GLOBAL

TRAS ESCÁNDALO

Europa da un giro y acusa a China de campaña masiva de desinformación por el COVID-19

La Comisión Europea acusó a Beijing y Moscú de haber llevado a cabo "operaciones de influencia dirigidas y campañas de desinformación en la Unión Europea, su propio barrio y a nivel global" sobre el coronavirus. La acusación contra Moscú no es nueva pero contra Beijing sí, significa un giro en la postura de Bruselas, probablemente intentando emendar el escándalo producido por acusacionescontra la comisión de haber edulcorado un informe contra la desinformación china.

Este miércoles 10/6, la Unión Europea dio un giro drástico en su posición algo neutral respecto del tema de si China ocultó información en torno a la pandemia del COVID-19, acuando a ese país y también a Rusia de haber llevado a cabo campañas masivas de desinformación sobre el coronavirus.

La Comisión Europea, con sede en Bruselas, acusó a Beijing y Moscú de haber llevado a cabo "operaciones de influencia dirigidas y campañas de desinformación en la Unión Europea, su propio barrio y a nivel global."

El organismo explicó que la desinformación debe dividirse entre aquellos elementos que son contenidos ilegales, y aquellos que son dañinos pero no son ilegales. En el caso de la desinformación que fluye de Rusia y China, aducen, "dicho contenido no es necesariamente ilegal, pero puede poner en peligro directamente vidas y socavar severamente los esfuerzos para contener la pandemia", señala el Ejecutivo comunitario en el documento.

El diario The Guardian destaca que la acusación de ser una fuente de desinformación no es nueva contra Rusia pero sí lo es de manera tan directa contra China.

Los políticos franceses, explica el periódico británico, manifestaron su ira cuando una página de la Embajada china publicó a mediados de abril -en el pico de la pandemia en ese país- que los trabajadores de hogares habían abandonado sus empleos, dejando a los residentes con riesgo de muerte.

Un diplomático chino cuyo nombre no fue revelado dijo también falsamente que legisladores franceses habían pronunciado un insulto racial contra el presidente de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El diario El Confidencial destaca un punto importante para entender el trasfondo de esta declaración europea: semanas atrás, legisladores del Parlamento europeo acusaron a la comisión de haber edulcorado un informe contra la desinformación china, lo que provocó un escándalo.

“Creo que si tenemos evidencia no deberíamos evitar nombrar y acusar”, aseguró Vera Jourová, vicepresidenta a cargo de Valores y Transparencia. "Lo que también hemos notado es un surgimiento en los relatos que buscan socavar nuestras democracias y en efecto nuestra respuesta a la crisis, por ejemplo la acusación de que hay laboratorios secretos estadounidenses en las ex Repúblicas Soviéticas, que ha sido difundida por medios pro-Kremlin y por medios estatales y oficiales chinos."

En marzo, la postura expresada por la Unión Europea sobre este tema en un informe había sido mucho más suave. Se limitaba a describir los relatos de los medios chinos mientras que ponía la lupa sobre la desinformación que provenía de fuentes apoyadas por el Kremlin.

El país más vociferante en contra de China y la supuesta desinformación que provocó durante el COVID-19 fue Australia, algo que sorprendió a más de uno ya que el país es altamente dependiente en el mercado de Beijing, y que Beijing no dejó pasar por alto, castigándolo económicamente.

La Comisión europea también le tiró un dardo al presidente estadounidense Donald Trump por sus bizarras declaraciones sugiriendo que inyectarse desinfectante podría proteger del COVID-19.

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