El Sevilla FC decidió romper el silencio y convertir la caída de su venta en una acusación frontal. Después de semanas de negociaciones con Sergio Ramos, Five Eleven Capital y el grupo inversor que aparecía detrás de la operación, los principales accionistas del club emitieron un comunicado durísimo contra quienes hasta hace pocos días parecían estar cerca de tomar el control de Nervión.
RUPTURA TOTAL
El Sevilla FC acusa de engaño a Sergio Ramos y cancela la venta del club
Los accionistas del Sevilla FC denunciaron un incumplimiento de Sergio Ramos y Five Eleven, reclaman una cláusula penal y reactivan otras ofertas.
El conflicto marca un giro total en una historia que hasta hace nada caminaba hacia la firma. La operación había avanzado con una carta de intenciones vinculante, una due diligence ya realizada por KPMG y una compra que apuntaba a quedarse con hasta el 85% del capital social del Sevilla, una cobertura que Urgente24 venía siguiendo por el peso institucional y económico del movimiento. Sin embargo, el cambio de condiciones presentado por el entorno de Ramos en la recta final terminó de romper la confianza de los vendedores, que ahora hablan de “engaño”, denuncian un incumplimiento del acuerdo y dan por cancelado el proceso.
El comunicado, firmado por las familias Guijarro, Castro, Carrión, Alés y Del Nido Benavente, eleva la pelea a otro nivel. Los accionistas no solo acusan a Ramos y Five Eleven de no cumplir lo pactado, sino que también reclaman el pago de una cláusula penal, advierten sobre posibles daños y perjuicios y aseguran que ya reactivaron conversaciones con otros grupos interesados. En Nervión, la venta dejó de estar en duda: ahora quedó rota y con amenaza de batalla legal.
Del acuerdo cerrado al “engaño” que denuncian los accionistas
Según el comunicado compartido por MARCA, el punto de partida fue el 26 de enero de 2026, cuando dos de los principales grupos accionariales firmaron una carta de intenciones vinculante con Five Eleven Capital, el grupo asociado al argentino Martín Ink, y Sergio Ramos para vender hasta el 85% del capital social del Sevilla. Después se sumaron otros paquetes relevantes y la operación quedó planteada sobre una base clara: pago al contado por acción y una ampliación de capital posterior de 80 millones de euros para acelerar la recuperación económica del club.
La figura de Ramos era uno de los elementos centrales de confianza. Los vendedores sostienen que el exjugador aparecía como una especie de aval personal del proyecto, no solo por su nombre en el fútbol, sino por su vínculo histórico con el Sevilla. En esa primera etapa, según los accionistas, detrás de la oferta había tres grupos internacionales solventes, mientras que DMI, el grupo mexicano que luego pasaría a ocupar el centro de la escena, no apareció hasta la penúltima reunión.
Ahí empieza la parte más dura del relato. Los accionistas afirman que el acuerdo fue refrendado el 11 de mayo, incluso después de aceptar nuevas peticiones de los compradores, entre ellas un aplazamiento de pago y una reducción del precio. Sin embargo, el 27 de mayo, a pocos días del vencimiento de la exclusividad, Ramos y sus asesores habrían comunicado que no cumplirían las condiciones pactadas y presentaron una fórmula completamente distinta. Para los vendedores, ese movimiento no fue una renegociación de último momento, sino la confirmación de un plan que, según denuncian, “estaba preparado desde hace meses”.
La oferta que dinamitó la venta
El comunicado de los accionistas llega después del giro que ya había dejado la operación contra las cuerdas. Hace apenas unos días, la propuesta de Ramos, Five Eleven Capital y el entorno de Ink había pasado de una compra mayoritaria cercana a los €450 millones a una nueva fórmula de alrededor de €220 millones, repartida entre una compra menor de acciones y una inyección de capital mucho más pesada.
Ahí estaba el centro del conflicto. La operación original apuntaba a una venta directa de los grandes paquetes accionariales, con el grupo comprador pagando por quedarse con el control del Sevilla. La nueva propuesta, en cambio, reducía el dinero destinado a los vendedores y trasladaba buena parte del esfuerzo económico a la ampliación posterior, un camino que podía permitir al grupo entrar con menos compra directa y ganar poder desde dentro del club.
Según lo publicado entonces por ABC Sevilla, Ramos habría planteado comprar unas 32.000 acciones por unos €100 millones, lo que tras la ampliación representaría cerca del 18% de la entidad. El resto llegaría mediante una inyección de aproximadamente €120 millones, con la que el grupo aspiraba a sumar otro 42% y alcanzar una mayoría cercana al 60%.
Para los accionistas, ese cambio rompía la lógica de todo lo negociado. El Sevilla necesita capital, pero esa ampliación no era presentada por los vendedores como una concesión para abaratar la compra, sino como una exigencia posterior para sanear la entidad. Por eso la nueva fórmula fue leída como una rebaja encubierta: menos dinero para quienes vendían sus acciones y más capacidad de control para los compradores.
Cláusula penal, confidencialidad y otros compradores
La ruptura ya entró en terreno jurídico. Los accionistas aseguran que enviaron una comunicación directa a Ramos y Five Eleven para denunciar el incumplimiento del acuerdo, reclamar el pago de la cláusula penal y advertir que podrían exigir otros daños y perjuicios. También exigieron que cese cualquier filtración o uso de información vinculada a las cuentas del club, conocida durante la due diligence y protegida por acuerdos de confidencialidad.
Ese punto es uno de los más sensibles del comunicado. Los vendedores sostienen que desde el entorno de Ramos se estaría difundiendo una versión sobre la situación económica del Sevilla que no se ajusta a la realidad y que daña la reputación de la entidad. Para ellos, la delicada situación financiera del club no puede usarse como argumento para alterar unas condiciones ya pactadas ni como herramienta de presión en el tramo final de la negociación.
Mientras tanto, el Sevilla vuelve a mirar otras salidas. En el comunicado, los accionistas afirman que ya trabajan para recuperar propuestas de grupos sólidos que habían quedado suspendidas durante el período de exclusividad concedido a Ramos y Five Eleven hasta el 31 de mayo de 2026. Esos contactos, según la nota, ya se reanudaron desde este lunes.
La venta, que hace apenas dos semanas parecía encaminada, terminó rota, con amenaza legal y con una herida pública difícil de cerrar. Ramos pasó de ser presentado como garantía emocional de la operación a quedar señalado por los propios accionistas como parte de un presunto incumplimiento. Y el Sevilla, otra vez, queda obligado a buscar comprador mientras intenta sostener una recuperación económica y deportiva que no admite mucho más margen.
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