Según se informó, las grandes marcas de productos de belleza eligen para sus publicidades a mujeres que caminan por la calle y no por la pasarela. La idea es valorizar la autoestima de las consumidoras, evitar frustraciones con su imagen y disturbios alimentarios, que muchas veces desembocan en enfermedades como la bulimia y la anorexia.
Adiós al famoso “90-60-90”: La nueva estrategia de marketing publicitario es resaltar los cuerpos comunes y corrientes
Una nueva tendencia mundial sale de la lógica vigente en la publicidad, para valorizar la autoestima de las consumidoras. Las grandes marcas de la industria de la belleza eligieron para anunciar sus nuevos productos a mujeres que caminan por las calles y no por las pasarelas. Adiós a los cuerpos perfectos, la idea es apuntar ala realidad…
En Brasil, por ejemplo, según indicó el diario O´Globo, la iniciativa más reciente con estas características se trata de una campaña de cremas para reafirmar el rostro anunciada como "Belleza real".
La marca Dove que vende productos cosméticos y de higiene personal, fue la primera que se animó a sumarse a esta nueva tendencia. La firma lanzó una campaña urbana de grandes anuncios en los que aparecen en ropa interior blanca mujeres comunes, que no son exactamente gorditas, pero tampoco exhiben hombros y caderas angulares, vientres chatos ni pechos pubescentes.
Las modelos aparecen descalzas, con la sonrisa confiada de mujeres satisfechas con sus cuerpos, para beneficio del producto de turno: una crema que, supuestamente, "hace más firmes las curvas de la belleza femenina".
Luego llegó una campaña para televisión de la marca de atún enlatado Chicken of the Sea, en la cual los hombres en una oficina miran embobados a una chica con las curvas convencionales: cintura estrecha en medio de pechos y caderas amplias. Pero cuando la joven escapa de la atención masculina y se siente segura en el refugio del ascensor, suelta un suspiro y con él se libera un vientre más flojo, con el cual puede identificarse la mayoría de las mujeres.
Por otra parte, la semana pasada, la multinacional Nike lanzó una campaña titulada "Big Butts, Thunder Thigs" ("Traseros grandes, muslos que truenan"). Uno de los anuncios muestra sólo las nalgas muy curvadas de una modelo junto al texto: "Mi trasero es grande y redondo como una letra C. Mi trasero es un calefactor para mi lado de la cama".
Cabe destacar que durante décadas, el "ideal" de cuerpo femenino en la publicidad comercial ha sido escaso de "exhuberantes curvas, para beneficio de las "supermodelos" que ganan millones, y para tortura, claro, de las adolescentes que desean "mantenerse en línea".
Esto es aún más paradójico en un país como USA, en el que el 63 % de la población sufre exceso de peso, y donde la obesidad se considera ya una epidemia que afecta a un número creciente no sólo de adultos, sino también de adolescentes y niños.
La paradoja ha generado todo tipo de consecuencias nada "glamourosas": millones de mujeres con trastornos alimenticios, como la anorexia y la bulimia, miles de millones de dólares gastados en dietas, regímenes de ejercicios y operaciones de cirugía sin otra justificación más que la estética.
Sin embargo, esta alternativa que se está imponiendo apunta exclusivamente a la realidad con nuevos anuncios en los cuales se resalta la belleza de las curvas femeninas en cuerpos comunes y corrientes.







