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UNA SITUACIÓN CONFUSA

Muy peligrosa exposición evangélica con el inestable Bolsonaro

Dom, 11/08/2019 - 12:30pm
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Por Urgente24

"Marcha por Jesús" en Brasilia DF., evento organizado por el Consejo de Pastores Evangélicos del Distrito Federal (Copev / DF), con el apoyo de la Federación Nacional de Iglesias Cristianas (Fenaic), la Federación de Cantantes Evangélicos del Distrito Federal (FACEV), el Foro Evangélica Nacional de Acción Social y Política (Fenasp) y la Confederación del Consejo de Pastores de Brasil (Concepab). Hasta las 10:30 del sábado 10/08, 3 pistas del Eje Monumental, lado sur de Brasilia, estaban cerradas. Después, todo el tráfico de vehículos fue bloqueado. Los conductores tuvieron que cambiar de ruta. Bolsonaro llegó poco después de las 11:00 y se quedó hasta las 11:40, pero la marcha continuó hacia el Museo Nacional, con 3 carriles bloqueados. Los organizadores lo han presentado como el único en la historia del Palacio de Planalto que "reconoce que Jesús es Jesús". Bolsonaro besó la camiseta del evento, con la escritura "Marchando por Jesús" y fue aplaudido. Enorme exposición de los evangélicos por un Presidente emocionalmente inestable, operativamente ineficaz, que utiliza la religión porque es el único colectivo que le permite mantener su presencia en las calles.

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Una movilización evangélica en Brasilia DF, denominada "Marcha por Jesús" fue el acto que utilizó Jair Bolsonaro para realizar sus declaraciones más recientes.

Durante el discurso de 14 minutos, Bolsonaro criticó a la izquierda y a la prensa, y afirmó además que la ideología de género pertenece al "demonio". Él recordó el apoyo de los evangélicos durante la campaña electoral.

Además del milagro de mi vida, el milagro de nuestra elección. Tuve el apoyo de la mayoría de los evangélicos en el período electoral temprano. Eso fue decisivo. De lo que estaba hablando durante la campaña, de lo que estaba hablando años antes. Desde 2010, cuando apareció en los gobiernos que nos precedieron, los asuntos multifamiliares”, dijo Bolsonaro.

“Si quiere que le dé la bienvenida a esto, presente una Enmienda Constitucional y modifique el Artículo 226, que dice que la familia es hombre y mujer. E incluso cambiando eso, no puedes modificar la Biblia, seguiré creyendo en la familia tradicional, agregó en un desafío explícito a quienes defienden el matrimonio igualitario, etc., y la audiencia presente aplaudió.

El Presidente se encuentra en todo su derecho a apoyar lo que él piensa. Y todos los cultos tienen derecho a su libertad de conciencia. El problema es cuando el Estado especula con la religión -o, mejor expresado, un gobierno especula con la religión- para lograr apoyo coyuntural para otras cuestiones que no hacen a las creencias ni morales ni espirituales.

Complicadísimo para los evangélicos cambiar el apoyo presidencial a su escala de valores a cambio de respaldarlo en general, casi a libro cerrado, en especial cuando Bolsonaro no está realizando una gestión exitosa en cuanto a sus objetivos preliminares.

El presidente también felicitó a todos los padres en Brasil, ya que será el Día del Padre este domingo (11/11). "Mañana, como todos los días, es día de la familia", dijo. Bolsonaro también enfatizó que aunque Brasil es un estado secular, la mayoría de las personas son cristianas.

Otra vez junto al lugar donde habló Bolsonaro, fue ubicada una bandera de Israel, porque, según él, debemos agradecer a las tradiciones judeocristianas.

“Tienes por primera vez en la historia de Brasil un Presidente que está honrando lo que prometió en la campaña, que cree en su familia y que respetará la inocencia de los niños en el aula. No se habla de ideología de género. Esta es la cosa del diablo”, dijo Bolsonaro.

Según él, "en todo momento" la población brasileña escucha que el "ala izquierda del PT, PCdoB, PSOL, repugnante" argumenta que el Estado es secular. “Pero yo, Johnnie Bravo, soy cristiano. Aquí, en este automóvil y patio, somos cristianos", dijo, Bolsonaro antes de ser vitoreado con gritos de "mito" (el equivalente a "ídolo" en la Argentina).

"Respetamos todas las religiones incluyendo a los no cristianos. Pero la mayoría de los brasileños son cristianos y desde siempre. Brasil es un pueblo, una raza y un corazón. Es una bandera y media: Brasil e Israel”, señaló.

Bolsonaro también atacó a la prensa y recordó que firmó, "con el bolígrafo bic", una medida para que las empresas no estén obligadas a publicar balances en los periódicos. Según él, no se trata de represalias contra los medios de comunicación sino que se dirige hacia la modernización, ya que se puede acceder a los datos comerciales en el sitio web de la Comisión de Valores de Brasil (CVM) y en el Boletín Oficial de forma gratuita.

"No estamos desafiando a ninguna institución, pero no aceptaremos presión para mantener nichos, sea cual sea su propia causa", dijo al comienzo del discurso.

“Según una encuesta preliminar, los periódicos dejarán de ganar R$ 1.200 millones (US$ 304 millones). Estamos atacando nichos que oprimieron a la sociedad”, agregó Bolsonaro.

Jair Bolsonaro saludo a los jóvenes evangélicos en la Marcha por Jesús.
Jair Bolsonaro saludo a los jóvenes evangélicos en la Marcha por Jesús.

En tanto, la otra realidad...

Muy aleccionador el despacho desde Sao Paulo de Marina Rossi y Regiane Oliveira (diario español El País) y Paula Bianchi (The Intercept Brasil):

“Queridos. El escándalo tiene nombre y apellido. Raquel Dodge”. Esta frase, escrita por un fiscal brasileño a sus colegas de la operación anticorrupción Lava Jato en un chat en marzo pasado, es emblemática por la cáustica opinión que tiene el equipo de investigación de Curitiba sobre su jefa, la fiscal general de Brasil. La frase es parte de varios años de conversaciones mantenidas en la red Telegram y enviadas al medio digital The Intercept por una fuente anónima. En los diálogos entre los investigadores, analizados en conjunto con EL PAÍS, el cargo más alto de la Fiscalía emerge como una enemiga interna de la operación, un escollo para las cuestiones administrativas y una amenaza para el progreso de las investigaciones.

Los fiscales de Curitiba, el principal frente de investigación de este macrocaso, critican a Dodge por haber paralizado la delación de Léo Pinheiro, expresidente de la constructora OAS y testigo clave en la acusación contra el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Los mensajes muestran que, en su intento de debilitarla, los fiscales discuten incluso cómo minar su imagen en la prensa, como demuestran los mensajes.

The Intercept comenzó a publicar en junio los mensajes que los fiscales del macrocaso se intercambiaron entre ellos y con el entonces juez de Curitiba Sergio Moro, ahora ministro de Justicia, sembrando dudas sobre su actuación en un caso que comenzó hace cinco años y que ha supuesto un terremoto judicial y político en Brasil, donde 150 personas han sido condenadas. Pero también ha tenido efectos importantes en otros países, sobre todo en Perú.

La desconfianza y el desdén hacia Dodge es previa a que asumiera el cargo en septiembre de 2017. El 20 de junio de aquel año, unos días antes de su nombre sonara para ocupar el puesto, Deltan Dallagnol escribe en el chat: “Bastidores: Raquel Dodge se acercó a (el juez del Supremo) Gilmar Mendes y es la candidata a la PGR (siglas en portugués de la Fiscalía General de la República)”. Los investigadores la consideran aliada a Mendes, contra el que planearon buscar pruebas él en Suiza, según mensajes, lo que supondría extralimitarse.

Pero también molestaría porque la fiscal libera las partidas de presupuesto para la operación y envía al Supremo los acuerdos de delación de los aforados. Es decir, los acuerdos de colaboración que permiten a los detenidos obtener beneficios a cambio de informar de otros delitos. Los de Curitiba dependen de ella de una forma todavía más fundamental: Dodge, cuyo mandato termina el 17 de septiembre, es quien determinará si se renueva por otro año el equipo de investigación especial, ya que la operación está autorizada hasta el 9 de septiembre.

En los enfrentamientos hay un punto neurálgico que aparece en los mensajes: lo que tarda Dodge en homologar los acuerdos de delación, el combustible que ha mantenido la Lava Jato en marcha durante cinco años. La concesión de beneficios a cambio de incriminar a otros requiere de la aprobación del fiscal general de turno si esas declaraciones afectan a personas aforadas. Piezas clave de la investigación, como Pinheiro, de la empresa OAS que incriminó al expresidente Lula da Silva en el caso del tríplex (por el que está encarcelado), todavía no han revelado todo lo que prometieron. Dodge aún no ha enviado al Supremo el acuerdo que Pinheiro firmó en diciembre de 2018 con la Fiscalía. Consultada la Fiscalía General de la República, esta ha respondido que “no se manifiesta sobre material de origen ilícito” y tampoco sobre los acuerdos de delación porque son procedimientos confidenciales. Y la fiscalía de Curitiba tampoco ha querido hacer comentarios.

“Chicos, los abogados de otros potenciales colaboradores están llamando para saber cómo evolucionan las negociaciones. Brasilia tiene que resolver lo que tenemos pendiente, si no todos harán un acuerdo con la Policía Federal”, escribió la fiscal Jerusa Viecili en un chat en junio de 2018. Tanto la fiscalía como la policía pueden ofrecer acuerdos de delación premiada que pueden ser distintos.

Raquel Dodge: su mandato concluye a mediados de septiembre.
Raquel Dodge: su mandato concluye a mediados de septiembre.

En varias ocasiones, los investigadores repiten que Dodge “no envía nada”, “lo centraliza todo” y se quejan de la tardanza. De hecho, las diligencias de la Lava Jato en el Supremo se han reducido drásticamente desde que Dodge fue designada fiscal general, en septiembre de 2017. Entre 2015 y 2018 se homologaron 110 delaciones en el Supremo. Solo una de ellas se ha realizado durante el mandato de Dodge. En 2019, no se ha producido ninguna homologación.

Ante la inercia de la Fiscalía General, Dallagnol propone “presionar (a Dodge) utilizando la prensa en off”. “Podemos presionar de forma más agresiva utilizando la prensa”, añade. “El mensaje que transmite toda esta tardanza es que no le importa la evolución de las investigaciones de corrupción”, se queja el jefe del equipo de Curitiba. Y termina: “Cómo echo de menos a Janot”, refiriéndose al anterior fiscal general, Rodrigo Janot, con quien tenía una comunicación fluida e intercambiaba emojis.

Con Dodge, Dallagnol nunca ha llegado a tener esa intimidad. El 12 de agosto de 2018, la fricción se pone de manifiesto en un chat entre el fiscal y Dodge. Dallagnol recibe un mensaje de su jefa que es solo un enlace: es una información publicada por un columnista en el periódico O Globo que afirma que Dodge no se lleva bien con los miembros de la Lava Jato.

Según la información de Globo, uno de los problemas sería que no había autorizado un viaje del equipo a Suiza, donde se realiza parte de la investigación. Dallagnol niega que haya pasado información al periodista. “Es una pena que los problemas de dentro de la institución acaben expuestos en la prensa”, le dice él a ella. Él insiste en que su equipo no tiene costumbre de filtrar información en off. “Confío en que tendrá la sabiduría para escuchar frustraciones con serenidad, evaluar críticamente lo que es pertinente y utilizarlo para fortalecer las relaciones y el trabajo que es de todos”, le escribe a Dodge.

Además de los consejos, los mensajes muestran que la insatisfacción con Dodge va más allá de las trincheras de la Lava Jato. “Raquel está destruyendo la Fiscalía, nos está humillando... [...] tendría que ser incinerada públicamente, internamente e internacionalmente”, se desahoga un fiscal en un chat que incluye a fiscales ajenos a este equipo de la Lava Jato.

En los últimos meses, la conversación de un grupo de fiscales, más amplio que el de la Lava Jato, ya era sobre el futuro. “Ha llegado el momento de construir alternativas de medio/largo plazo, porque el corto plazo será más de lo mismo”, dice un fiscal en diciembre de 2018 sobre Dodge. El mandato de Dodge termina el 17 de septiembre y ahora el destino de una buena parte de las grandes decisiones del Ministerio Público está en manos de Jair Bolsonaro. Le cabe al presidente anunciar su sucesor, lo que ha prometido hacer en los próximos días, advirtiendo que, por primera vez en 16 años, puede escoger a alguien de fuera de la terna de los más votados del gremio. Al escogido le tocará hacer lo que a Dodge le pareció imposible: reconciliar la Fiscalía General con la operación Lava Jato."