Inglaterra llegó a los cuartos del Mundial con el favoritismo intacto, pero también con el plantel en alerta. A pocas horas del duelo contra Noruega, Thomas Tuchel debe preparar el partido más importante del torneo entre un virus, una suspensión y varias molestias físicas que amenazan con modificar su equipo titular.
OJO TUCHEL
Inglaterra en rojo contra Noruega: Declan Rice y otras tres alarmas para los cuartos
Inglaterra prepara los cuartos del Mundial 2026 ante Noruega con Declan Rice aislado, una baja confirmada y otras dos dudas físicas.
La principal preocupación pasa por Declan Rice. Según informó el Daily Mail, el mediocampista se encuentra aislado del grupo después de sufrir un cuadro de gastroenteritis que le impidió entrenarse durante los últimos dos días. El futbolista del Arsenal, que además arrastra molestias en el isquiotibial y la zona lumbar, es una pieza fundamental en la estructura del entrenador alemán, por lo que su presencia ante la Noruega de Erling Haaland quedó seriamente comprometida.
Pero el panorama no termina ahí. A la suspensión de Jarell Quansah, expulsado ante México, se suma Marc Guéhi, todavía entre algodones por una lesión muscular, mientras Reece James volvió al entrenamiento completo después de perderse tres encuentros por un problema en el isquiotibial. Inglaterra tiene así una ausencia confirmada y tres alarmas antes de enfrentar a una Noruega que ya eliminó a Brasil y amenaza con aprovechar cada problema del conjunto inglés.
Declan Rice, entre el virus y un problema que arrastra desde el inicio
La situación de Declan Rice reúne dos preocupaciones diferentes. La más reciente es un cuadro gastrointestinal, descrito por la prensa británica como una gastroenteritis, que obligó a Inglaterra a aislarlo del resto del plantel para evitar posibles contagios. El mediocampista no pudo participar de los dos últimos entrenamientos y su presencia contra Noruega dependerá de cómo responda durante las horas previas al partido.
Pero el virus no es el único inconveniente. Rice ya venía jugando con una afección nerviosa que le genera dolor en la zona lumbar y molestias que se extienden hacia el isquiotibial, un cuadro que incluso llevó a Thomas Tuchel a preservarlo durante la fase de grupos. La enfermedad habría debilitado todavía más su condición física, por lo que el cuerpo médico deberá evaluar no solo si puede jugar, sino también si está en condiciones de soportar un partido de máxima exigencia.
En caso de que no llegue, Kobbie Mainoo aparece como el reemplazante más natural. El volante del Manchester United puede ocupar la zona central junto a Elliot Anderson y permitir que Jude Bellingham conserve una posición más adelantada, aunque Inglaterra perdería parte de la recuperación, el despliegue y la capacidad de Rice para cubrir espacios. La ausencia de Jordan Henderson, quien sufrió una fractura en la muñeca después del triunfo ante México, reduce todavía más las opciones de Tuchel.
La otra alternativa sería retrasar a Bellingham para formar el doble pivote con Anderson y sumar a Morgan Rogers o Eberechi Eze detrás de Harry Kane. Sería una solución con mayor capacidad creativa, pero también más arriesgada ante una Noruega que buscará conectar rápidamente a Martin Ødegaard con Erling Haaland. Sin Rice, Inglaterra no perdería solamente a su vicecapitán, sino al futbolista encargado de sostener el equilibrio entre las dos áreas.
Noruega también sufrió un virus, pero llega recuperada
Los problemas sanitarios no fueron exclusivos de Inglaterra. Noruega también atravesó distintos episodios de enfermedad durante el Mundial, con varios jugadores y miembros del cuerpo técnico afectados por fiebre, tos y molestias respiratorias similares a las de una gripe. La combinación de vuelos constantes, cambios de hotel, aire acondicionado y el desgaste físico de la competencia comenzó a pasarle factura al plantel de Ståle Solbakken.
El caso más importante fue el de Jørgen Strand Larsen, quien sufrió fiebre y se perdió el estreno mundialista, mientras Marcus Holmgren Pedersen no pudo participar del triunfo ante Brasil después de sentirse mal durante la mañana del partido. El propio Solbakken reconoció que también hubo “tos y carraspera” entre otros integrantes de una delegación compuesta por alrededor de 50 personas, aunque evitó hablar de un brote generalizado.
A diferencia de Inglaterra, la alarma parece haber quedado atrás. Ola Sand, médico de la selección noruega, negó que actualmente exista un virus circulando dentro del grupo y aseguró que todos los jugadores se encuentran disponibles para enfrentar a los Three Lions. Según explicó, los casos fueron aislados y estuvieron relacionados principalmente con el intenso calendario de viajes por Estados Unidos.
El contraste deja una imagen llamativa antes de los cuartos: Noruega, que sufrió primero los efectos de la enfermedad, asegura haber recuperado a todo su plantel, mientras Inglaterra mantiene aislado a Declan Rice y espera hasta último momento para saber si podrá contar con una de sus figuras. El virus apareció en los dos campamentos, pero por ahora la preocupación más urgente está del lado de Thomas Tuchel.
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