Eduardo Luis Curia y la soberbia oficial

Eduardo Curia es un economista que parece educado sólo cuando lo invitan a 'A 2 Voces' a defender la política económica de Néstor Kirchner. Pensar que en 1988 era el abanderado de Carlos Menem... En fin, aqui una anécdota sobre Curia ocurrida en Salta la semana pasada.

Uno de los pocos adherentes a las políticas que lleva adelante Néstor Kirchner que estuvo presente en la 27ª Convención del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas fue el economista Eduardo Luis Curia, uno de los mentores del modelo argentino de producción dedicada a la exportación gracias a un tipo de cambio alto.
Curia, reconocido por todos los presentes como uno de los economistas con mayor honestidad intelectual del oficialismo, sostuvo que "me preocupan las críticas que se hacen del Plan Económico desde la izquierda, por que los considero exagerados. Las críticas de la derecha no me importan, ni tienen importancia".
Con una actitud de soberbia que llevó a gritar varias veces a los participantes del encuentro y que terminó por degenerar en un enfrentamiento personal con Carlos Melconían; alcanzó el máximo de su intolerancia cuando se levantó cuando comenzó a hablar Mauricio Macri, en el almuerzo principal del encuentro.
Curia salió del Hotel Alejandro 1º, caminó 20 metros, ingresó en una parrilla de la misma cuadra y comenzó a comer solo. El gerente general del IAEF, Oscar Mazza, lo siguió y lo acompañó en la mesa. Luego, desapareció del encuentro y evitó saludar a los participantes de la convención con los que se cruzaba.
La soberbia de Curia se hizo evidente cuando subrayó la existencia de "un valor agregado estratégico" al programa económico de Néstor Kirchner "que ha hecho superar la media mundial y regional de crecimiento económico", aunque advirtió que "será sólo un conato de desarrollo, si el crecimiento no se sostiene por lo menos durante dos décadas".
Como premisa del modelo, sostuvo Curia la necesidad de "un tipo de cambio alto, competitivo, porque hay que generar divisas a través del comercio, no del endeudamiento". Sin embargo alertó contra la inflación: "Cuando se entra en los dos dígitos, no se sabe cómo se termina".
A pesar de su posición ultra oficialista, Curia también reclamó la necesidad de mantener un alto un alto crecimiento del Producto Bruto Interno. Para eso "la tasa no debe ser inferior al 6%, y para eso se necesitan inversiones, en cantidad y calidad, hoy estamos en 22% del PBI, tenemos que ir al 25 o 26%, y terminar 2007 con un dígito de desempleo, y seguir bajando".
Con un tono increíblemente triunfalista, Curia sostuvo que "se ha ganado una batalla, tuvimos un cuatrienio glorioso, pero aún no se ganó la guerra".
Sin embargo, el epítome de la soberbia de Curia se alcanzó cuando indicó que "le importaban un pito" las críticas sobre retraso tarifario, congelamiento del precio de los combustibles, los subsidios a los transportes públicos o las críticas de los empresarios. "El costo en crecimiento de hacer caso a esos reclamos es altísimo" vociferó.
Si tomamos en cuenta la ausencia del oficialismo y que el único hombre cercano al Poder K se dirigió a los presentes a los gritos, discriminó a líder político con una ideología distinta, criticó a un colega con el que compartía el estrado y aseguró que todas las críticas al supuesto plan económico le importan "un pito", Eduardo Luis Curia confirmó la actitud soberbia de un gobierno que se cree exitoso e invencible. Lástima que la Argentina, como dijo Natalio Botana: "es un cementerio de hegemonías".