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CELEBRA TRUMP

El Senado de EE.UU. confirma a Amy Coney Barret como jueza de la Corte Suprema y consolida su supremacía conservadora

A ocho días de las elecciones presidenciales, Donald Trump consigue una importante victoria: la jueza que designó para ocupar un lugar en el máximo tribunal fue confirmada por el Senado este lunes 26/10 y así se consolida la mayoría conservadora en la Corte. De 48 años y ferviente cristiana, Coney Barret sucederá a Ruth Bader Ginsburg, ícono del progresismo fallecida en septiembre pasado.

La mayoría republicana se hizo valer en el Senado de los Estados Unidos y confirmó en la jornada de este lunes 26/10 a la jueza católica y conservadora Amy Coney Barret, quien había sido nominada por el presidente Donald Trump para cubrir la vacante en la Corte Suprema de Justicia que dejó la fallecida Ruth Bader Ginsburg, quien llevaba una ideología progresista, completamente opuesta a la del mandatario estadounidense.

Así las cosas, se consolida la supremacía conservadora en el máximo tribunal, algo que Trump se asegura por un tiempo considerable. De los nueve jueces que componen la Corte, quedarán seis de tendencia conservadora, de los cuales 3 llegaron bajo el mandato del actual Jefe de Estado.

Esta designación es una ciertamente celebrada por Trump, en un contexto en el que nadie puede asegurar su relección presidencial, que se dirimirá en apenas ocho días cuando enfrente en las urnas a Joe Biden: en los sondeos se mantiene por debajo de la línea del candidato del partido Demócrata.

La magistrada comenzará funciones en la Corte el próximo 2 de noviembre, un día antes de las elecciones presidenciales. 

El ascenso de Coney Barret supone un fuerte impacto en el tratamiento de temas como el derecho al aborto, el derecho de los homosexuales a casarse y la legalidad de la reforma del sistema de salud propuesta bajo la presidencia de Barack Obama.  La Corte Suprema deberá tratar justamente el próximo 10 de noviembre un recurso contra la ley emblemática del expresidente demócrata, sobre la cual la jueza ya dio su opinión en contra años atrás.

Su nominación no estuvo exenta de polémicas, ya que se produjo muy poco después de la muerte de Ginsburg, fallecida a mediados de septiembre, y a pesar de que esa jueza progresista dejó escrito que su “deseo más ferviente” era “no ser reemplazada hasta que haya un nuevo presidente” que surgiera de los comicios del 3 de noviembre.