Cuando comenzó el año 2020 el escenario no era el actual que enfrenta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Todo lo contrario, no había nada que aparentemente lo pudiera sacar del poder, teniendo en cuenta que había ganado un juicio político con el apoyo del Senado, la economía iba viento en popa con la firma del acuerdo comercial con China y el mercado de valores parecía superarse todos los días un poco más. Hasta su imagen estaba intacta, hasta que llegó el Coronavirus o como le gusta llamarlo "el virus chino".
EFECTOS DEL CORONAVIRUS
Entre la recesión, las elecciones y la presión de los estados: ¿cuál es el futuro de Trump?
Como desde Urgente 24 afirmamos con anterioridad, parece a propósito que después de las sanciones comerciales y los enfrentamientos con China,un virus originario en la potencia asiática llegue hasta Estados Unidos para poner en peligro la reelección de Donald Trump, porque eso es exactamente lo que está logrando el Coronavirus actualmente. Lo que en un principio el mandatario intentó negar y bloquear, hoy ocupa toda su agenda política.
Este miércoles 18/03, el republicano aseguró que "todos los americanos están en la guerra" para luego prometer que Estados Unidos saldría de la dura situación en la que se encuentran "FUERTES Y UNIDOS", escribió el presidente en su cuenta de Twitter.
STRONG & UNITED, WE WILL PREVAIL! pic.twitter.com/T6UCyaPRIy
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) March 18, 2020
I want all Americans to understand: we are at war with an invisible enemy, but that enemy is no match for the spirit and resolve of the American people...
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) March 18, 2020
"Si todos podemos dar estos pasos importantes solicitados por el presidente durante las próximas dos semanas, entonces podemos estar seguros de que lo superaremos y veremos un futuro mejor y más saludable para Estados Unidos", publicó luego el vicepresidente Mike Pence en el blog oficial de la Casa Blanca. Aunque no alcanzará con cuarentena porque los problemas del Coronavirus van más allá: la economía no está ayudando al gobierno de Trump.
La Casa Blanca ya ordenó distintas medidas para apaliar los golpes, hasta la Reserva Federal decidió reducir a 0% las tasas de interés, pero al parecer los mercados no respondieron de forma positiva. Es así que intervino el Senado y aprobó un paquete de rescate económico que le costará aproximadamente US$ 1.3 trillones al gobierno de Trump. El proyecto que se aprobó este miércoles contempla "licencia por enfermedad pagada, asistencia alimentaria para poblaciones vulnerables y ayuda financiera para pruebas de coronavirus".
Claro que esto refleja la debilidad de la estructura de salud del país que supuestamente es primera potencia mundial. En consecuencia tanto los demócratas como republicanos ya están planeando más proyectos para contener la crisis y la posible recesión. "Recomiendo que los senadores se queden cerca", explicó Mitch McConnell, el presidente de la mayoría republicana.
Sin embargo, la presión que recibe el presidente Trump no solo llega por parte de Wall Street, ya que los distintos estados también exigen grandes cantidades de ayuda, teniendo en cuenta que la situación sobrepasa la capacidad de presupuesto que poseen actualmente. "Se necesitará que el gobierno federal haga lo que los estados, los condados y los gobiernos locales no pueden", explicó George Latimer, el alcalde de Westchester County, Nueva York.
A esto por supuesto se le suma el hecho de que Estados Unidos se encuentra en medio de un escenario electoral en el que el único que tiene el problema actual es el Partido Republicano que está en el poder, es por eso que existen especulaciones con respecto a posibles presiones por parte de las internas del partido. Además teniendo en cuenta que la economía es la base de la campaña política de Trump, la cuál intentó mantener durante los últimos tres años y de un momento al otro es derribada por un virus internacional.
Como explicamos anteriormente, la intervención de la FED no fue suficiente ya que en lugar de tranquilizar a los inversores los asustó, teniendo en cuenta que se trató de un movimiento brusco e inesperado por parte de la institución financiera y que no se hubiese producido bajo ningún término anteriormente. Aunque ahora la situación era otra: el mundo va camino hacia una recesión profunda. En consecuencia, la última alternativa es la intervención del Estado a través de la política fiscal.
Podría salvarse la situación, pero a la vez podría ser el final para Trump. "Una recesión es una cosa que realmente podría penetrar en la conciencia de las personas porque aparece en la vida real, y no en el buen sentido", explican desde Bloomberg News.







