AHORA, EN QUILMES

Más problemas con residuos en el GBA

La deposición de residuos en un problema creciente en Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires. Aquí, un caso en el sur del GBA:

 

ITUZAINGO (BuenosAires2punto0). Los vecinos de Ezpeleta que denunciaron una quema clandestina en una tosquera lindante con la autopista Buenos Aires-La Plata donde camiones de la municipalidad de Quilmes ingresan allí a diario cargados de ramas y basura, cortan la autopista pidiendo que se cierre definitivamente el predio. Hasta ahora, sólo recibieron promesas.
 
Emplazado en Ezpeleta, lindante con la Autopista Buenos Aires-La Plata, el barrio Cooperativa denuncia desde hace semanas, estar siendo contaminado por el accionar de la Municipalidad de Quilmes.
 
En una tosquera comprendida por las calles Hernández, Mendoza y la Autopista Buenos Aires-La Plata, un lugar conocido como “el viejo circuito de 4x4 y motocross en Ezpeleta” que permitió durante años la extracción de tierra y derivó, como todo terreno que se utilice para tales fines, en un gran pozo que los vecinos aseguran incluso que tiene sus napas perforadas, hoy los camiones municipales ingresan con ramas y basura que horas después, es quemada sin importar a quiénes afecte el humo y las partículas que el viento distribuye a lo largo y ancho del barrio.
 
En Quilmes funcionaba hasta hace algún tiempo, un basural clandestino en la intersección de las calles Italia y Suipacha. El lugar fue cerrado, acto oficial mediante, con la presencia del gobernador Daniel Scioli a quien acompañó en la foto, el Jefe comunal, Francisco “Barba” Gutiérrez.
 
Sin embargo, inmediatamente tras el cierre, comenzaron a aparecer lo que desde el Estado local denominan “vuelcos de emergencia” en otros tres lugares: uno identificado como “El campo de El Alemán” en Quilmes Oeste; un predio sobre la avenida Provincial en Solano, y el de Ezpeleta, que afecta al barrio Cooperativa de manera directa, pero que dependiendo de dónde sople el viento, distribuye sus cenizas y humo mucho más allá de los vecinos que hoy denuncian la nueva quema.
 
Cansados de denunciar esta situación, los vecinos decidieron cortar este lunes (24/9) un carril de la Autopista Buenos Aires-La Plata, haciendo sentir su presencia frente a quienes regresan del descanso del fin de semana largo. Piden soluciones concretas, no promesas.
 
El reclamo
 
Aunque la Ley nacional y provincial es clara con respecto a la disposición final de los residuos y la absoluta prohibición de quemarlos, Quilmes parece hacer oídos sordos. Comprendido en el área metropolitana, el municipio tiene obligación de trasladar sus residuos sólidos urbanos a los rellenos sanitarios del CEAMSE. Incluso también, los residuos producto de podas. Las ramas que llegan al relleno sanitario se procesan por separado del resto de la basura y se reconvierte en abono mediante una planta de compsotaje.
 
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Si un municipio tuviese un predio apto para volcar allí las ramas (sólo ramas, no residuos domiciliarios) éste debería estar habilitado por la OPDS, algo que no ocurre de ningún modo con la tosquera de Ezpeleta.
 
A plena luz del día, y mientras un cartel colocado por la municipalidad de Quilmes en la calle que ingresa al predio indica “Prohibido arrojar basura”, los camiones del gobierno comunal llegan hasta allí mayormente cargados de residuos de poda, pero también con bolsas que traen mucho más que ramas. Camiones, camionetas, volquetes, todo va a parar al fondo de la tosquera. Todo sirve a la hora de rellenar un terreno que de otro modo, carece de valor porque aunque existe una ordenanza que permite “la cría de peces de colores”, el agua que quedó producto de la extracción de tierra y tosca, tiene de todo, menos peces.
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Considerando que es un predio que ronda las 10 hectáreas, ubicado a la vera de la autopista que comunica en menos de 20 minutos con la ciudad de Buenos Aires y otro tanto con La Plata, no es exagerado pensar que sus dueños imaginan para esas tierras, un mejor destino que el de un espejo de agua. Pero rellenarlo pagando por el relleno, evidentemente no está en sus planes.
 
Quizá por eso, quien se identifica ante el diario El Sol de Quilmes como “el dueño”, Miguel Levin, le relata al medio local que "este es un lugar que le prestamos al municipio de manera temporal hasta que se solucionen los problemas que ha generado la poda, y es sólo para tirar ramas y tierra".
 
"A partir del temporal nos pidieron si podían usar este lugar y accedimos porque no había otro disponible. Se trata de una cava de 10 metros en el que acordamos tirar ramas y tierra para rellenar. Hay una cava de 10 metros de profundidad y la rama no hace piso, la idea era tirar tierra para hacer un piso" explicó pero destacó que "por la falta de tierra no pudimos evitar la autoignición. Las ramas toman temperatura y se prenden fuego. Insistimos en que hay que tirar ramas con tierra para que no pase", le dijo Levin a ese diario.
 
Sin embargo, Buenos Aires 2punto0 registró el ingreso de camiones que contenían ramas, bolsas con basura, cascotes, y al salir del predio, lo hacían vacíos. Todo quedaba allí. También registraron los propios vecinos el humo que genera la quema en horas de la tarde, cuando la temperatura apenas superaba los 10 grados centígrados. Hablar de “autoignición” en pleno invierno con temperaturas tan poco elevadas suena cuanto menos, muy poco probable. Sumado a ello, esta agencia constató in situ el humo producto del fuego luego de al menos 20 días ininterrumpidos de lluvias en el área metropolitana. Si debido a la baja temperatura resultaba poco probable la autoignición, con tantos días de lluvias resulta hasta ridícula la excusa.
 
"Planteamos esto a la municipalidad pero esto no pasó y sucedió este incendio que trajo el humo. Para paliarlo estamos sacando tierra de nuestros propios terraplenes que permita apagar el fuego, ya que aunque vengan los bomberos no pueden apagar el fondo. Quedamos en que el relleno iba a ser con ramas y tierra, pero la tierra no llega de manera suficiente, y si no tenemos tierra el riesgo de incendio es permanente. Lamentablemente no hubo prevención y ahora tenemos que trabajar para que no se repita”, continuó relatando Levin a El Sol de Quilmes, lugar en el que también aseguró que "en este lugar sólo se tiran cascotes, ramas y tierra. No permitimos el ingreso de basura; a los camiones que vienen con basura los mandamos de vuelta. Todo lo que no sea relleno nos encargamos de sacarlo".
 
Nada de esto se condice con la realidad
 
Los camiones ingresan cargados y salen vacíos. Por las tardes, el humo impregna las viviendas, las cenizas se depositan en los techos, y los chicos que antes jugaban en las calles y en la canchita del barrio, ahora deben encerrarse en sus casas para no respirar la nube gris que llena sus pulmones y que ya está provocando problemas respiratorios.
 
El día a día que relatan los vecinos en nada se parece al que explica quien se presenta como dueño del predio, pero habla en plural, por lo que no es descabellado pensar que Levin es apenas, uno de los propietarios.
 
“Empezamos a notar olor, humo, nos empezamos a preocupar y nos dimos cuenta que estaban quemando en ese predio que antes no se utilizaba para nada. Viendo un poco más nos enteramos que venían camiones, que después nos enteramos que son de la municipalidad de Quilmes, camiones particulares que tiran también basura, carros. Al lado de zona urbana, de las casas, prender basura como la prenden nos perjudica muchísimo. Hay días que es acá a la tarde insoportable el olor”, relata Gabriel Kerney, uno de los vecinos afectados.
 
En tanto, para David Deyherabehere, nada de esto sorprende. Quilmes tiene historial de basurales clandestinos. “Había un predio en la rivera de Quilmes, cercano al club Náutico, donde se hacía este mismo trabajo a cielo abierto. Volcaban residuos con la misma excusa de volcar ramas solamente y prendían fuego, la quema estaba instalada allá. Se cerró oficialmente con un corte de cinta donde vino el Gobernador (Daniel) Scioli, vino (Francisco) “el Barba” Gutiérrez, hizo el cierre oficial y, automáticamente, pasaron a volcar esos mismos residuos en otros predios, uno de ellos es este y la realidad es que nos afecta a la vida diaria donde los chicos, de pasar a jugar en la calle, tuvieron que quedarse encerrados porque es imposible respirar el aire de afuera. Y estamos tratando de comunicarnos con el municipio a través de mails, cartas, notificaciones pero parece que la basura no la ven ellos, solamente la vemos nosotros”, cuenta David.
 
Se juntaron firmas; se elevaron cartas al gobierno provincial, al Defensor del Pueblo, a la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación y hasta se enviaron e-mails a la municipalidad. Para el gobierno local, no hay nada fuera de regla. Incluso los inspectores que visitaron el barrio aducen desconocer que allí ocurra algo que perjudique a los vecinos.
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Para Carlos Benítez, “el problema más grande es que nosotros estamos inhalando ese humo que es tóxico. El otro día se descompusieron en el club que tenemos en el fondo, dos chicos por el olor”.
 
Carlos explica además, que “el acuífero está roto, el agua está contaminada por la misma basura que tiran y lo que más nos preocupa es que es una política de Estado. Si fuese algo privado, nosotros tenemos otras opciones como para apelar, pero cuando es el Estado mismo, que somos todos y que lo conducen otros, es cuando realmente nos preocupa en peor forma el tema”.
 
“Lo que nosotros exigimos y pedimos, en forma escrita y en forma verbal, es que dejen de contaminarnos. Nos están asfixiando y la verdad, los chicos no pueden ni siquiera salir a jugar a la calle. Ni los grandes. Porque es un olor muy ácido y muy profundo que, en realidad, complica la salud de los vecinos”, agrega.
 
La nube pestilente producto de la quema, que los vecinos incluso creen que podría ser tóxica, llega a veces a cubrir todo Ezpeleta y suele afectar también el centro de Quilmes. Además de los consabidos daños ambientales, ya se han reportado problemas en las vías respiratorias, irritación en los ojos, mucosas, piel, dolor de cabeza y náuseas, entre otros.
 
Resulta llamativo que tanto el municipio como quien dice ser dueño del predio aduzcan que esto se trata de una “situación de emergencia” deseada por nadie. Curioso es que una “situación no deseada”, pero sostenida en el tiempo, beneficie a ambas partes. Lo que se desprende de las declaraciones de Levin es que ni él paga por el relleno que recibe de los camiones municipales; ni cobra por el vuelco. Sin embargo, es una negociación en la que todos salen favorecidos.
 
La administración del “Barba” Gutiérrez se ahorra el dinero que debería pagarle al CEMASE por disponer allí sus residuos (incluso las ramas), y a Levin le están rellenando gratis la tosquera. O sea, su pozo de hoy será convertido en tierras perfectamente utilizables.

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