MILITARES EN CRISIS

El misterioso uniforme del... ¿mariscal? Dorrego

En el cenotafio del Edificio Libertad se realizó el homenaje al personal de la Marina Mercante y Prefectura Naval Argentina caído durante el conflicto del Atlántico Sur, ceremonia presidida por el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Daniel Alberto Martín; el prefecto general Luis Alberto Heiler: y el director nacional de Transporte Fluvial y Marítimo y director de la Escuela Nacional de Náutica, capitán de ultramar Sergio Dorrego. Acerca del personaje, una apostilla: ¿de dónde proviene el uniforme que él lució?

 

 
La pregunta carece de respuesta pero obliga a alguna reflexión:
 
Por esas cosas de la vida, la guerra unilateralmente declarada contra cualquier persona portadora de uniforme (aunque sea el portero de un hotel 5 estrellas) iniciada desde el 1er. día de la gestión K, ha terminado generando en algunos estamentos de la militancia oficial, cierto grado de identificación con ese “enemigo peligroso” que constituyen -en el ideario nac & pop- las fuerzas militares; no ya por su poder de fuego (nulo) sino por su aún vigente capacidad de reclutar personal y ser formadora de cuerpos y mentes no muy afines al “modelo”
 
Con el correr del tiempo hemos visto cómo la muchachada militante ha comenzado a adoptar comportamientos castrenses, a su modo. La uniformidad en su vestimenta, en sus símbolos y banderas, horas y horas de instrucción política, estrategia, táctica y hasta logística propias fueron puestas de manifiesto, sin ir muy lejos, durante la catástrofe de la ciudad de La Plata, hace apenas un mes.
 
Muchos hablaron de nostalgias del Operativo Dorrego que Montoneros realizó con el Ejército Argentino, en días de Héctor J. Cámpora. En aquel contexto, Montoneros llegó a pensar en convertirse en una porción del Ejército, con calidad de milicianos, según recuerda Roberto Perdía en su libro autobiográfico.
 
Es que en el fondo de la acalorada mente de cualquier dirigente populista, la imagen de aquel General asomado al balcón portando su espectacular uniforme cargado de distintivos y oropeles es digna de provocar envidia.
 
El hombre era odiado por gran parte de sus camaradas pero el pueblo lo llamaba “mi general” como si hubieran existido millones de soldados jurando “subordinación y valor” para satisfacer los mandatos del lider
 
Por otra  parte, desde Carlos Saúl Menem, hasta Cristina Fernández de Kirchner, pasando por cuanto ministro de Defensa (Arturo Puricelli incluido), los políticos, cada vez que se les brinda la oportunidad, sucumben al encanto del verde glamour de la indumentaria castrense y se disfrazan, aunque sea un ratito, para sentirse verdaderos superiores jerárquicos de los hoy acallados mandos castrenses
 
Pero desde el recordado General Perón a la fecha, hubo solamente un solo funcionario político que detenta su cargo vistiendo un uniforme de la Patria, al que además gusta sazonar con medallas varias todas de una misma guerra en la que además no tiro un solo tiro.
 
Este verdadero mariscal K, se llena de orgullo presidiendo ceremonias militares ante la resignada mirada de generales y almirantes, quienes, con cierta misericordia, dejan que el actual director nacional de Transporte Marítimo y Fluvial  Sergio Dorrego, imagine que realmente, luego que se le termine el cargo, lo dejaran seguir jugando a ser el hijo no reconocido del almirante Guillermo Brown...
 
Bueno es recordar que el otro funcionario político con uniforme militar, el teniente coronel Sergio Berni, acostumbra disfrazarse también con ropajes varios, pero dejó en el placard de su casa el tradicional “verde oliva” que el Ejercito le otorgara.

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