El Niño ya ha causado estragos en el mundo y eso que aún no ha llegado a su fase más intensa. La provincia de Corrientes, en Argentina, ha sido una de las más afectadas por lluvias intensas asociadas a este fenómeno climático excepcional que se está haciendo cada vez más fuerte.
RIESGO HÍDRICO
El Niño se intensifica y expertos piden anticiparse a las inundaciones: Cómo
El Niño se aproxima a su fase más intensa y expertos hacen un llamado urgente a anticiparse a las inundaciones. ¿Qué recomiendan?
Ahora, con El Niño en marcha, el Servicio Meteorológico Nacional ha avisado que durante el próximo trimestre se espera que las lluvias sean superiores a las habituales para la época en el norte del Litoral, especialmente, en Corrientes, donde además ya se han registrado crecidas importantes del río Paraná.
En ese sentido, y en un contexto de preocupación por las crecidas del río Paraná y la posibilidad de lluvias intensas, la Fundación Tejido Urbano, junto con la Junta de Geografía de Corrientes y Fundación Correntinos contra el Cambio Climático, realizó el conversatorio "Habitar el Riesgo Hídrico".
El encuentro reunió a referentes académicos, técnicos y de la sociedad civil para analizar las causas y consecuencias de las inundaciones y discutir cómo avanzar desde las respuestas de emergencia hacia una gestión preventiva del riesgo.
Las exposiciones compartieron un diagnóstico: las inundaciones no pueden explicarse únicamente por la magnitud de las precipitaciones o el nivel de los ríos. La expansión de las ciudades sobre humedales, la modificación de los escurrimientos naturales, las desigualdades habitacionales y las capacidades del Estado también determinan sus consecuencias.
La planificación es clave
El director ejecutivo de Tejido Urbano, Fernando Álvarez de Celis, cuestionó que las intervenciones públicas se concentren en atender los daños una vez producidos.
"La planificación se hace en una pizarra en blanco donde no hay relieve, no hay altura, no hay ríos", señaló al referirse a las urbanizaciones que, por lo general en el país, desconocen las condiciones del territorio.
En ese sentido, propuso combinar una ocupación del suelo más adecuada, obras de mitigación y mantenimiento, y preparación de las comunidades antes de que llegue el agua.
Desde la geografía física, Ignacio Contreras, investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional del Nordeste, explicó la relación entre lagunas, esteros, bañados y ríos en la provincia.
Diferenció las crecidas fluviales de los anegamientos por lluvias locales y advirtió sobre la ocupación de humedales durante períodos secos: "Cuando se seca un humedal es donde se construye y aparece la especulación inmobiliaria".
Para Contreras, conocer esta dinámica resulta indispensable tanto para orientar las obras como para que la población sepa cómo actuar ante las alertas.
Por su parte, Matías Araujo, investigador de Tejido Urbano, presentó un análisis territorial de Corrientes basado en cuatro componentes del riesgo: amenaza, exposición, vulnerabilidad sociohabitacional y capacidad institucional.
El estudio identificó que la superficie urbanizada creció un 10,1% entre 2018 y 2025 y estimó, mediante escenarios exploratorios, unas 7.267 viviendas potencialmente expuestas ante una lluvia de 103 milímetros en una hora, cifra que asciende a 11.251 con 340 milímetros acumulados en 35 horas.
También indicó que el 42,2% de los hogares del departamento Capital registra privaciones materiales y el 21,9% carece de conexión a cloacas.
"Conocer el riesgo no significa necesariamente poder gestionarlo", sostuvo Araujo. A partir de la revisión de mapas, normas urbanísticas y sistemas de drenaje, planteó que el desafío es utilizar esa información para decidir dónde urbanizar, cómo evaluar los efectos acumulativos de nuevos desarrollos y qué intervenciones priorizar en los barrios más expuestos.
El llamado urgente de los expertos
El presidente de Correntinos contra el Cambio Climático, Guido Paparella, llevó la discusión a las experiencias de los vecinos de La Olla, San Luis del Palmar y los barrios de la ribera.
A partir de relevamientos territoriales, describió las dificultades para evacuar viviendas, proteger pertenencias y sostener las actividades de quienes dependen del río para trabajar.
"Es totalmente impensable pensar en una solución en la cual no se hable con esas familias", afirmó, y pidió respuestas adaptadas a cada situación.
Paparella también puso el foco en la emergencia actual: "Estamos preocupados por la situación de las familias afectadas por las inundaciones, y sabemos que esto es solo el comienzo del avance del agua. Es urgente tomar medidas preventivas antes de que el río Paraná siga creciendo y lleguen las lluvias".
En particular, reclamó: "Necesitamos más transparencia, información sobre los centros de evacuados y mayor asistencia a los vecinos de los barrios de la ribera".
El encuentro dejó planteados consensos sobre la necesidad de proteger los sistemas naturales de drenaje, anticipar el impacto de las nuevas urbanizaciones, convertir el conocimiento científico en decisiones públicas y escuchar a las familias que habitan los territorios expuestos.
Los participantes coincidieron en que las obras hidráulicas son necesarias, pero no reemplazan la planificación, la prevención ni una respuesta coordinada y sostenida durante la emergencia y la recuperación.
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