CIUDAD DE BUENOS AIRES (Ecolatina). A fines de 2010 se anticipó que la Cuenta Corriente (CC) sería prácticamente nula en 2011. Si bien el 2do. trimestre del año registró un superávit de US$ 1.550 millones (debido a la salida de la cosecha gruesa) tras 2 trimestres de déficit, el saldo acumulado en los últimos 12 meses alcanzó los US$ 1.100 millones, por debajo de los US$ 3.000 millones registrados en 2010.
ECOLATINA
2012, el Año de los Déficits Gemelos
Ecolatina es la consultora que fundó Roberto Lavagna y hoy día gerencia su hijo Marco. Lavagna impuso los superávits gemelos, ejes del llamado 'modelo' que entre Néstor Kirchner y Cristina Fernández lo han destruido. Para Néstor y Cristina, el 'modelo' consiste en más Estado, más gasto público y más asistencia social clientelar, olvidándose de que la clave eran los superávits que se han perdido, en especial el de la cuenta corriente de la balanza de pagos.
En términos del producto, el saldo de CC representó sólo 0,3% del PBI, menos de la mitad de la participación registrada en 2010 (0,8% del PBI), y muy lejos del porcentaje alcanzado en 2009 (2,8% del PBI excluyendo DEG´s).
Además, esta tendencia no parece revertirse, ya que el deterioro de la balanza de bienes se profundiza a causa del déficit energético y la ampliación de la brecha comercial con Brasil.
Entre enero y agosto de 2011, el superávit comercial alcanzó US$ 7.100 millones, lo que significa un descenso de US$ 2.100 millones respecto del mismo período de 2010 (US$ 9.200 millones).
En cuanto al saldo energético, éste registró un déficit de US$ 2.900 millones en los primeros 8 meses del año, muy por debajo del superávit de US$ 940 millones alcanzado entre enero y agosto de 2010. Este deterioro no es coyuntural sino que responde al déficit estructural generado por el elevado crecimiento de la demanda doméstica y el estancamiento de la producción interna.
Con respecto al intercambio con Brasil, principal destino de las exportaciones argentinas, el déficit comercial alcanzó en los primeros 8 meses del año US$ -3.730 millones, el mayor rojo de las últimas dos décadas para dicho período.
Además, la competitividad de la industria local se encuentra en descenso debido a la fuerte depreciación del Real (más de 15% desde julio). De mantenerse, este contexto de abaratamiento de las importaciones argentinas y encarecimiento de las exportaciones podría tener efectos negativos sobre el déficit con Brasil. Pero la mayor preocupación radica en el impacto desfavorable sobre la industria local de una menor demanda del principal socio comercial.
La apreciación real del Peso argentino frente a la moneda brasileña y el menor dinamismo de Brasil no sólo tiene efectos sobre el saldo comercial sino que también impacta sobre la balanza de servicios.
Un claro ejemplo es la cuenta Viajes que representa en promedio 40% de los ingresos por exportación de servicios. El encarecimiento relativo de la Argentina podría desincentivar el ingreso de turistas brasileños, que representan el 30% del total de los arribos extranjeros y cuyo gasto es el doble del promedio de los restantes turistas. A su vez, el incipiente atraso cambiario les genera a los argentinos cada vez más incentivos a viajar al exterior.
En relación con el rubro Rentas, otro componente de importancia en la CC, resulta esperable el incremento de su saldo negativo. Ante la inminencia de la crisis internacional es factible que las casas matrices de las empresas multinacionales radicadas en el país busquen financiarse mediante giros de utilidades y dividendos de sus filiales, lo que aumentaría el déficit de dicho rubro.
El deterioro del sector externo se ve reflejado incluso en el proyecto de Presupuesto Nacional 2012 presentado recientemente. De acuerdo a las proyecciones del Ejecutivo del saldo comercial, el PBI nominal y el tipo de cambio, el primero perderá participación dentro del producto en el futuro. Si a las proyecciones oficiales se le suman los intereses de deuda que debe afrontar el Sector Público Nacional y se realiza un supuesto conservador acerca del comportamiento del resto de los componentes de la CC, esta presentaría un déficit de -0,1% del PBI en 2012 y el saldo negativo podría ascender 1% del PBI en 2014.
Así, 2011 representaría un punto de quiebre del modelo económico del gobierno, cimentado sobre un tipo de cambio competitivo y superávits gemelos (externo y fiscal). La reversión del saldo de la CC no implica necesariamente la llegada de la restricción externa pues, a pesar de la importante fuga de capitales registrada en lo que va del año, todavía existe un elevado nivel de reservas acumuladas en el Banco Central y el bajo nivel de endeudamiento externo brindaría cierto margen en caso de necesitar compensar el déficit a través de la Cuenta Capital..
De los superávits a los déficits gemelos
La Cuenta Corriente es el registro de las transacciones comerciales de bienes y servicios de la economía pero esta también puede interpretarse como el saldo entre el ahorro y la inversión de los residentes.
En este sentido, un superávit de CC indica que el ahorro nacional es positivo mientras que uno negativo dice que los agentes económicos invierten o consumen más de lo que acumulan. Asimismo, si consolidamos el ahorro neto del Sector Público Argentino podemos aproximar por diferencia el comportamiento del sector privado.
Como se observa en el gráfico, de la descomposición de la CC entre sector público y privado se desprende que el deterioro del resultado financiero en los últimos años explica la disminución del excedente de la CC.
De hecho, pocos años atrás el superávit fiscal tras el pago de intereses, apuntalaba la CC (superávits gemelos). Es más, en 2004 alcanzaba 3,5% del PBI, permitiendo al sector privado incurrir en un rojo -inversión superior a su capacidad de ahorro- sin que la CC se vuelva deficitaria.
Vale destacar además que la mejora de la CC durante la recesión de 2009 se dio por el aumento del ahorro del sector privado producto del derrumbe de la inversión.
En los últimos años la expansión del gasto ha sido fenomenal teniendo en cuenta el notable incremento de la presión tributaria y la utilización de otros ingresos (DEG´s, estatización de las AFJP, utilidades del BCRA).
Si bien parte del incremento de las erogaciones ha permitido mejorar la cobertura de la seguridad social (moratoria previsional), y la protección social de los sectores informales (asignación universal por hijo) también se han financiado crecientes subsidios (ya rondan 4% del PBI) que no mejoran la calidad de los servicios públicos y benefician en buena medida a los sectores pudientes.
De hecho, pese a los crecientes fondos destinados el sector energético, la producción interna sigue sin reaccionar en un contexto de creciente demanda. Asimismo, si bien el gasto en obra pública ha crecido significativamente no se observa un salto de calidad en la infraestructura del país.
El problema de no aprovechar los abundantes recursos en épocas de bonanza –ya sea invirtiéndolos en áreas estratégicas o generando ahorros- es que cuando el viento de cola se revierte, el margen de maniobra desaparece. Esto es lo que está sucediendo en la actualidad: el contexto mundial está empeorando y el próximo presidente electo tendrá déficits gemelos y un tipo de cambio real poco competitivo.









