Consejos para el Buen Espía

Otra vez la historia truculenta de los correos electrónicos inexistentes, las versiones falsas y una guerra que no se entiende muy bien a qué apunta.

Antes de comenzar este Breviario del Buen Espía, confeccionado en base a consultas a gente que sabe, no amateurs de pacotilla, vale la pena aclarar (¡una vez más!) un dato fundamental: el correo electrónico de Edgar Mainhard es [email protected]/ No existe ningún correo [email protected]
Esto nos lleva a la regla Nº 1 del Buen Espía:
La noticia debe ser real, nunca falsa.
Por ejemplo, el impacto de los correos electrónicos robados a Eugenio Raúl Zaffaroni y otros impactaban por la aparente veracidad; cuando son trucados no tienen sentido. Además, el Espía es quien consigue el contenido veraz; un vulgar 'operador de pescado podrido' inventa y eso carece de valor.
Los contactos deben ser reales, nunca inventados.
Por ejemplo, a Edgar Mainhard hoy le han inventado una cantidad de correo electrónico intercambiado, supuestamente con un tal Javier Blanco. No muchachos, no es así: el contacto debe ser real para que tengan impacto. Los autores del mail, evidentemente, son improvisados. Esto lleva al siguiente punto:
Profesionales. Siempre trabajar con profesionales. Amateurs Go Home.
La gente que imita, y más cuando se trata de una mala copia, pueden terminar invirtiendo el impacto buscado. En vez de impresionar se puede caer en el ridículo.
Un dato errado puede invalidar toda la información.
Esto significa que hay que verificar la información, su remitente y su origen.
La entrelínea o los antecedentes nunca están en el correo.
Es burdo escribir un correo electrónico (falso) que en el mismo texto explica todos los antecedentes de un tema; es obvio que es una operación de prensa amateur. En general, los correos electrónicos son muy concretos y no incluyen todo el background de un tema.
Dos personas pueden tener relación y nunca haber intercambiado un mail.
Un caso concreto: Edgar Mainhard nunca intercambió un mail con Ignacio Fidanza aún cuando puedan hablar con cierta frecuencia (y no por teléfono. Ningún periodista serio hoy día menciona algún tema delicado por teléfono).
La encriptación existe y es muy útil.
Conociendo todo el espionaje electrónico existente (y los remedos de espionaje que realizan algunos amateurs), los periodistas serios encriptan hoy día sus mensajes electrónicos. Quien envía un correo delicado sin encriptar es otro amateur o un imbécil.
Si Ud. debe fraguar el contenido de un correo electrónico, nunca exagere.
Por ejemplo, si Ud. va a involucrar a EDICIÓN i en un correo fraguado, no informe sobre un tiraje inexistente de la revista. Cualquiera que hable con Carlos Taboada, el responsable de la Sociedad de Distribuidores, comprenderá que es una 'truchada' toda esa comunicación.
Los profesionales del tema dicen que podrían agregarse algunas otras consideraciones pero quedarán para otra oportunidad. Ya cometerán otros errores los amateurs y habrá que continuar explicándoles el ABC de su supuesto negocio.