CACEROLAZOS

Del análisis a la ceguera (paraoficial): Dicen que los primates no pasaron el desafío

Las voces de miles y miles de ciudadanos se hicieron oír ayer en distintos puntos del país, donde sorprendió la inmensa participación a una manifestación convocada desde las redes sociales. Pero ni los reclamos, ni los gritos, ni las cacerolas llegaron a oídos de quienes ni ciegos ni sordos pretenden no ver ni oir. Esta mañana, los principales matutinos se hicieron eco del asunto. También lo hizo 'Página/12', para mostrar que las capas altas y medias actúan en forma primaria, que la convocatoria fue menor y que apenas Jorge Lanata podría ser hoy su voz.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24“Queremos paz, seguidad, trabajo”; “Nos están mintiendo descaradamente”; “Están violando la Constitución”; “Que se terminen los atropellos”; “Vinimos a protestar por la corrupción”; “No hay seguridad en las calles”...
 
Las voces de más de un millón de ciudadanos argentinos se escucharon ayer en la calles de la Ciudad de Buenos Aires y en el interior del país. 
 
Los reclamos confluyeron en lo que para algunos fue "la mayor movilización de la historia", para otros, "la mayor contra un gobierno K", y para otros, una simple reunión de primates. Exagerado o no, su contundencia no pudo pasar desapercibida y de ello se hicieron eco los principales matutinos. De una manera u otra...
 
 
# "Cristina, frágil y abrumada", por Fernando Laborda, en el diario 'La Nación':
 
"El gobierno de Cristina Kirchner ha quedado envuelto en un escenario de fragilidad , aun cuando esté más cerca que nunca de alcanzar la suma del poder público. No sólo ha perdido el control de la calle, por el que se desvivía Néstor Kirchner, y ha reanudado su caída la imagen presidencial. Además de eso, la difusión de los escandalosos negocios del poder asociados a maniobras de sobrefacturación de obras públicas y lavado de dinero parece dar cuenta de un resquebrajamiento de viejos pactos de silencio, revelador de fisuras en el propio oficialismo.
 
No era necesario que para el éxito de la masiva manifestación ciudadana de anoche contra el Gobierno y su tan cuestionado proyecto de reforma de la Justicia se conociera el informe periodístico sobre el empresario Lázaro Báez. Pero su exhibición potenció la indignación.
 
Especialmente luego de la tragedia derivada del temporal del 2 de abril y la comprobada desidia de las autoridades para prevenir el desastre con obras de infraestructura postergadas.
 
A lo largo de los diez años que lleva el kirchnerismo en la Casa Rosada, la corrupción no impactó fuertemente en el escenario electoral. Pero es sabido que cuando estos episodios se juntan con una situación económica endeble, donde el temor de muchos argentinos a perder su trabajo vuelve a instalarse en la agenda de la opinión pública, las condiciones políticas pueden variar.
 
Es probable que desde el oficialismo se haya promovido la farandulización del escándalo de Lázaro Báez, difundido en el programa de Jorge Lanata. Así, se busca desplazar la atención desde los peces gordos y sus vinculaciones con el kirchnerismo hacia valijeros mediáticos que oscilan entre el arrepentimiento, la extorsión y la mentira.
 
Pero aun cuando buena parte de la audiencia pueda confundir la importancia de actores secundarios, como Leonardo Fariña o Fabián Rossi, con los auténticos protagonistas del escándalo, nadie podrá esgrimir que el oficialismo puede salir beneficiado. Quiérase o no, muchas personas comunes y corrientes, desentendidas de las espinosas cuestiones relacionadas con concesiones del Estado y lavado de dinero, gracias a los programas de chimentos de la tarde escucharon hablar de supuestos testaferros de Néstor Kirchner que se convirtieron en ricos de la noche a la mañana y de fabulosas transferencias de dinero a paraísos fiscales. Nada de eso puede ser bueno para el Gobierno.
 
Es la primera vez que el oficialismo kirchnerista sufre la aparición de personajes que confiesan cómo ayudaban a lavar dinero del poder. Prueba de que la cadena de encubrimientos se ha cortado y que en cualquier momento podrían aparecer más testimonios comprometedores, aunque nadie pueda esperar mucho de la Justicia.
 
Esa percepción es, hacia lo más profundo del poder kirchnerista, tan grave como la movilización de una sociedad despierta o como encuestas que dan cuenta de un creciente malestar de la población con el gobierno nacional.
 
(...)".
 
# "La potente demanda de un nuevo liderazgo", por Julio Blanck, en 'Clarín':
 
"Nada empezó ni nada terminó ayer. Pero la dimensión extraordinaria de la protesta social que se extendió desde el centro de Buenos Aires hacia los barrios, la periferia y los centros urbanos de todo el país, establece un nuevo escenario y nuevos parámetros para los actores de la política y el poder.
 
El discurso y la acción del Gobierno podrán seguir con su cerrazón, con su ignorancia y desprecio a todo lo que esté ajeno a ese universo en proceso de contracción, voluntaria y a la vez inevitable. Las palabras de los opositores podrán sonar alineadas con la bronca y el hartazgo sin retorno de los millones que encontraron anoche alguna forma para expresar sus razones para protestar. Pero a unos y a otros los sobrepasan y condicionan las multitudes movilizadas desde la convocatoria original en las redes sociales.
 
Una porción muy grande de la sociedad les acaba de decir a Cristina Kirchner y a su gobierno que no los quiere un día más de lo que marca la Constitución al timón de los asuntos públicos. Esa porción de ciudadanía bien puede ser aún superior al 46% de votantes que hace un año y medio eligió entre desnutridas opciones contra la Presidenta. Quizás sea mayoría: es una posibilidad que pronto llegará el tiempo de comprobar o descartar. Pero lo seguro es que el encono de esos ciudadanos contra Cristina aumentó exponencialmente desde entonces. Es todo mérito de la Presidenta y sus centuriones, obsesionados y a la vez atrapados en esa lógica corrosiva de amigo/enemigo que elimina matices, se priva de enriquecerse con la opinión de otros, amputa discusiones, ataca a lo diferente, contamina el aire que se respira y enferma a la democracia.
 
(...) Por cierto, la fabulosa movilización de anoche, quizás mayor aún que la de noviembre pasado, interpela ya en términos de ultimátum a la dirigencia opositora.
 
(...) Millones de argentinos reclaman ser representados por quienes sean capaces de construir una esperanza y un nuevo liderazgo. Si eso no ocurre, el sueño de perpetuación de Cristina y su modelo todavía puede ser posible.
 
A la oposición puede gustarle poco o mucho, pero es un hecho comprobable que sus dirigentes no estuvieron, no están todavía, no se sabe si estarán, a la altura de lo que esas franjas tan dinámicas de la sociedad esperan de ellos.
 
Hasta hoy, la determinación feroz de la Presidenta y sus seguidores por mantenerse en el poder, cerrándose más y más sobre su relato sesgado, encontró un complemento perfecto en la mezquindad y la falta de un proyecto distinto, confiable y superador, que es la gran carencia de la oposición. Las multitudes de anoche parecen haberle dicho basta a esa forma perversa de complementación entre las ambiciones de unos y la cortedad de otros, que sólo hace que nada cambie.
 
(... ) Si hace un año atrás la tragedia ferroviaria de Once demostraba que la corrupción mata, ahora las decenas de muertes por la inundación en La Plata, y también las víctimas en Capital y el GBA, muestran que la ineficiencia, el discurso vacío y las obras que no se hacen porque el dinero se desvía a otros fines, también matan.
 
(...)
La reforma judicial, última criatura salida del laboratorio cristinista, se encamina a ser aprobada en el Congreso por la mayoría parlamentaria del Gobierno. El propósito de “democratizar la Justicia” no resiste un análisis medianamente serio: lo que se busca es acrecentar la injerencia del Gobierno, aumentar el control político sobre los tribunales y someter a los jueces y fiscales que aún estén dispuestos a mantener su independencia.
 
Después de la decisión judicial que le puso límite constitucional a la ley de medios, el funcionario Martín Sabbatella, comisionado para controlar a la prensa independiente y favorecer a los amigos del Gobierno, lo dijo ayer de modo brutal: “El fallo de la Cámara sobre la ley de medios demuestra que es necesario reformar la Justicia”.
 
La llamada democratización como herramienta para asegurarse fallos complacientes.O sea, decir una cosa, ocultar su verdadero carácter, y decir otra cosa si es conveniente. Puro relato. El eterno Groucho Marx, autor de la frase “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”, no lo hubiera hecho mejor.
 
Por último, el escándalo de presunto lavado de dinero, asociación ilícita y encubrimiento que tiene como protagonista central a Lázaro Báez, el empresario más cercano a los Kirchner, completó el recorrido hacia la gigantesca protesta.
 
(...)
Las denuncias sobre dinero ilegal sacado del país por cuenta y orden de Báez, y la posición de extrema cercanía de este empresario con la Presidenta y su familia, abren el interrogante más profundo y tenebroso sobre la década kirchnerista.
 
Por sus implicancias, es el hecho de corrupción más grave de estos años, superior al que tiene como protagonista al vicepresidente Amado Boudou, al programa de viviendas de las Madres de Plaza de Mayo o a las innumerables sospechas sobre maniobras con las obras públicas.(...)"
 
"Un escenario vacío",  Luis Bruschtein, en 'Página/12'
 
"En un año electoral, la derivación de estos cacerolazos tiene un sentido bastante claro, mayoritariamente hacia el centroderecha, pero como expresión política mantiene el déficit inicial de no poder manifestarse en forma propositiva y se sostiene todavía como un reflejo por la contraria a lo que haga el gobierno nacional. La convocatoria por una Justicia independiente no alcanza para identificar a esa masa que en su mayoría desconoce el contenido de los proyectos de reforma judicial. Si hay que definirla de alguna manera, más que una marcha por la Justicia independiente se trató de una marcha opositora. Cualquier cosa que haga el Gobierno identificará por la contraria a esos manifestantes.
 
Es el tercer acto de este tipo, callejero, opositor y expresamente definido como ajeno a las políticas partidarias y con un fuerte sesgo del mensaje granmediático. Ya forman parte del escenario político. Juegan un papel que cada partido de la oposición intenta capitalizar. Son actos que tienen un epicentro porteño donde el centroderecha de Mauricio Macri tiene preeminencia electoral. Y su composición proviene fundamentalmente de un amplio sector de la clase media y alta de los barrios del norte de la ciudad. En el sur más populoso, el cacerolazo ni se sintió (...).
 
Cada uno de los cacerolazos fue menos espontáneo. Poco a poco, los referentes políticos de la oposición se fueron animando a participar. Ayer estuvieron todos. La convocatoria también proviene cada vez menos de las redes sociales. Los grandes medios y los mismos partidos de oposición la vienen convocando con gran despliegue desde hace varios días. La antipolítica ha sido el factor más regresivo de estas marchas, por lo que todos estos elementos que acercan estas convocatorias a la política constituyen un avance, aun cuando en esta oportunidad la respuesta fue notoriamente menor a la anterior.
 
Desde la mañana, frente a la Catedral, había un escenario montado, plantado allí como un desafío ciudadano a la movilización que se anunciaba. El desafío, si se quiere simbólico, estaba en que alguien pudiera ocupar ese escenario, en que pudiera surgir una voz que expresara al conjunto para pasar a un debate político de otro nivel. Pero el escenario se mantuvo vacío durante toda la marcha opositora (...).
 
Los sectores populares, en cambio, tienen una tradición política más compleja porque están acostumbrados a intermediar sus reclamos a través de la organización, ya sea de los gremios, los movimientos sociales o las sociedades de fomento. En general, la cultura política de un amplio sector de las capas medias y altas porteñas actúa en forma más primaria. En parte porque ese sector ha sido llevado a creer solamente en el discurso granmediático y detesta cualquier otra forma de organización o expresión colectiva.
 
(...) cultura chata de rechazo a lo colectivo, de baja intensidad democrática, sin matices que la enriquezcan, el único que habría podido subirse a ese escenario vacío frente a la Catedral para dirigirse a los manifestantes, y ser aceptado por éstos, hubiera sido Jorge Lanata, porque ése es su lenguaje y los representa en su máxima expresión, más que los políticos que marcharon. Mientras no haya un político que pueda ocupar ese escenario simbólico para hablar en representación de ese colectivo, estos cacerolazos son actos políticos, pero que se expresan más con un lenguaje mediático amarillista tan sólo insultante, que no explica ni propone.
 
Desde esa soberbia autorreferencial se suele concebir a los sectores populares como ignorantes que solamente se movilizan por la gorra y un choripán y que sólo participan en política por cuestiones punteriles y de caudillismos (...).
 
De todos modos, la participación de referentes políticos en la marcha opositora de ayer constituyó un avance en relación con la antipolítica y la tensión violenta, muy agresiva, de los cacerolazos anteriores. La intolerancia sigue marcando estas marchas, que no pueden romper esas contradicciones primarias (...).
 
(...) Cuando el escenario que ayer se veía ostensiblemente vacío pueda ser ocupado, y el grupo social que se manifiesta pueda aceptar una voz que lo represente, los cacerolazos habrán dado un salto cualitativo hacia un debate político de mejor nivel".
 
# "El soberano dijo basta", en el diario 'Hoy':
 
"Una vez más el soberano, la mayoría del pueblo argentino, se expresó de manera contundente. Trabajadores, profesionales, jubilados, amas de casa y representantes de los más diversos sectores sociales anoche coparon las plazas de las principales ciudades del país. Sin banderías, respetándose mutuamente en sus creencias políticas y religiosas, se unificaron con los colores celeste y blanco de nuestra bandera, y con las estrofas del himno nacional que fueron entonadas a viva voz, varias veces, durante la jornada.
 
De esta manera, el 18A logró que se expresaran distintos reclamos con un denominador común: pedirle al gobierno que dejé su soberbia extrema, oír los pedidos del pueblo y modificar el rumbo.
 
El principal blanco del malestar, como era de esperar, fue la presidenta Cristina Fernández y el círculo de aplaudidores que la rodea, como los militantes rentados de La Cámpora y del resto de las agrupaciones ultrakirchneristras. Por eso, no fue casualidad que las principales movilizaciones se hayan realizado en Capital Federal, con masivas columnas de gente que se concentraron en la Plaza de Mayo, el Congreso y el Obelisco. Asimismo, cientos de ciudadanos rodearon la quinta presidencial, en Olivos, poniendo de manifiesto que hasta los propios vecinos de Cristina le están pidiendo que cambie.
 
Existe una sensación de hartazgo generalizado, lo que llevó a que las movilizaciones de anoche hayan sido más numerosas que las registradas el pasado 8 de noviembre. Razones no faltan: en las últimas semanas, se puso de manifiesto que el gobierno quiere terminar de colonizar la Justicia y luego explotó un estado de corrupción generalizada que afecta a todos los niveles institucionales, provocando muerte y destrucción.
 
Las víctimas fatales en la inundación fueron producto de un Estado ausente, de un gobierno que dilapidó millonarios recursos en negociados, lavando dinero en paraísos fiscales, en lugar de avanzar con los planes estratégicos en materia de infraestructura para proteger a la población de los efectos del cambio climático.
 
A su vez, la situación económica se encuentra muy deteriorada (...).
 
Lo que resulta imperdonable del kirchnerismo es que, en un territorio bendecido por la mano de Dios, donde proliferan alimentos y recursos naturales que escasean en otras partes del mundo, cada vez son más los argentinos que viven en la miseria, en la marginalidad. 
 
Están dadas las condiciones para que, en caso de que exista un equipo de gobierno con materia gris, se podría retomar el camino del desarrollo sostenido que permitió, hace 50 años, que la Argentina sea el país de América latina con mayores estándares sociales de América Latina.
 
Pero, lamentablemente, el gobierno nacional sigue mirando para otro lado y prefiere avanzar en la dirección de convertir a la Argentina en una copia del régimen chavista. Ello implica, por un lado, eliminar la división de poderes, para manejar absolutamente a todos los jueces y habilitar que se consagre la impunidad. Asimismo, los K están embistiendo cada vez con más dureza contra el periodismo independiente con el objetivo de querer imponer, con lo millones de la publicidad oficial, un relato de la realidad que resulta cada vez menos creíble.
 
En definitiva, esta marcha condenó para siempre cualquier posibilidad de que Cristina pueda ir por una nueva reelección, luego de que finalice su mandato en 2015. La masiva movilización de anoche sepultó la apetencia del poder desmedido porque la gran mayoría de los argentinos quieren seguir viviendo en democracia.
 
Mucha gente, seguramente, se preguntó para que sirvió el 18A, si la Presidenta respondió con su habitual soberbia. La respuesta es sencilla: mostró a cada argentino, que ayer caminó junto a otro argentino, que llegó la hora de cambiar y que las próximas elecciones constituyen una excelente oportunidad para hacerlo. La esperanza está intacta, una nueva Argentina puede nacer.
 
(...)".