GLOBAL

¿Y LA DEMOCRACIA?

Xi festeja en medio del caótico debate de Donald Trump y Joe Biden

Si algo quedó claro del primer debate presidencial entre Donald Trump y Joe Biden es que el escenario político norteamericano está más violento y politizado que nunca y que el presidente va a seguir usando a China como herramienta hasta el final de su mandato. Aunque según académicos chinos, el debate lo único que hizo fue corromper los valores de democracia que dice sostener Estados Unidos y darle una gran ventaja al plan nacionalista de Xi Jinping.

El pasado martes 29/10 en las televisiones de los ciudadanos norteamericanos no se escuchaban más que gritos inaudibles, acusaciones y palabras carecientes de sentido. No nos referimos a un reality show, sino que fue exactamente lo que sucedió en el primer debate presidencial entre Joe Biden, el candidato demócrata de cara a las elecciones generales de noviembre, y el presidente y candidato republicano, Donald Trump. 

Si bien el objetivo de ambos políticos es, entre otras cosas, convencer a la polación de acercarse a las urnas el próximo 03/11 y que escriban su nombre en la boleta ya sea por correo, electrónica o en persona, la gran pregunta es: ¿quién va a querer ir a votar si cuando los candidatos tiene espacio para explicar sus proyectos lo único que hace es atacar a la familia de su opositor, interrumpir continuamente y seguir corrompiendo el concepto de democracia? 

Es así que mientras en Estados Unidos la situación es de completa incertidumbre a pesar de que el ex vicepresidente Biden lidera las encuestas, en China hay festejos mientras Xi Jinping mira a Washington. Recordemos que tanto Trump como el líder chino tienen los mismos objetivos: hacer grande a su país y dominar en comercio, tecnología, economía, milicia, entre otras cosas. Aunque con un Trump desesperado como se mostró en el debate, esto solo se puede traducir en una alegría para Xi. 

A diferencia de como muchos esperaban, China no tuvo un lugar central en el debate teniendo en cuenta que existen situaciones internas que preocupan mucho más a los candidatos. Aunque el presidente se encargo de mencionar a la segunda potencia mundial cuando siguió llamando al coronavirus "el virus chino". A lo que el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin, respondió: "Es un hecho probado que las acusaciones de Estados Unidos contra China son infundadas e insostenibles". 

Al mismo tiempo, algunos expertos no se vieron sorprendidos en la ausencia de China en el debate teniendo en cuenta que no forma parte de la primer preocupación del ciudadano medio. "Este caos en la cima de la política estadounidense refleja la división, la ansiedad de la sociedad estadounidense y la pérdida acelerada de las ventajas del sistema político estadounidense", explicó Hu Xijin, editor del tabloide nacionalista chino Global Times. 
 

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