Las diferencias de pareja son irreconciliables

Años de estudios acerca de las relaciones dejan claro que la mayoría de las parejas, felices o infelices, tiene un número similar de diferencias irreconciliables. Es más, todas las parejas tienden a discutir por lo mismo. Sea uno rico o pobre, el dinero encabeza la lista. Otro tema común es el de las tareas de la casa, las obligaciones laborales, los niños y las diferentes prioridades: ¿partido de fútbol o paseo familiar? ¿Vacaciones con o sin hijos?

"La compatibilidad está mal entendida y sobrevalorada", dice Ted Huston, profesor de psicología y ecología humana. Huston y su equipo han seguido a 168 parejas desde su boda en la década de los 80.

Trece años después, 105 parejas estaban casadas y 56 se habían divorciado (los otros habían enviudado o no pudieron ser localizados). Los investigadores concluyeron que las parejas divorciadas "no eran menos similares" en cualquier categoría.

Este estudio y otros dejan claro que la mayoría de los desacuerdos que surgen en un matrimonio (el 69%, según un trabajo de John Gottman, investigador de la Universidad de Washington) nunca se resuelven.

El resultado ha conducido a un cambio gradual en la terapia de pareja para ayudar a los cónyuges a aceptar y lidiar con sus discordias, más que intentar resolver lo irresoluble. Un programa de asesoría sugiere que los cónyuges establezcan un tiempo fijo cada semana para discutir. Otros ofrecen instrucciones sobre cómo pelearse. Algunos aconsejan centrarse en problemas sobre los que se puede negociar y aceptar que la mayoría (como cuán limpia debería estar la casa) no se resolverá nunca.

Además, los expertos han establecido unas "reglas de juego" que pueden lograr que una discusión sea menos destructiva:

No intensifique la discusión con generalizaciones: "Tu siempre…". Céntrese en un tema específico. No saque a colación sucesos, comportamientos o rencillas del pasado. Intente no interrumpir y deje que su pareja termine de exponer su parecer. Dése un tiempo para tranquilizarse tras una fuerte discusión, pero Gottman recomienda que antes de una hora se tenga una "conversación de reconciliación" que debería resultar en una discusión más sensata y productiva.

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Nota publicada en The Wall Street Journal.