Pescanova (Argenova) se presentó en concurso de proveedores
La pesquera gallega Pescanova (Argenova en la Argentina) ha sembrado el desconcierto en el mercado bursátil español. ha solicitado el preconcurso de acreedores en el decanato de Pontevedra, que tendrá que derivarlo a uno de los juzgados gallegos, según han confirmado fuentes jurídicas.
01 de marzo de 2013 - 09:59
Pescanova ha presentado la solicitud de preconcurso de acreedores en el Decanato de Pontevedra, tras anunciar que no formulará sus cuentas anuales de 2012 y condicionar esta decisión hasta que tenga la certeza de la venta de ciertos activos de la actividad de cultivo del salmón o renegocie la deuda a través del inicio del procedimiento del preconcurso.
La medida tomada por la CNMV se produce después de que el consejo de administración de Pescanova procediera, de momento, a no formular las cuentas anuales. En concreto, Pescanova no formulará sus cuentas en tanto en cuanto no se den con carácter inminente una de estas dos condiciones: la certeza de la venta de ciertos activos de la actividad de cultivo del salmón, reclasificados para la venta, o la renegociación de la deuda a través del inicio del procedimiento establecidos en el artículo 5 BIS de la Ley Concursal.
Desde Pescanova no han querido realizar una declaración oficial y se remiten a lo enviado a la CNMV. "El canal de información será la CNMV", se han limitado a señalar a Europa Press en fuentes de la compañía.
El resultado bruto de explotación (Ebitda) 2012 se situó en 127 millones de euros al cierre de septiembre, lo que supone un avance del 8,8% respecto al mismo periodo del ejercicio pasado.
Pescanova destacó en ese momento los "buenos resultados" registrados en todos sus proyectos de acuicultura (salmón, langostino vannamei y rodaballo). Según señaló, la acuicultura representa en la actualidad más de un tercio del Ebitda y continúa creciendo "a buen ritmo".
Pero compañía atraviesa problemas de liquidez, y de hecho, tiene que hacer frente al canje por acciones de 369,3 millones de euros en bonos convertibles entre 2015 y 2019.
La firma, cuyo pasivo a largo y corto plazo asciende a 1.522 millones de euros al cierre de septiembre de 2012, de los cuales 459 millones corresponden a acreedores comerciales, obtuvo un beneficio neto de 24,9 millones de euros en los nueve primeros meses del pasado ejercicio, un 2,2% más, gracias al avance de sus ventas en el exterior y a la buena marcha de sus proyectos de acuicultura.
La facturación de la compañía alimentaria aumentó un 8,9% entre enero y septiembre, hasta 1.149 millones de euros, impulsada por el negocio internacional, que creció un 14%. Las ventas en el mercado español subieron un 2,8%, "como resultado de la fuerte presencia del grupo en el sector de productos del mar".
El resultado bruto de explotación (Ebitda) se situó en 127 millones de euros al cierre de septiembre, lo que supone un avance del 8,8% respecto al mismo periodo del ejercicio pasado.
Al cierre de la sesión precedente, las acciones de Pescanova se cambiaban a 17,40 euros; en lo que va de año, se han revalorizado un 24,20 %.
La historia
Desde que la fundó José Fernández López hasta la actualidad, en la gestión presente de su hijo Manuel Fernández de Sousa, Pescanova recorrió a lo largo de sus 51 años de historia una travesía plagada de retos empresariales que, sugestivamente, comenzó con el comercio de ganado vacuno en Sarria.
En las décadas de los '40 y '50, José Fernández López y sus hermanos Manuel, Antonio y Concepción regentaban una explotación de carne vacuna que había abierto su padre al regreso de su emigración a Cuba. Los 4 habían conseguido ampliar la herencia recibida añadiéndole mataderos industriales propios y una red de distribución que hacían mucho más rentable el negocio. Crearon, además, empresas nuevas: Zeltia y Frigolouro, en O Porriño, y Frigsa, en Lugo.
Pero a finales de los años '50, por motivos de trabajo, José Fernández López tuvo que trasladarse una temporada a Vigo, donde residía en un hotel cerca del puerto y muy próximo a la morada de intelectual galleguista Valentín Paz Andrade, hombre experto en temas pesqueros y con el que muy pronto trabó amistad.
Él comenzó a interesarse por la pesca y a preguntarse. ¿Por qué solo se pescaba en las cercanías de la costa? ¿Por qué se descargaba todos los días en pequeñas cantidades?
El problema era la conservación, para lo que José Fernández, que conocía los sistemas de frío con los que exportaba carne Argentina, ideó la construcción de barcos congeladores. Nadie hasta entonces en todo el mundo había concebido antes semejante proyecto.
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En 1960 se fundó Pescanova. Un año más tarde, sus dos primeros barcos, el Lemos y el Andrade, los dos primeros arrastreros congeladores del mundo, zarparon del puerto de Vigo hacia los caladeros de Argentina y Suráfrica, donde la pesca registrada superó todas las expectativas creadas.
En 10 años, Pescanova ya contaba con 100 barcos faenando en los mares de toda la Tierra y se había convertido en la compañía pesquera N°1 de Europa. La original e innovadora idea de José Fernández López transformó para siempre la historia de la pesca mundial, creó una inmensa riqueza a su alrededor y cambió los hábitos alimenticios de la población.
A principios de los años ochenta, al pionero y visionario José Fernández lo relevó al frente de Pescanova su hijo Manuel Fernández de Sousa Faro, que modernizó y amplió la empresa hasta colocarla entre las 10 primeras de la industria pesquera mundial.
Precisamente, una de las grandes preocupaciones de Fernández de Sousa fue involucrar al grupo en la responsabilidad social y el respeto por el medio natural. En su apuesta por la pesca sostenible para garantizar el futuro de los caladeros, amplió el negocio con la acuicultura: una planta de cría de salmón en Chile, tres de langostinos en Guatemala, Nicaragua y Ecuador, y dos piscifactorías de rodaballo en Xove y Mira (Portugal).
Ahora, la incertidumbre.








