Desde el retiro de Maradona todo se ha hecho más complicado. La selección nacional no pudo conseguir grandes logros tras su retiro.
El fútbol y la teoría del medio vaso
A la hora de hacer balances se dice que el fútbol argentino se ha deteriorado desde el retiro de Maradona y que no encontró una figura que lo reemplace. Que además los brasileros acaparan todos los premios y que la selección argentina lo único que suma son frustraciones. ¿Es tan así? ¿No hay nada bueno en todo esto? Depende de cómo se lo analice, podemos mirar el medio vaso lleno, o el medio vacío POR FABIO TALARICO
Nunca pudo erigirse una figura que lo reemplace. Cuando surge alguno, lo queremos poner en ese plano, y cuando no logra ese nivel, la frustración que nos invade es enorme y se comete un gran error.
Menospreciar al futbolista elegido. Pasa de la gloria, al cadalso de un momento a otro.
Es la necesidad imperiosa de querer cubrir un vacío que será difícil de tapar. Me refiero al que dejó Maradona. Maradona implica algo más que fútbol.
Basta ver la gente en el mundo, como se comporta ante su presencia, o como se estupidiza al ofrecerle a los 44 años que vuelva a jugar al fútbol, como el caso de Excursionistas.
Situaciones difíciles de explicar. Pero que ocurren. Y todo esto lo genera Maradona.
No sabemos si surgirá algún otro que pueda lograr equipararlo en estas cosas.
Pero es cierto que tenemos una tendencia de hacerlo con cualquiera que de entrada rompa un poquito el molde. Error.
Pero si aún así apareciese, nos costaría aceptarlo. Maradona es único para nosotros y por eso parece que nadie podrá reemplazarlo.
Por lo que decimos. Maradona es más que fútbol. Y por eso es distinto del resto.
Imagine lo siguiente: ¿Aceptaríamos como país que Ronaldinho lo supere o lo iguale a Diego?
La verdad que la cosa se pone brava. El pibe de Brasil va camino a lograrlo, pero nosotros no lo vamos a aceptar.
Lo adoptará el mundo como el mejor futbolista pero nosotros, no.
Hablaremos de Riquelme, de Messi o de Tévez.
El caso del último, nos revindica un poco, con esto de la mención del diario El País de Uruguay que lo eligió el mejor jugador de América por 3 veces consecutivas.
Mientras Ronaldinho acapara todo premio que se pone delante de su camino, nosotros nos vanagloriamos de Tévez.
Que si me pongo a hilar fino digo, que si bien hay mucho mérito de Tévez, el goleador del campeonato fue Romario con 42 años y que los mejores de Brasil están en el exterior. Los mejores no juegan en su país.
Por eso que es mejor ser un poco más cauto en todo, para que la realidad en algún momento no nos golpee duramente.
Es la necesidad que tenemos de ser los mejores, de destacarnos en todo, sin darnos cuentas de algo.
Desde que se retiró Maradona, hay que aceptar que podemos salir campeones del mundo o venirnos en la primera fase de un mundial. Que por otra parte es lo que ocurrió desde que el dejó el fútbol.
Depende de cómo estén los astros y otras yerbas en ese determinado momento.
Mi idea no es entrar en detalle con la persona de Maradona, hecho que ha quedado demostrado en mis notas de U24, sino es ver que sucedió desde que colgó los botines.
¿Es todo tan negativo desde su retiro? ¿Sólo sirve ser campeones del mundo? ¿Qué es lo bueno que se logró? ¿O no se consiguió nada al respecto?
Es difícil, porque si de resultados se trata estamos complicados.
Desde el retiro de Maradona, la selección mayor no sumó grandes logros. Pero en mi caso, sí creo que se puede encontrar algún hecho positivo.
Si bien el resultado es crucial en todo esto de la vida y del deporte que es el tema que nos ocupa, creo que tenemos cosas de las que nos podemos quedar satisfechos.
Luego de salida de Maradona, Argentina gracias a su figura, ha podido introducir una cantidad enorme de jugadores que se diseminaron por el mundo para desplegar su talento.
Como todo, a algunos les ha ido bien y a otros no tanto.
Pero Argentina se transformó junto a Brasil en uno de los exportadores de materia prima más importantes del planeta.
Por eso en este punto aplico la teoría del vaso y me quedo con el medio lleno.
Después, que han hecho los clubes con toda esa pelota de dinero, es otro tema que prefiero no abordarlo.
El vacío de Maradona será imposible de llenar. Hoy la selección nacional no tiene ese ícono, o referente que nos hacía sentir que jugaba la selección y nos hacía vibrar de pasión.
Hoy no es más así. Tenemos que acostumbrarnos, pero no soy de la idea de que todo está mal porque no se haya logrado más un título del mundo y parezca de que estemos muy lejos de lograrlo.
Creo que el fútbol en general ganó prestigio en los últimos años. Eso de debe a Diego Maradona y al talento de los demás.
Lo que ocurre, que por esa necesidad de ser los mejores en todo y cubrir vacíos cometemos errores que generan daños.
Por eso la idea en este caso es conformarnos con lo bueno que hemos logrado y dejar de mirar un poco hacia atrás, porque de seguir así, tomando como parámetro a Maradona, lo único que lograremos es sumar añoranzas que nos mantendrán situados dando vueltas siempre en el mismo lugar.
El tiempo pasa, Maradona no juega más por más que algunos quieran hacerlo volver a jugar.
Forma parte de la historia, hay que asumirlo. El tiempo pasa para todos, y hay que mirar al futuro.
Pero soy de los que piensan que hay que observar más profundamente para encontrar que, tras la salida de Diego del fútbol, Argentina ha logrado cosas importantes.
Pasa que para apreciar eso hay tener una mirada más amplia. Que va más allá de ser campeón o de ganar un mero partido de fútbol.
Esa es la idea. Además me parece la más inteligente. Porque si miramos para atrás es difícil encontrar a otro Maradona.
Me refiero a todo lo que implica, y no sólo como jugador de fútbol.
Desde mi postura, ya que entramos en confesiones, creo que sí alguna vez puede aparecer otro de su estilo.
Con las polémicas que pueda generar, Ronaldinho es uno, por citar un ejemplo.
Eso el tiempo lo dirá.
Pero lo importante, para terminar, es mirar el medio vaso lleno.
Hemos conseguido hechos importantes, y eso es lo que vale. Lo otro forma parte del pasado. Un pasado muy rico que ya no existe más.







