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INTENDENTES VS. CFK

Ventanilla única, es el tema de fondo

Mie, 07/10/2020 - 9:09pm
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Si algo ha provocado la pandemia es exponer con más claridad pensamientos, maneras y forma de accionar. La posibilidad de esconder o estirar ciertas maniobras encontraron un límite en la realidad. Y en el costo político que eso conlleva. La provincia de Buenos Aires ocupa la centralidad de la política en la Argentina, por eso recobra una importancia mayúscula. En este contexto, hay escenarios que se mantienen en el tiempo e incluso quedan más a la luz. Se trata, por ejemplo, de la tensión permanente entre Axel Kicillof y los intendentes. Esto equivale a decir entre Cristina Fernández de Kirchner y varios alcaldes. La visibilidad del gobernador es la cuestión de fondo. El paradigma que se propone romper el mandatario. Algunos ejemplos recientes lo reafirman.

ventanilla única
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El tema de los recursos en el eje del debate político bonaerense.
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Antes que se desatara la pandemia, en este mismo espacio, el 13/02 escribímos una nota cuyo título fue: “Hacer visible o invisible al gobernador,­ la verdadera pelea de Axel Kicillof­”. El plan del ex ministro de Economía era -y es- lograr cambiar el eje donde sus antecesores quedaban desdibujados por los presidentes de turno que se metían de manera directa en el territorio o por los propios intendentes.

Dicha situación, como tantas, tiene beneficios y perjuicios.

Por un lado, la invisibilidad de algunos gobernadores bonaerenses les permitió a varios mantener una alta exposición pública pero, en teoría, no pagaban los costos de los problemas de gestión. Las miradas eran al Presidente de turno o, en su defecto, a los intendentes. Kicillof sigue dispuesto a romper ese esquema. Y, se supone, a pagar los costos que esto implique, para muchos.

¿Lo está logrando? Ahí es donde la respuesta aparece más difusa.

Diversas encuestas que se manejan en el ámbito privado de intendentes y funcionarios marcan una caída de la imagen del mandatario provincial. Su gestión no es valorada puertas adentro, ni por los propios y mucho menos por los alcaldes del Juntos por el Cambio que ya no disimulan sus cuestionamientos.

De hecho, alguno de ellos suele contar: “Nosotros siempre propusimos ser socios de la provincia, pero ellos no quisieron. Tienen una lógica en la que, si nos dan algo a los municipios que sale del presupuesto de la provincia, creen que el rédito se lo lleva el jefe comunal y no el gobernador. Por eso son tan celosos”.

En sectores del oficialismo, las ironías son más preocupantes cuando se consulta sobre el rumbo del gobierno provincial. “A lo que se ve, hay que sumarle el encierro del “centro de estudiantes” de la provincia”, reflexiona otro experimentado dirigente del ex Frente de Todos, hoy Frente de No Todos. agrega. 

Las varias respuestas que se exponen, con más o menos dureza, según donde esté parado el intendente que habla, quizá tenga el origen en la manera que tiene Kicillof y su equipo de abordar la política bonaerense.

En concreto: hay una ventanilla única. Es decir, lo de la provincia se resuelve en la provincia. No en la Nación. La ideóloga es Cristina Fernández de Kirchner, quien sigue de cerca que no le falten recursos a su gobernador preferido. 

En la cercanía de Kicillof dudan del supuesto enojo de los intendentes que escucha este cronista. Ellos sostienen que hay un trabajo intenso entre gobernación y municipios, al tiempo que resaltan lo de la ventanilla única. Para que persista esta metodología de trabajo, el acuerdo Alberto Fernández / Axel Kicillof aparece sólido, según estos mismos observadores.
 
El caso más reciente de esta realidad se vive desde que Alberto Fernández decidió recortarle la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires para transferir esos recursos a la Provincia, con destino a financiar la seguridad pública.

El anuncio, ya se sabe, provocó malestar pero todavía no está resuelta la cuestión de la llamada 'coparticipación secundaria' o sea el reparto de la Provincia con los intendentes. Más allá de los actos protocolares, hay tensión porque los jefes comunales descubren que quedan afuera del manejo de ese dinero. 

De hecho, a manera de ejemplo, sostienen alcaldes consultados:  “Con lo que le correspondería a los municipios, la provincia compra patrulleros para la Policía bonaerense. No está mal, pero el intendente es quién sabe las necesidades de sus distritos y podría invertirla en otros elementos. Y, además, esos patrulleros hay que mantenerlo con fondos municipales, tal como sucede desde hace varios años”. 

Sergio Berni contestó: “Los intendentes están discutiendo cómo se apropian de esa partida (la de Seguridad) y qué es lo que van a hacer de ella”.

En el Ejecutivo bonaerense se cuestiona que los objetivos de muchos intendentes no están alineados con los del gobernador. Entonces, obviamente los recursos se aplicarán de otra manera. Por lo tanto, se afirma, ¿hay que financiar los diagnósticos alternativos?

La polémica se reavivó por la idea de tres jefes comunales de Cambiemos (¿o Juntos por el Cambio?) para comprar pistolas Taser. 

En definitiva, la cuestión de fondo es quién hará política con ese dinero.

La cuestión es la de siempre. El gobernador entrega los patrulleros, pero si ocurre un hecho de inseguridad las marchas son hacia la puerta del intendente. “Si quieren darle visilibilidad al gobernador también deben tener en cuenta y estar dispuestos a pagar esos costos”, le cuenta a este medio un intendente de Juntos por el Cambio. 

Con la cuestión de regreso a clases presenciales sucede algo parecido.

Hubo una propuesta de intendentes opositores para ver la posibilidad de hacerlo con los estudiantes de los últimos años de la enseñanza primaria y secundaria.

“La respuesta fue como si hubiéramos dicho que vuelvan todos a clase”, contó uno de ellos que participó de la reunión por Zoom la semana pasada con Kicillof.

La lógica parece ser la misma para todo.

Desde la provincia se quejan que con estas cosas se quiere hacer política.

La pregunta es: ¿El problema es que un sector quiera hacer política o que el oficialismo no la pueda hacer? Dudas.

Mientras tanto, con estadísticas de difícil comprobación se trata de entretener para no resolver. En la educación, sin duda, el remedio parece ser más grave que la enfermedad. 

Es curioso todo esto. En particular si se tiene en cuenta que el núcleo duro de la gobernación sostiene que muchos de los delitos que suceden en los barrios, tales como el narco menudeo o el robo entre vecinos, son producto de las desigualdades generadas por modelos neoliberales.

Inverosimil. Muy debatible. Estigmatizante: ¿Ser pobre es estar condenado a ser delincuente?

La educación es lo único que podría generar un proceso de igualdad. Raras contradicciones. 

En este entramado de desconfianza mutua, los intendentes que terminan su 2do. mandato consecutivo en 2023 empiezan a ver cómo se diluyen las señales para que se habilite una interpretación de la ley que les permita la ambición de otro mandato.

El avance de La Cámpora en los territorios es una decisión tomada.

El tema es si esos intendentes pueden frenar algo. Por alguna razón algunos especulan en el oficialismo una ecuación para 2021: “¿Convendría perder por poco?”.

Ellos creen que así se podría forzar a CFK a barajar y dar de vuelta todo.

Sin embargo, ¿cuántos de ellos pueden hacerlo sin que le quiten no sólo los víveres sino también el agua?

Son pensamientos y proyecciones que en esta Argentina hoy es ciencia ficción. Por todo lo que falta, pero, en especial, por todo lo que se habla y especula. El mes más complicado desde 2001 a esta parte será Diciembre y está hoy (07/101) a tan sólo 54 días.