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QUIEBRE DE UN PACTO HISTÓRICO

La elección regional en Alemania que dejó ingresar al fantasma del nazismo

Mientras el presidente Alberto Fernandéz se encontraba en Alemania reunido con la canciller Angela Merkel discutiendo las condiciones para llegar a una negociación con el Fondo Monetario Internacional, otros problemas internos rodeaban al escenario político alemán y mismo a la mandataria. Esta semana, una elección parlamentaria regional, marcó una ruptura en una posición histórica del gobierno alemán, ya que la ultra derecha volvió a imponerse con el candidato liberal Thomas Kemmerich. Esto no duró mucho porque Merkel intervino y el mismo se vio obligado a renunciar al cargo, aunque la pregunta principal es: ¿se acerca la hora de la vuelta de la derecha en Alemania?

Después de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que Alemania renació de las cenizas y escombros como un ave fénix y se convirtió poco a poco en la potencia económica y política que representa hoy en día, implícitamente se construyó un muro o "cordón sanitario" contra los extremismos tanto de izquierda como de derecha. El nacionalismo de Adolf Hitler dejó a Alemania en la lona en 1945, y si bien ahora existe un gobierno de centro, existen algunas grietas que permiten la filtración de grupos de extrema derecha. 

Esto mismo ocurrió el pasado miércoles 05/02 en el país europeo, más exactamente en el Parlamento regional de Turingia, que eligió por mayoría al candidato liberal, Thomas Kemmerich, como líder en el estado federal. Sin embargo el mismo fue gobernador por menos de 24 horas ya que este jueves 06/02 presentó su renuncia frente a la fuerte presión de las autoridades del gobierno nacional, entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente, Frank-Walter Steinmeier.

“Es imperdonable y el resultado debe ser revertido”, explicó Merkel para después asegurar que esa elección fue nada más y nada menos que un golpe para la democracia que estaba establecida en Alemania. “Quisiera poder decir que los alemanes aprendimos la lección de la historia; pero no puedo”, aseguró anteriormente el presidente alemán durante la ceremonia por los 75 años de la liberación de Auschwitz, haciendo referencia a lo explicado anteriormente en referencia a los extremismos y nacionalismos. 

Según explicaron los medios locales, Kemmerich obtuvo 45 votos, uno más que el actual ministro presidente de la región y líder de la izquierda, Bodo Ramelow. Al parecer, el alemán fue apoyado por los votos de la Alternativa para Alemania (AfD), el partido de extrema derecha del país, y además por la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido liderado por Angela Merkel que no había presentado ningún candidato. Aunque el gran mensaje detrás de la elección es el peso que la derecha tiene actualmente en el país.

Claro que el accionar de la CDU enfureció a la canciller alemana y no solo porque se marcó una grieta dentro de su partido del centro, sino que además se atrevieron a desafiar los valores e ideas principales que sostiene el partido de Merkel. En consecuencia, la misma exigió una repetición de la votación.

Claro que muchos lo pueden ver como un país más de Europa que cae en los brazos de la extrema derecha, como ya lo hizo Hungría, Italia con Salvini, Gran Bretaña con el Brexit y España con Vox dentro del Parlamento. Sin embargo, Alemania es un caso especial, ya que uno de los objetivos que se propusieron a nivel nacional luego del paso del nazismo fue: democracia y liberalismo económico, entre otras cosas. Aunque la gran pregunta es: ¿hasta dónde puede aguantar Alemania evadiendo la extrema derecha cuando todos los países a su alrededor ya cayeron en los brazos de la misma?

Esto ya había dado sus primeras señales en las elecciones en la región del este del pasado 27/10 cuando la ultra derecha se convirtió en segunda fuerza con un 23,4% de votos, claro que esto no fue suficiente para alcanzar a la izquierda, sí despertó una alerta en la población. Aunque este no es el único triunfo de la extrema derecha, ya que la votación parlamentaria también significó una gran grieta en su partido enemigo: Unión Demócrata Cristiana.

Si bien el elegido, Thomas Kemmerich, se vio obligado a renunciar por la presión tanto de la sociedad como de los propios partidos opositores a la idea de ver triunfar a la derecha, la situación ahora no es de lo más pacífica, ya que se repetirá la elección y esto vendrá con nuevas alianzas políticas e incertidumbre frente a cuales serán los resultados. Las protestas en la calle y la presión política fue muy fuerte durante las últimas 24 horas, tanto que las declaraciones de Kemmerich en cuanto a no colaborar con la extrema derecha, no fueron suficientes. 

“Por primera vez en la historia de la República Federal, la CDU y el Partido Democrático Libre (FDP) [liberales] han estrechado la mano a los nazis. Al hacerlo, han renunciado al consenso democrático”, resumió  Lars Klingbeil, el secretario general del partido de izquierda. 

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