España celebró durante horas una noche que parecía destinada a quedar únicamente en la historia del deporte. La Selección levantó su segundo Mundial, las calles se llenaron de banderas y millones de personas festejaron el triunfo ante la Selección Argentina, pero mientras el país vivía su mayor euforia futbolística en años, los pedidos de ayuda por violencia machista crecían de manera alarmante.
LA OTRA FINAL
España celebró el Mundial mientras las llamadas por violencia de género subían un 120,8%
La madrugada posterior al España-Argentina dejó además un salto del 1.000% en correos y del 60% en el chat de atención a víctimas.
Durante la madrugada posterior a la final, las llamadas al 016, el servicio español de atención a víctimas, aumentaron un 120,8% respecto de la misma franja de la semana anterior. Las consultas por correo electrónico se dispararon un 1.000% y el chat de asistencia creció un 60%, cifras que revelan una realidad completamente distinta de la celebración que dominaba las calles y las pantallas.
Los datos no permiten atribuir cada caso directamente al partido, pero volvieron a poner sobre la mesa una relación estudiada desde hace años: el impacto que pueden tener el alcohol, la exaltación emocional y determinados modelos de masculinidad durante los grandes eventos deportivos. El debate adquirió todavía más gravedad porque, en las 48 horas posteriores a la final, tres mujeres fueron asesinadas en España.
Los datos de España que reabren el debate
El aumento de los pedidos de ayuda no fue el único dato que encendió las alarmas después de la final. En las 48 horas posteriores al triunfo de España, tres mujeres fueron asesinadas: dos de ellas en Antequera, Málaga, y Alameda de la Sagra, Toledo, presuntamente por hombres con quienes mantenían o habían mantenido una relación; el tercer caso, ocurrido en Benahavís, todavía se investiga como un posible feminicidio fuera del ámbito de la pareja.
A partir de esos crímenes, un análisis publicado por El País comparó los homicidios machistas registrados durante junio y julio desde 2003 con los años en los que España disputó y ganó grandes competencias, como las Eurocopas de 2008, 2012 y 2024, y los Mundiales de 2010 y 2026.
En los meses de junio atravesados por esos torneos, la media de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas pasó de 5,1 a 6 casos, lo que representa un incremento del 17,6%. En julio, la diferencia fue mucho menor: de 6,3 a 6,4, apenas un 1,6% más. Los números no permiten establecer por sí solos que el fútbol haya provocado los crímenes, pero sí muestran un patrón que merece ser estudiado con mayor profundidad.
El propio artículo advierte sobre los límites de la información disponible. Las estadísticas solo contemplan los asesinatos dentro del ámbito de la pareja o expareja y no incluyen otras expresiones de violencia, como las agresiones físicas, psicológicas o sexuales. Tampoco el Ministerio de Igualdad informó cuántas comunicaciones recibió en términos absolutos ni publicó un desglose por comunidades o municipios que permita localizar dónde se concentraron los pedidos de ayuda tras la final.
La hipótesis no coloca al deporte como origen de la violencia machista, sino como un contexto capaz de agravar situaciones que ya existían. El consumo de alcohol y otras sustancias, la exaltación colectiva, la frustración y ciertos modelos de masculinidad asociados con la agresividad aparecen como factores de riesgo que pueden ser utilizados por los maltratadores para ejercer una violencia previa y estructural.
Como antecedente, el diario también recuperó una investigación de Kirby, Francis y O’Flaherty publicada en 2014. Ese trabajo detectó que la violencia de género aumentaba durante las celebraciones vinculadas con el fútbol tanto después de una victoria, con un crecimiento del 26%, como tras una derrota, cuando la suba alcanzaba el 38%.
La tarjeta roja que España todavía no volvió a sacar
En 2010, el Ministerio de Sanidad lanzó la campaña “Saca tarjeta roja al maltratador”, una iniciativa que reunió a futbolistas, periodistas y figuras públicas para señalar que la violencia contra las mujeres no debía quedar fuera de la conversación social. Dieciséis años después, y con España nuevamente campeona del mundo, aquel mensaje vuelve a adquirir una actualidad incómoda.
El problema no está únicamente en el resultado de un partido ni en la celebración en sí misma. Detrás de estos episodios aparece un entramado más amplio en el que se mezclan el consumo excesivo de alcohol, la exaltación colectiva, la frustración y una idea de masculinidad asociada con la fuerza, el dominio y la agresividad. Son factores que no convierten por sí solos a una persona en maltratadora, pero pueden intensificar una violencia que ya existía.
Durante las grandes celebraciones se habla de los disturbios, las peleas entre hinchas, los destrozos y los operativos policiales, pero rara vez se observa lo que puede ocurrir puertas adentro. La violencia urbana se acepta como un riesgo previsible alrededor del fútbol; la violencia machista, en cambio, continúa tratándose como un fenómeno separado de ese mismo contexto de alcohol, tensión y descontrol.
Esa diferencia también se refleja en la prevención. Las autoridades refuerzan la seguridad, despliegan agentes y clasifican algunos encuentros como de alto riesgo, pero no suelen acompañar esas medidas con campañas específicas, canales de ayuda visibles o mensajes dirigidos a las mujeres que pueden quedar expuestas durante esas jornadas.
Recuperar una iniciativa como la mencionada anteriormente permitiría cubrir parte de ese vacío. La Federación Española, los jugadores y las instituciones cuentan con una capacidad de alcance difícil de igualar y podrían utilizarla para recordar que una celebración deportiva no suspende las responsabilidades ni justifica ninguna agresión. El fútbol no origina la violencia machista, pero tampoco debería permanecer al margen cuando sus grandes noches coinciden con un aumento tan marcado de los pedidos de ayuda.
-------------
Más contenido en Urgente24
Llora Racing: Riquelme aceleró en Boca para arrebatarle un sueño a Milito
Escándalo y cortocircuito en River: Otamendi hizo explotar la bomba
Enzo Fernández da un volantazo: tras el no del Real Madrid, un gigante va por él
El Mundial fue un boomerang para Milei: El relato tambalea
Qué hará Milei con los 233.000 adultos mayores que pierden la jubilación por no reunir los aportes









