las oficinas centrales de Kyoto, que no puede permitirse otro descalabro con la herida de 3DS aún abierta. Para colmo su alter ego occidental, Los Sims, permite las relaciones gays desde su primera edición, allá por 2003.
 
El mercado no olvida
 
Es solo un juego, pero también es la manera en la que presentamos a nuestros hijos un hecho que está en la sociedad. EA, con Los Sims, simplemente se dedicó a recrear la vida: existe, sucede, pues que se incluya en el juego. En estos diez años jamás he oído a nadie criticar esta posibilidad al jugar, y sí ha servido para diferenciar al título de sus competidores. 
 
Nintendo es una compañía con fuertes valores morales, muy relacionada con la infancia, cuyas producciones carecen de escenas sangrientas, sexuales o "inapropiadas". Las relaciones homosexuales deben encajar en esta última categoría para el común de los japoneses, de modo que la tecnológica, a nivel local, ha actuado como se esperaba de ella. Lo que no puede olvidar Nintendo es que cualquier información termina por trascender -pese a estar en japonés y escondido en un blog orientado al consumo interno- y que lo que es bueno para una parte del mundo puede ser un veneno para la otra. Si algo nos han enseñado estos tiempos es que las noticias vuelan y que los mercados no perdonan.
 
Es cada día más patente que a Nintendo no le sientan bien los colores de la globalidad. Al contrario de la tendencia planetaria, los creadores de Mario le siguen pareciendo extraños, demasiado japoneses, al resto del mundo. Otras compañías como Sony o Samsung, que partieron del mismo puerto, le son hoy familiares a cualquier ciudadano de Occidente. Nintendo se ha limitado a exportar el logo, las consolas y los personajes. Detrás de ellos, un agujero negro que oculta toda la estructura empresarial, de la que nos sabemos bien si es negra, roja o amarilla. Y ya saben que todos sospechamos primero del desconocido.
 
Con el ruido de sables que antecede a la octava generación de consolas es el momento de olvidar las obsoletas delegaciones territoriales y empezar a comunicar como una corporación con vocación global. Que no están las cosas para boutades localistas, al menos si aspira a seguir aventajando a Apple como la compañía mundial con mayor índice de satisfacción entre sus clientes.

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