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EL LADO FRÍVOLO DE UNA INSÓLITA DISPUTA SUBREGIONAL 

¿Qué tuitearía Bolsonaro si Messi levantaba la Copa en Brasil 2014? 

Dom, 10/11/2019 - 5:38pm
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Si en los minutos finales del Mundial de 2014 el seleccionado argentino concretaba alguno de los goles que erró y el ignoto alemán Götze no lo encontraba agónicamente, el capitán del sempiterno rival de los dueños de casa, Lionel Messi, les hubiera levantado la copa suprema del fútbol en el propio Maracaná, afectándoles el gran orgullo de considerarse los reyes del popular deporte en el planeta. En otro plano, nadie tampoco podría imaginar qué hubiese sido del cerrado proteccionismo paulista sobre el que se cimentó el Mercosur, si el Lava Jato no resquebraba el frente hegemónico empresario. Es por esa rajadura que logró penetrar la corriente liberalizadora que impulsa el presidente Jair Bolsonaro para acoplar al entramado productivo brasileño a las reglas de quien eligió como padrino estratégico, Donald Trump. Pretende desde ahí asumir el liderazgo subregional del Atlántico Sur para el avance hacia tratados de libre comercio con la Unión Europea. La reciente derrota en las urnas de quien era su aliado político, Mauricio Macri, a manos del que considera un populismo light, al que aborrece por explícitos vínculos con su acérrimo enemigo Lula, endureció su posición agresiva en la relación bilateral con su principal socio del Mercosur, a tal punto de restregar una subestimación verbal al país por el tamaño de ambas economías y las preferencias de las multinacionales por su país. Llegó inclusive al desprecio diplomático de designar a un ministro de baja jerarquía en su gabinete para asistir a la ceremonia de asunción de Alberto Fernández. Pero en los hechos fue a la acción directa: rompió la unión aduanera subregional, al habilitar para terceros extra-Mercosur un cupo exento del 10% de arancel del trigo que viene abasteciendo Argentina. 

Una imagen imborrable de la Copa América que Jair Bolsonaro jugó como nadie.
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Ya que no pudo hacer demasiado para llevar a la práctica el apoyo explícito que le venía dando a la reelección de Mauricio Macri, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sí le tendió una mano preelectoral a su aliado mayor norteamericano, Donald Trump, al habilitar a países extraMercosur, como USA, para que le venda un cupo de 750.000 toneladas de trigo sin pagar el arancel del 10% que rige para lo que ingresa de afuera de la unión aduanera sudamericana.

El perjuicio contra Argentina, que en ese marco le provee al país vecino de casi 6 millones de toneladas del rubio cereal sobre los 7 millones que necesita, concreta un daño mucho mayor a la relación bilateral que las mil provocaciones verbales parapetadas en tuits que el mandatario brasileño dispara sobre el ganador del último comicio, Alberto Fernández.

Es que la medida podría afectar al país en un 10,7% del total de trigo exportado, por un valor aproximado de US$1.400 millones a valores FOB, que las escuálidas reservas que deja el gobierno saliente necesitan como el agua.  

La llegada del nuevo trigo al mercado brasileño generará pérdidas por US$300 millones. La caída sería del 24%.

Entre enero y octubre pasado, según el consultor internacional Leandro Pierbattisti, la Argentina llevaba cubierto el  83% de requerimiento anual brasileño de trigo: 5,1 millones de toneladas.

El verano boreal no es propicio para la competitividad de nuestro cereal porque empieza a escasear para esa época mientras Rusia derramó quintales en 4 puertos del norte de Brasil aun asumiendo el diferencial arancelario y del flete. Ingresó a US$200 FOB contra 240 que cotiza el nuestro, lo que en valor final puesto en Fortaleza se tradujo en US$252 contra US$260  

La apertura exenta de la tasa impositiva de protección significa que USA, principalmente, quedó en condiciones de entrar a tallar con muchas chances en esa escala de costos, en perjuicio de un Mercosur, cuyo futuro ha sido puesto en duda por Bolsonaro, argumentando el triunfo de la coalición de centroizquierda en Argentina.

La realidad va mucho más al hueso que las reyertas con Alberto Fernández a través de las redes sociales y de gestos de desprecio, como enviar a un ministro de poca monta a la ceremonia de asunción, el 10 de diciembre.

“Brasil ha decidido modificar su posicionamiento internacional y avanzar en la internacionalización de su economía. Está ante una nueva fase de su internacionalidad económica, que comenzó con inversión trasfronteriza y ahora pretende -con lógica continuidad- ser acompañada por el comercio exterior”, advierte uno de los mentores de la primera hora del subbloque regional, Marcelo Elizondo.

Taitas y malevos

El socio mayor se asume con capacidad económica propia y atributos principalmente en el Cono Sur en materia de comercio exterior para haber decidido avanzar por sí solo en su agenda de apertura.

La decisión de modificar el rumbo del Mercosur tuvo más que ver con un cambio en la tradicional postura proteccionista de la burguesía industrial paulista que con desencuentros personales con los vencedores de Mauricio Macri.

Las sutiles presiones que ejercen sobre ambos desde la representación del Departamento de Estado de USA en el hemisferio sur, con sede en Brasilia, a cargo de Kevin O´Reilly, para bajar el tono de la disputa son un modo de poner la relación bilateral en contexto, y en su estilo provocador Bolsonaro acaba de ubicarla en todas las letras: a su país, por las reservas internacionales, "le faltan 20 mil millones y compra Argentina".

En estos momentos, a la vez, no existen proporciones entre la participación de Brasil en la economía argentina y viceversa. 

La inversión externa directa total de allá para acá equivale al 6,5% del PIB, con presencia activa en las industrias automotriz, química, plástica, de alimentos, bebidas y tabaco y en el sector financiero.

A lo que el jefe de Planalto le añadió otro bocado cargado de ironía en un tuit, luego borrado tras aclaraciones empresarias: que las multinacionales se mudaban hacia sus pagos: “MWM. Fábrica de motores americanos, Honda, gigante de automóviles, y L'Oréal anunciaron el cierre de sus fábricas en Argentina e instalación en Brasil", disparó.

Es cierto que el año pasado, aun en época de restricciones propias y globales, Brasil estuvo entre los principales receptores de inversión extranjera directa del mundo, según la UNCTAD, lo cual -previene Elizondo-, “le confiere un lugar de liderazgo en la globalización productiva en la región, y la posibilidad de ejercer influencia económica desde las multinacionales extranjeras que están en Brasil hacia el resto de Sudamérica”.

La integración automotriz que hegemoniza es un claro ejemplo de cómo funcionan en la práctica la los negocios bilaterales: 7 de cada 10 autos que se patentaron antes de la recesión provenían de Brasil, y el 60% de las partes que componen un vehículo de la denominada industria nacional también llegan en contenedores por la ruta 14. 

De hecho, el intercambio compensado no fue tal. Las cabeceras del sur del continente que eligen las multinacionales al diagramar su estrategia no sólo recalan en Brasil, sino que a la vez las compañías verde-amarillas se expandieron por el vecindario: dirigieron principalmente capitales a Chile y fábricas hacia este lado de la frontera.

De ahí que gran parte de la comercialización externa de bienes industrializados se apoyen en nuestro país, fundamentalmente gracias al Mercosur, porque nos envía alrededor de 8% de sus exportaciones, contra el 2,3 que cruza la cordillera y del 2,1% que va a México.

A la inversa, gran parte de la recesión fabril que se instaló durante la 2da parte del mandato de Macri se emparenta con la crisis económica brasileña, afectada por la salida de capitales que en parte le causó la política monetaria de la Administración Trump y por los efectos que tuvo el Lava Jato en el comportamiento del compacto bloque empresario paulista.  

El director de DNI echa luz sobre intimidades comerciales que omite Bolsonaro cuando subestima a la economía argentina respecto de la brasileña. Por ejemplo, que el 6,3% de lo que importa de Latinoamérica procede de acá, que a nivel mundial nos compra casi tanto como a Alemania, mucho más que a Corea, Japón, Italia aunque sin llegar al movimiento con China y USA.

Durante buena parte de la coincidencia temporal de Bolsonario con la Administración Macri, o sea en 8 meses de 2019, la devaluación del peso hizo retroceder -7,6% la balanza bilateral del lado de las compras y -40,4% de las ventas (fuente INdEC), lo cual puso nervioso al Planalto, del mismo modo que los saldos negativos bilaterales enardecen a Donald Trump.

La hipótesis de los equilibrios futuros continentales en USA parten, en primer término, de conseguir la reelección y que la integración económica de la región sobre un parámetro de apertura diferente al actual insumirá todo el mandato próximo y más también. 

Por lo tanto, que es conveniente que, en ese lapso, un tenso vínculo personal entre los 2 presidentes de las mayores economías de Sudamérica no entorpezca una transición que pinta complicada y hacen lo posible para convencerlos de que aflojen.

Si bien el comercio sumado entre ambos países es hoy la cuarta parte menos que a inicios de la década (Brasil genera 25% de nuestras importaciones y 18% de las exportaciones), hubo avances en el flujo comercial bilateral en frontera, al haber menos restricciones argentinas a las importaciones en la relación con Brasil más que con ninguna otra en el mundo.

Pese al estancamiento, en consecuencia, el Mercosur creció generosamente desde que empezó a funcionar en 1991: 8 veces las exportaciones, 20 veces las importaciones.

Tuvo una buena performance al comienzo, con ventas argentinas que rondaban los US$1.400 millones (11% del total nacional) y compras por US$800 millones (17%) y los flujos de comercio entre ambos se empinaron desde ese momento: los volúmenes medidos en dólares se multiplicaron hace algunos años y redondearon un récord de exportaciones argentinas a Brasil en 2011 y 2013, con más de US$17.000 millones -21% del total- y el de importaciones desde Brasil, también en 2011, con casi US$22.000 millones -30% del total-, informó Elizondo.

Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), quien participó de la edición N° 41 del seminario anual del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), subrayó que, con la guerra comercial entre USA y China como telón de fondo, Argentina y Brasil deberían “ir juntos a ese escenario”, si bien remarcó que “el camino que escogió Brasil es peligroso”.

Aclaró en ese sentido: “Es una decisión de Brasil, no le podemos cargar las tintas a ningún gobierno argentino”.