VÍSPERAS DE UN GRAN CAMBIO

La Eurozona se resquebraja

El conflicto social arrasa con el sueño pan-europeo. Ya es evidente que no habrá Europa unida y, en todo caso, el debate es cuándo y cómo ocurrirá el desenlace del sueño de la moneda única, inicio de otras desavenencias.

por IVÁN GIL

MADRDID (El Confidencial). “Si no hay un cambio perceptible en la situación económica, es decir, si las medidas políticas de la UE no sirven finalmente para mejorar la economía, la revuelta social es una posibilidad real”. Una advertencia lanzada por el catedrático de Ciencia Política en la UCM y exdirector del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Fernando Vallespín, que “obliga a tomar medidas drásticas”.

¿Este escenario puede desembocar en un cambio sistémico o se contendrá con medidas de fomento de la inversión pública que relajen la agitación social?

La aparición de un contrapoder económico en Francia, al modo de un ‘revival’ del New Deal que podría hacer tambalear los pilares del eje franco-alemán, parece ir en este sentido. Para el director del Centro de Economía Política y Regulación del Instituto de Estudios de la Democracia de USP-CEU, Pedro Schwartz, este giro en la política económica francesa es “más bien un reflejo del cambio que su propia causa, lo que plantea a muchos gobiernos la necesidad de buscar otro camino centrado en el crecimiento; aunque no creo que esta idea sea eficaz”.

Además, la desestabilización económica sitúa al euro en una situación crítica que podría desatar una catástrofe, añade Schwartz. Hollande nunca llevará a cabo las reformas anunciadas si la ciudadanía no se lo exige en la calle.

A este nuevo contexto social y económico se suman los cambios políticos hacia posturas cada vez más polarizadas, como ha ocurrido en el avispero griego con la aparición de nuevos partidos radicalizados, tanto a derecha como a izquierda del espectro ideológico, lo que anticipa un Big Bang en la UE que “deja abiertas prácticamente todas las vías. Y cuando eclosione no se sabe qué dirección va a tomar”, explica el catedrático en Ciencia Política de la UCM, Juan Carlos Monedero. “El futuro no está cerrado y el sistema no da más de sí, por lo que puede ocurrir cualquier cosa”.

Una Europa, pero varios caminos

La Unión Europea busca una salida a la crisis pero las opciones oscilan desde unos ajustes más austeros hasta una apuesta por la inversión pública, pasando por una solución intermedia. Esta última posibilidad, alejada de las grandes alteraciones, es la que Schwartz entiende que predominará.

“El gasto público se impulsará un poco más de lo que se está haciendo, también es posible que el Banco Central Europeo y los alemanes permitan una subida de la inflación, pero lo lógico es que estas políticas se solapen con la potenciación de la moneda única y de un mercado más competitivo”.

La clave, según Vallespín, está en la duración de la crisis económica. “Si se sigue profundizando y se produce un rescate a España, que ahora parece mucho más probable después de la crisis de Bankia y sus secuelas, se originará un verdadero golpe de timón hacia las políticas de crecimiento”.
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Sin embargo, estas intenciones tendrían una dimensión limitada mientras Angela Merkel, que este domingo se sometará a una prueba de fuego en las elecciones regionales de Renania, continúe en el poder. “Alemania es el país que aporta la mayor cantidad de dinero a la UE, por lo que sus políticas de ajuste seguirían dominando”.El impulso de la inversión se solapará con la potenciación de la moneda única y de un mercado más competitivo

De lo que sí está seguro Juan Carlos Monedero es de que el modelo neoliberal, entendido como la única vía sobre la que no se plantean alternativas, corre un serio peligro. “Como planteó Joseph Stiglitz, ya no existe la evidencia empírica de que el neoliberalismo sea la única vía para generar empleo, aumentar los salarios y solucionar los problemas económicos. En España, el 15-M ha visibilizado las contradicciones reproducidas por este modelo que desde el plano económico convierte a la ciudadanía en mercancía y desde el plano político no escucha los deseos de las personas”.

Sorteando el conflicto social

Todos los indicadores apuntan que se han traspasado una serie de fronteras hasta ahora infranqueables, pero para provocar un cambio sustancial todavía deben de acentuarse otra serie de factores. Tanto las enseñanzas de la teoría política como la propia experiencia, explica Monedero, “nos dicen que los cambios profundos son imposibles sino hay detrás una ciudadanía que los respalde”.

El cambio de tendencia anunciado por Hollande “no nos permite pensar en grandes transformaciones mientras no se traduzca en una presión social en la misma dirección”. De la misma manera que ocurrió con las pretensiones de Barack Obama, que cayeron en saco roto por la falta de presión en las calles.

Las posibilidades de transformación real “se hacen verosímiles cuando la gente sale a las calles, pero cuando las abandona se regresa a la normalidad burocrática del poder”, añade Monedero. Por otra parte, “en España ha habido siempre la manía de mirar hacia fuera para encontrar soluciones adentro. Un error, pues que haya un líder u otro en Francia nunca nos ha cambiado la vida”.Los españoles vamos a asumir otra oleada de recortes con resignación y sin provocar grandes convulsiones

Para Schwartz estas condiciones no se van a producir porque, al menos en España, no se plantea un conflicto social. “Con total seguridad habrá más recortes y a mucha gente le va a doler, pero las encuestas del CIS son tranquilizadoras al confirmar que los españoles asumimos estas medidas y estamos más bien resignados, por lo quepodemos trazar un escenario a medio plazo sin grandes convulsiones”.

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