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ELECCIONES 2020

El rechazo del voto a distancia es el caballo de batalla de Trump: ¿y si lo usa para negarse a dejar el cargo?

Lun, 14/09/2020 - 8:35pm
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Por Urgente24

A poco menos de 2 meses de cara a las elecciones generales de Estados Unidos y a tan solo a algunos días del primer debate entre el candidato demócrata Joe Biden y el presidente Donald Trump, la gran preocupación gira en torno a la modalidad de votación ya que gracias al coronavirus el voto electrónico es la opción elegida. Sin embargo el mandatario advierte sobre el peligro de esta opción ya que podría ser causa de fraude. Pero, ¿es posible que suceda? Y en ese caso, ¿qué hará Donald Trump?

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
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Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
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Las elecciones generales que definirán quien sera el próximo presidente en Estados Unidos tendrán lugar el 03/11 después de uno de los años más caóticos para el país en los últimos tiempos: pandemia, recesión global y estallido social. Si bien el mandatario Donald Trump está en desventaja en todas las encuestas hace por lo menos 5 meses contra el candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, nada está dicho ya que recién ahora se ingresa a la recta final donde empiezan los mayores cuestionamientos y las campañas políticas se tensan y ensucian. 

Y eso que todavía no llegaron los 30 minutos más importantes de la campaña, como definen desde The Wall Street Journal al debate presidencial que tendrá lugar el 29/11 y que obligará a los norteamericanos a sintonizar que tienen para ofrecer los candidatos y decidir si van a activar su voto o no en noviembre, teniendo en cuenta que el sistema no es obligatorio. Para Biden es el momento clave para demostrarle a los indecisos que Trump solo es el sinónimo de irresponsabilidad y caos. Mientras que Trump tiene que volver a convencer a sus votantes que es posible el "Make America Great Again". 

Sin embargo los ataques y la violencia de los republicanos aumenta en cada entrevista, cada declaración y cada tweet del mandatario. Tal es así que una de las principales preocupaciones por parte de los analistas es: ¿qué pasa si Trump es rechazado en los comicios pero se niega a aceptar el resultado electoral al estilo Recep Tayyip Erdoğan, el Primer Ministro turco que en 2019 obligó a repetir las elecciones? Esto desencadenaría sin duda en una crisis constitucional y si bien puede pasar en cualquier momento, los signos del presidente son lo que más preocupa. 

Desde comienzos de la pandemia del coronavirus y dese que Estados Unidos pasó a ser el foco de contagio a nivel internacional, la Casa Blanca de Donald Trump intenta por todos los medios y declaraciones posibles desestimar el voto por correo y hasta atreverse a pedir que se retrasen las elecciones. Sobre todo teniendo en cuenta su performance en las encuestas, las tasas de desempleo y su falta de aprobación en el electorado. En tanto el Partido Demócrata intenta asegurarse del funcionamiento seguro del sistema de correo. 

El debate se agitó cuando en agosto el Servicio Postal advirtió que no puede prometer que entregará todas las boletas a tiempo para ser contadas si se envían por correo cerca del día de las elecciones. A esto se le suma una escasez de ingresos para financiarse y el hecho de que la pandemia atrasó todo tipo de entrega. Tal es así que desde la Cámara de Representantes ya se está trabajando con regulaciones específicas en la operación de los servicios el día de las elecciones. Aunque hasta que no se resuelva va a ser una herramienta para el presidente ya que aseguró que el resultado final puede tardar hasta un año en conocerse. 

Claro que estos no son datos reales, pero si suficientes para que muchos analistas comiencen a considerar la opción de que Donald Trump se niegue a dejar la Casa Blanca. A lo que Joe Biden respondió que el ejército lo escoltaría hacia la salida. Aunque en caso de que suceda, no solo estallarán las calles en protestas alrededor del país sino que también la Corte Suprema y el Congreso se verán obligados a intervenir.

¿Cómo?: Lo primero que puede ocurrir en caso de que se ordene un recuento de boletas por ejemplo por parte de los demócratas en determinado estado, es que el presidente Trump acuse de boletas falsas al recuento y pase a la Corte Suprema. Si el mismo es respaldado por su partido, lo que podría llevar a una gran crisis, ahora es el Congreso el que tendría que hacer un recuento de votos y tomar una decisión. La fecha límite es hasta el 6 de enero. Tanto los senadores como los representantes hacen un recuento. Si hay acuerdo entre ambos partidos sobre que no se llegó a elegir a ningún presidente, es Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes quien se convierte en líder provisoria. 

En caso de no llegar a un acuerdo puede intervenir la Corte Suprema. Si esta decide que se trata de una cuestión política que excede los alcances de la institución, llega el 20 de enero (día de la inauguaración) y Trump se queda en la Casa Blanca. Si el tribunal se pronuncia, puede elegir entre Biden, Trump o Pelosi. Aunque esto es un caso muy extremo que en el medio se llevaría todo el orden social, económico y político del país. 

Por su parte el Ejército tampoco tendría que intervenir, así lo explicaron desde el Pentágono ya que no tienen ninguna autoridad o accionar en las elecciones. Sin embargo tal como mencionó Biden y uno de los altos generales Mark Milley, en una carta, el Ejército debería ordenar que destituya a Trump por la fuerza si se niega a dejar el cargo.

"En 2000, las batallas judiciales entre George W. Bush y Al Gore por el recuento de votos en Florida se intensificaron hasta la Corte Suprema, que falló a favor de Bush al detener un recuento", explica The Financial Times haciendo memoria que esto ya ocurrió en el país hace 20 años. Aunque solamente en un estado, lo que se plantea anteriormente es si esto se diera a gran escala. Todo sería pacífico si los estados entregan silenciosamente los resultados y el recuento en el Congreso va viento en popa. Aunque es dudoso. 

Y otra vez, es adelantarse demasiado en el tiempo. Todo este proceso teniendo en cuenta que es una de las elecciones más polarizadas en la historia del país y en un contexto poco esperanzador.