La salida de Exequiel Zeballos estuvo varias veces cerca de concretarse y otras tantas volvió al punto de partida. Distintos clubes europeos preguntaron por él, aparecieron negociaciones que parecían avanzadas y el cierre del mercado comenzó a reducir el margen de Boca para resolver una historia que se había extendido más de lo esperado.
Después de varios meses de idas y vueltas, el extremo buscaba dar el salto a Europa en un momento decisivo de su carrera. Ya recuperado de la lesión muscular que lo mantuvo casi dos meses fuera de las canchas a comienzos del año, volvió a competir sin resolver su continuidad: su contrato vencía en diciembre y desde julio podía negociar como jugador libre. Para el Xeneize, concretar una transferencia era también la última oportunidad de evitar una salida sin compensación económica.
Cuando las alternativas que habían surgido parecían agotadas, otro club italiano aceleró la operación y se quedó con una de las últimas grandes promesas surgidas de las inferiores del conjunto de la Ribera. Monza acordó con Boca la transferencia del Changuito por 4 millones de euros y una cláusula que le permitirá al Xeneize recibir el 40% de una futura venta, según confirmó Fabrizio Romano. Las instituciones ya intercambian la documentación y el futbolista se realizará la revisión médica durante las próximas 24 horas.
Napoli, Celta y Parma: las tres salidas que no llegaron a concretarse
La primera posibilidad concreta apareció desde Italia. Romano informó que Napoli había acordado con Zeballos un contrato por cinco temporadas y preparaba una propuesta cercana a los 10 millones de euros para Boca. El interés del futbolista era tan firme que incluso rechazó una oferta del CSKA Moscú que podía dejarle alrededor de 20 millones netos durante cinco años.
Sin embargo, la negociación nunca terminó de avanzar entre los clubes. Napoli necesitaba desprenderse de varios jugadores antes de incorporar al argentino y esas salidas no se produjeron con la rapidez esperada. Aunque el acuerdo contractual estaba encaminado, la oferta definitiva nunca llegó a las oficinas de Brandsen 805 y el pase comenzó a perder fuerza.
Con esa puerta prácticamente cerrada apareció Celta de Vigo. El interés fue reconocido por Marco Garcés, director deportivo del conjunto español, quien admitió ante Sportitalia que Zeballos era uno de los extremos evaluados para reforzar el ataque. Diario AS informó que las conversaciones se encontraban abiertas y que Boca pretendía aproximadamente 6 millones de euros, mientras Romano anticipó que los gallegos preparaban una propuesta formal. Pese al optimismo inicial, tampoco hubo acuerdo.
La última alternativa antes de Monza fue Parma. Gianluca Di Marzio reveló que la institución italiana había iniciado contactos para conocer las condiciones de la transferencia, mientras Nicolò Schira informó posteriormente sobre una primera oferta de 5 millones de euros y un posible contrato para el jugador hasta 2031. En la Argentina, Emiliano Raddi aseguró en SportsCenter que las conversaciones estaban avanzadas de palabra para adquirir más de la mitad del pase y permitirle a Boca conservar una participación.
Aquella negociación tampoco alcanzó la firma y dejó el camino abierto para un nuevo movimiento sobre el cierre del mercado. Monza apareció en las últimas horas, acordó directamente con el Xeneize y consiguió destrabar en poco tiempo una salida que Napoli, Celta y Parma habían intentado sin éxito.
La venta de Zeballos le abre a Boca una última ventana para reforzarse
El dinero no será el único beneficio inmediato de la operación. El mercado argentino cerró el 31 de julio, pero la transferencia de Zeballos al exterior le otorgará a Boca un cupo adicional para incorporar hasta el miércoles 2 de septiembre a las 18.00. La dirigencia tendrá así poco más de 48 horas para utilizar parte de los 4 millones de euros y completar el plantel de Rodolfo Arruabarrena.
La primera necesidad del entrenador apareció en el ataque. Adam Bareiro será operado por su problema lumbar y permanecerá fuera de las canchas durante el resto de 2026, mientras Tomás Aranda también atraviesa una recuperación prolongada por la fractura de peroné. Boca reaccionó con la llegada de Enner Valencia, quien firmó hasta diciembre de 2027 y ya sumó sus primeros minutos con la camiseta azul y oro.
Resuelto ese frente, la prioridad pasó a la defensa. El desgarro de Ayrton Costa, que además arrastra una pubalgia, y la baja de Marco Pellegrino redujeron las alternativas disponibles para ocupar el sector izquierdo de la zaga. Arruabarrena promovió desde la Reserva a Facundo “Jagger” Herrera y Matías Satas, aunque considera que necesita sumar un central con mayor experiencia para afrontar el tramo decisivo del Clausura y la Copa Sudamericana.
Herrera, de 19 años, debutó en Primera durante la goleada frente a Recoleta y después reemplazó a Costa en el clásico contra Racing. Su aparición ofreció una solución inmediata, pero no modificó el pedido del entrenador. Según publicó Ámbito, los tres nombres evaluados son Francisco Álvarez, de Argentinos Juniors; Nehuén Pérez, actualmente en Porto; e Ignacio Ovando, una de las principales promesas de Rosario Central.
Las condiciones económicas vuelven complejas las primeras dos alternativas del fútbol local: Argentinos pretende alrededor de 6 millones de dólares por Álvarez y Rosario Central tasó a Ovando cerca de los 10 millones. La situación de Nehuén Pérez podría resolverse mediante un préstamo, aunque Boca todavía necesitaría alcanzar un acuerdo con Porto. La venta de Zeballos aporta dinero, pero fundamentalmente habilita el cupo que Riquelme necesitaba para volver al mercado; ahora deberá resolver en pocas horas si lo utiliza para cumplir el último pedido de Arruabarrena.
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