CÓRDOBA. El campo argentino enfrentará el próximo trimestre con cierta incertidumbre respecto al desarrollo climático de la temporada. Según un relevamiento del Servicio Meteorológico Nacional, la finalización del fenómeno El Niño traerá consigo una disminución de los eventos fuertes para dar paso a una etapa más “suave” pero imprevisible.
MAYO-JUNIO-JULIO
Campo: Entre la chicharrita y un trimestre climático incierto
El campo tendrá un trimestre variado en cuanto al clima. Mientras tanto, la chicharrita sigue golpeando.
En ese orden, el SMN proyectó distintas realidades para todo el territorio nacional, con predominancia de temperaturas y precipitaciones “normales” para la época del año. Aunque cada área deberá monitorear su desarrollo particular.
Al respecto, la provincia de Córdoba tendrá un trimestre que será una incógnita tanto en lo que respecta a lluvias, como en lo que respecta a temperaturas. Esto debido a que no hay ninguna tendencia marcada para prevenir el desarrollo del clima en ese sector clave a nivel productivo.
Para Santa Fe, otra provincia que forma parte del núcleo del campo argentino, la temporada climática guarda precipitaciones normales para la estación. En algunos sectores los productores podrían sufrir temperaturas normales o inferiores a las normales.
En cuanto a Buenos Aires, el agro tiene buenas chances de sufrir el ingreso de varios frentes fríos, lo que podría desarrollar una temporada de temperaturas definitivamente inferiores a las normales con heladas.
La chicharrita no deja en paz al campo
El avance del insecto transmisor del spiroplasma sigue retrayendo las proyecciones de maíz, fundamentalmente en el centro-norte del país. En ese sentido, Córdoba fue una de las más afectadas por ser la sexta jurisdicción productora a nivel mundial de ese grano.
Al respecto, productores cordobeses estimaron que las pérdidas rondan las 6 millones de toneladas sobre 23 millones proyectadas. Con especial afectación de los cultivos implantados en diciembre del 2023 en adelante.
Así, la plaga de chicharrita recortó en varios millones de dólares el rendimiento agropecuario, justo en un momento de extrema necesidad económica y social.













