INNOVACIONES

Cada cerebro será revisado por Flow & Flux

"Conócete a ti mismo", una frase que se remonta a la antigua Grecia, es el argumento de venta de Bryan Johnson. El modelo: en The Matrix, Neo (Keanu Reeves) descargando el conocimiento del kung fu desde una computadora.

Una empresa llamada Kernel comenzará a enviar a docenas de clientes de USA un casco de US$ 50.000 y 0,9 Kg. de peso que puede leer las mentes. 

Cada casco contiene sensores y otros componentes electrónicos que miden y analizan los impulsos eléctricos del cerebro y el flujo sanguíneo a la velocidad del pensamiento. 

La tecnología básica ha existido durante años, pero en máquinas ubicadas en entornos clínicos y de gran tamaño, que pueden costar millones de dólares.

De acuerdo a Ashlee Vance en Bloomberg BusinessWeek, "Investigadores entusiasmados anticipan el uso de los cascos para obtener información sobre el envejecimiento cerebral, los trastornos mentales, las conmociones cerebrales, los accidentes cerebrovasculares y la mecánica detrás de experiencias previamente metafísicas como la meditación y los viajes psicodélicos. 

"Para progresar en todos los frentes que necesitamos como sociedad, tenemos que poner el cerebro en línea", dice Bryan Johnson, quien pasó más de 5 años e invirtió alrededor de US$ 110 millones -la mitad de su propio dinero-, para desarrollar los cascos."

Buscando el negocio

Bryan Johnson es el fundador, gurú, y CEO de Kernel, una startup que recibió el rechazo de 228 inversores al argumento de venta de Johnson, quien puso en riesgo su propia cuenta bancaria para sostener a Kernel.

"Conócete a ti mismo", una frase que se remonta a la antigua Grecia, es el argumento de venta de Bryan Johnson.

Johnson había embolsado dinero en el negocio de los pagos electrónicos. 

Aunque la tecnología de Kernel todavía tiene mucho que demostrar, ocurrieron demostraciones exitosas poco antes de Covid-19.

Las unidades iniciales de Kernel irán a instituciones de investigación del cerebro y, quizás, a empresas que quieran aprovechar los conocimientos sobre cómo piensa la gente dar forma a sus productos. 

Según Bloomberg, Christof Koch, científico jefe del Instituto Allen de Ciencias del Cerebro en Seattle, dice que los dispositivos de Kernel son "revolucionarios". 

Para 2030, dice Johnson, quiere reducir el precio al nivel de los teléfonos inteligentes para que cada hogar estadounidense pueda tener un casco disponible. 

Si la Administración de Biden quisiera financiar la investigación, dice Johnson, estaría más que feliz de vender a los federales 1 millón de cascos: ¿?

Usos posibles

Por ejemplo, observar los cerebros de las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares o que padecen enfermedades como el Parkinson. 

Una respuesta veloz a la pregunta: ¿Qué hace el cerebro a medida que las personas intentan volver a aprender a caminar y hablar?

La esperanza, siguiendo el ejemplo, consiste en que este tipo de investigación pueda mejorar las técnicas de terapia sin realizar un escaneo cerebral antes de que comiencen las sesiones de terapia y otro después de meses de trabajo, sino seguirlo en tiempo real.

Por ejemplo, Cybin Inc., una startup que desarrolla tratamientos terapéuticos de salud mental basados ​​en psicodélicos, usará los cascos para medir lo que sucede cuando la gente tropieza.

La obsesión

Luego de dificultades familiares, que se convirtieron en personales, pero con final feliz, en 2007 él pasó de vendedor a emprendedor y fundó Braintree, una empresa de software centrada en facilitar el proceso de pagos con interfaces elegantes. Luego hizo una gran apuesta en los pagos móviles, adquiriendo Venmo por US$ 26 millones en 2012. 

En 2013, eBay compró Braintree por US$ 800 millones en efectivo, un poco menos de la mitad fueron para Johnson y es el origen de su fortuna.

La decisión de vender Braintree mucho antes de que alcanzara su punto máximo de valor fue porque Johnson intuyó que se estaba desmoronando. El dinero lo decidió a dar el paso: rompió con la iglesia mormona -herencia materna-, se divorció y se mudó de Chicago a Los Ángeles.

Entonces comenzó la consulta obsesiva a especialistas en salud mental. 

Su salud corporal mejoró con grandes cambios en su dieta, ejercicio y rutinas de sueño. 

Meditó y estudió la ciencia cognitiva, en especial el desarrollo de prejuicios. 

A fines de 2014, concluyó: su futuro era promover la comprensión del cerebro por parte de la humanidad y fundó OS Fund, una empresa de riesgo que ha invertido en varias empresas de inteligencia artificial y biotecnología, inclusive algunas de las más prometedoras en la manipulación del ADN y otras moléculas.

Pero Kernel es la preferida de Johnson. 

La misión

Cuando fundó la compañía, en 2015, su plan era desarrollar implantes quirúrgicos que fueran interfaces entre humanos y computadoras.

El modelo: en The Matrix, Neo (Keanu Reeves) descargando el conocimiento del kung fu desde una computadora. 

Johnson discutió una posible asociación con Elon Musk, cuya compañía Neuralink Corp. ha colocado implantes en cerdos y monos pero no prosperó el entendimiento.

Johnson consideró que la tecnología de inteligencia artificial se vuelve tan poderosa que es decisivo para la inteligencia humana la capacidad de procesamiento del cerebro.

En 2018, Johnson había abandonado los implantes neuronales para explorar los cascos. 

La tecnología para hacer que los implantes funcionen es difícil de perfeccionar pero con los cascos, el principio básico era inalterable: colocar pequeños electrodos y sensores lo más cerca posible de las neuronas de alguien, luego usar los electrodos para detectar cuándo se activan las neuronas y transmitir esa información a una computadora. 

La clave es simplificar la cantidad de herramientas que cualquier centro de investigación utiliza para analizar cerebros: 

# fMRI (resonancia magnética funcional), 
# fNIRS (espectroscopia funcional de infrarrojo cercano), 
# EEG (electroencefalografía), 
# MEG (magnetoencefalografía), 
# PET (tomografía por emisión de positrones), etc. 

Por eso muchos prefieren apostar por los implantes pero Kernel se ha esforzado por encontrar formas ingeniosas de bloquear la interferencia electromagnética: láseres y chips que registran más actividad cerebral que cualquier tecnología anterior. 

Kernel terminó necesitando desarrollar 2 dispositivos separados para imitar todas las funciones clave de las máquinas más tradicionales.

Uno de los dispositivos, llamado Flow, parece un casco de bicicleta de alta tecnología.

Ashlee Vance en Bloomberg:

"(...) Este casco mide los cambios en los niveles de oxigenación de la sangre. A medida que se activan partes del cerebro y se activan las neuronas, la sangre se precipita para proporcionar oxígeno. 

La sangre también transporta proteínas en forma de hemoglobina, que absorbe la luz infrarroja de manera diferente cuando transporta oxígeno. (Esta es la razón por la que las venas son azules, pero sangramos en rojo). 

El flujo aprovecha este fenómeno disparando pulsos de láser al cerebro y midiendo los fotones reflejados para identificar dónde se ha producido un cambio en la oxigenación de la sangre. 

Fundamentalmente, el dispositivo también mide cuánto tarda el pulso en volver. Cuanto más largo es el viaje, más profundos han entrado los fotones en el cerebro. (...)".

El otro casco se llama Flux, y mide la actividad electromagnética. 

Otra vez Ashlee Vance:

"(...) A medida que las neuronas se activan y alteran su potencial eléctrico, los iones entran y salen de las células. Este proceso produce un campo magnético, si es muy débil, y cambia su comportamiento en milisegundos, lo que lo hace extremadamente difícil de detectar. 

La tecnología de Kernel puede descubrir estos campos en todo el cerebro a través de pequeños magnetómetros, lo que le da otra forma de ver qué partes del órgano se iluminan durante diferentes actividades.

Los cascos no solo son más pequeños que los dispositivos que buscan reemplazar, sino que también tienen un mejor ancho de banda, lo que significa que los investigadores recibirán más datos sobre las funciones del cerebro. 

Según la mejor investigación actual, 

## el dispositivo Flow debería ayudar a cuantificar las tareas relacionadas con la atención, la resolución de problemas y los estados emocionales, 
## mientras que Flux debería ser más adecuado para evaluar el rendimiento cerebral, el aprendizaje y el flujo de información. 

Quizás lo principal que tiene a los científicos entusiasmados con las máquinas de Kernel es su movilidad: la capacidad de los pacientes para moverse usándolas en el día a día. (...)".

El desafío

Johnson sostiene que nuestro cerebro tiene fallas porque no entendemos cómo funciona. Según él, suficientes dispositivos Kernel en suficientes personas y podrá descubrirse por qué tomamos decisiones imprudentes y elegimos engañarnos a nosotros mismos. 

“Cuando comienzas a cuantificar la mente, haces del pensamiento y la emoción una disciplina de ingeniería”, le dijo a Asheley. 

“Estos pensamientos abstractos se pueden reducir a números. A medida que mide, avanza de manera positiva y la cuantificación conduce a intervenciones".

El equipo que contrató para el desarrollo parece que es el mejor.

Ahora habrá que ver cómo funcionan los dispositivos en la practica y si realmente pueden crear un mercado completamente nuevo donde los consumidores compren cascos Flow y Flux tal como cualquier electrónico cotidiano.