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¿POR QUÉ NO SE PONE A TRABAJAR?

Trump abre otro frente de distracción: inversiones en Groenlandia, y los republicanos desesperan

El presidente Donald Trump sigue acumulando fracasos a la hora de intentar controlar la crisis del Coronavirus y al mismo tiempo continúa abriendo frentes de distracción y presión internacionales para desviar la atención del público norteamericano de su pobre actividad como presidente. Es así que ahora va otra vez por la región del Ártico, controlada principalmente por Rusia y China. En tanto los republicanos ansiosos debaten entre comenzar a presionar al presidente o seguir concentrándose en solo criticar al candidato demócrata Joe Biden.

Mientras en Estados Unidos siguen aumentando las cifras de contagiados y fallecidos a causa del Coronavirus alcanzando un récord de muertes de 50.000 personas, el presidente Donald Trump parece estar convencido de estar haciendo el mejor trabajo como líder del país aunque está su mirada está concentrada fuera de las fronteras norteamericanas. Esta vez vuelve a ser el turno de Groenlandia a la cuál se ofreció a ayudar a que la isla se desarrolle económicamente. Y desde allí aceptaron. 

Recordemos que en agosto de 2019 el presidente Trump planteó la compra de la isla del Ártico que actualmente es controlada por Dinamarca y generó un escándalo en la prensa, solamente que en ese momento no necesitaba un foco de distracción tanto como ahora. Si bien en ese momento fue rechazado tanto por las autoridades de Groenlandia como por la Corona danesa, al parecer el mismo no se da por vencido en el territorio ya que si bien esta vez no quiere comprarla, si ofrece $ 12.1 millones en apoyo económico para su desarrollo. 

Si bien desde las autoridades danesas la ayuda fue aprobada, muchos integrantes de la opocisión recomiendan no darle más lugar a Estados Unidos dentro de la isla. "No es ningún secreto que hemos trabajado durante mucho tiempo con Groenlandia para asegurarnos de que Groenlandia vea un beneficio de la presencia de Estados Unidos", explicó el ministro de asuntos exteriores de Dinamarca, Jeppe Kofod

"Groenlandia es rica en recursos valiosos como minerales, agua y el hielo más puros, reservas de peces, mariscos, energía renovable, y es una nueva frontera para el turismo de aventura. Estamos abiertos a los negocios, pero no a la venta", había escrito en su momento el ministerio de Relaciones Exteriores de la isla en respuesta a Trump. La realidad es que Groenlandia es todo eso, y es exactamente por esas razones que es uno de los territorios más codiciados por potencias como Rusia, China y Estados Unidos.

Es así que el objetivo de Trump no solamente es desviar la atención sino despertar en Rusia y China cierta respuesta que siga creando cortinas de humo y lo que parece un escándalo para cubrir la caída del petróleo y el ascenso de la cifra de fallecidos por COVID-19. Es así que mientras la Casa Blanca sigue con su juego de distracciones, desde el Partido Republicano comienzan las preocupaciones y las presiones hacia el presidente Trump teniendo en cuenta que su concentración tendría que estar puesta en resolver la crisis, no disuadir la atención. 

"Históricamente, es importante que el presidente sea competitivo en los estados de campo de batalla no solo para su propia raza, sino que permita un entorno lo suficientemente fuerte como para que los candidatos estatales y sin voto tengan la base que necesitan para realizar campañas exitosas", explica a POLITICO, Nick Everhart, un veterano estratega republicano. Pero Trump parece no estar siguiendo estos consejos. 

"Su mejor estrategia es seguir el ejemplo de FDR y ser Dr. Derrota al virus y luego Dr. Crear empleos y prosperidad", asegura el ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich. Aunque eso tampoco está ocurriendo ya que si bien lo dice, las cifras no lo demuestran. Es más, el mismo parece más preocupado por seguir atacando a su contrincante demócrata Joe Biden que comenzar a trabajar para arreglar lo que lo hizo caer tan bajo en las encuestas los últimos días: su inutilidad para enfrentar la crisis porque ya quedó claro que no hay otra salida. Ni los conflictos con Irán y China le funcionaron.