RELATO PERSONAL

Mi abuela tiene 90 años y está entubada con Covid-19

El paciente de Covid-19 sufre no solo el ser un paciente, alguien que padece una enfermedad, sino que también es un preso. Agradezco que tenga una habitación y oxígeno para recibir pero no puedo dejar de preguntarme, ¿qué concepción de vida humana tienen quienes disponen que un enfermo de Covid-19 deba estar incomunicado por completo?

Mi abuela de 90 años está entubada con Covid-19. Pasado mañana se cumplen los tres meses desde que fue vacunada con la primera dosis de Sputnik V. Desde hace semanas, me llamaba y me pedía que reclamara por su segunda dosis. Eso intenté, varias veces, sin obtener respuesta alguna. En el 147 me decían que no podían brindarme ninguna información, que tenía que esperar hasta que le llegara el turno. Me acerqué a un centro vacunatorio y hablé con alguien del gobierno de la ciudad que me dijo lo mismo: estamos vacunando a gente que se dio la primera dosis en febrero, tiene que tener paciencia. Además, agregó, los estudios muestran que las vacunas son aún más eficaces si se espacian más. Ok. Luego me entero de que no la llaman para el turno de la segunda Sputnik V porque no hay segundas Sputnik V. Porque llegaron como 8 millones de dosis de la primera y solo 1 millón y medio de la segunda. Me gustaría que alguien del gobierno explique por qué pasó esto. No nieguen, diciendo que con la primera dosis están cubiertos porque no es cierto, a las pruebas me remito. Mi abuela tiene 90 años, es diabética, tiene problemas cardíacos, renales. Más patologías previas no podría tener. Entre los grupos de riesgo, ella debe pertenecer al "selecto grupo" del ¿cuánto, 1%? con más factores de riesgo del país. A un año y medio de pandemia y a más de 6 meses de que llegaran las primeras vacunas, no han logrado vacunar al grupo de más de riesgo del país. Ahora mi abuela está internada, y me gustaría ir a verla. No me dejan. Pero no me dejan, no solo a mí, tampoco a su médico de cabecera. El paciente de Covid-19 sufre no solo el ser un paciente, alguien que padece una enfermedad, sino que también es un preso. Agradezco que tenga una habitación y oxígeno para recibir pero no puedo dejar de preguntarme, ¿qué concepción de vida humana tienen quienes disponen que un enfermo de Covid-19 deba estar incomunicado por completo? ¿Un teléfono en una habitación es un gasto imposible? ¿Permitirnos entrar, con todos los trajes y protocolos necesarios, algo superfluo? ¿Qué piensan que es el paciente, una bolsa de células? Es la reducción de la vida a la mera vida biológica. Mi único deseo es que mi abuela se ponga bien, que viva, lo que tenga que vivir, lo que pueda y quiera vivir, lo que le toque, lo que D's permita, pero que salga de ahí. Que no muera sola, lejos de la gente que la quiere, aislada, sin que quienes hemos tenido el regalo de conocerla en esta vida podamos darle una última caricia. ¿Por qué debemos someternos a algo que se siente tan indigno? ¿No hay otra manera de hacer las cosas?