Era 1956 y, en el acto del 9 de julio de la Escuela N°3, Roberto Sánchez se subía al escenario para entretener a sus compañeros con su imitación de Elvis Presley. No tenía más de doce años y en su interior ya se encendía el fuego del que nacería “Sandro de América”.
19/8/1945- "EL GITANO"
Sandro de América, del conventillo al Castillo de Boedo
Sandro de América llegó a conquistar al continente entero con su voz profunda y acaramelada pero antes de eso, era un pibe más de Valentín Alsina.
Compositor, cantante, artista, diseñador, actor, galán. Sandro era todo. Pero, antes de ser el hombre de labios gruesos, bata roja y voz hipnotizante, fue un pibe de Valentín Alsina con mucho talento y aún más ganas de triunfar.
Los orígenes de Sandro de América
Poco hubo del Sandro elegante, de ropas lujosas y autos caros en su infancia. Nacido y criado en Valentín Alsina, Partido de Lanús, Roberto Sánchez creció compartiendo un cuartito con sus dos padres.
Pero si hay algo que Sandro nunca hizo fue renegar de sus orígenes. En una ocasión compartió:
Decidido a ayudar a su familia, abandonó sus estudios y comenzó a repartir damajuanas con su papá. Así saltó de trabajo en trabajo hasta que logró ahorrar lo suficiente para comprar su primera guitarra.
Con la ayuda de Enrique Irigoytía, su amigo guitarrista, aprendió a rasgar las cuerdas y juntos comenzaron a tocar por todo el Gran Buenos Aires. Sánchez-Irigoytía pasaron por varias bandas hasta que, al fin, nacieron “Los caniches de Oklahoma”.
Rebautizada como "Sandro y Los de fuegos" -en donde, al mismo tiempo, Roberto Sánchez daba un paso al costado para darle lugar a Sandro- la agrupación comenzó a pisar fuerte en la escena del rock local.
Sandro de América empezaba su camino para conquistar al país entero de la mano del rock and roll, ritmo que “lo salvó” y que nunca abandonó.
De la casa de inquilinos al Castillo
La carrera de Sandro es histórica. Autor de 52 álbumes, creó canciones que quedaron para siempre grabadas en el imaginario popular argentino, actuó en más de dieciséis películas y fue el primer artista latino en tocar en el Madison Square Garden (Nueva York).
Sandro de América se convirtió en un éxito mundial y lejos dejó su vida en el cuartito del conventillo en donde practicaba sus pasos de baile.
Su mansión de Banfield, en donde recibía a “sus nenas” -como llamaba a sus fans- cada 19 de Agosto, es considerado un lugar histórico. Allí permanecen intactos su colección eterna de discos de vinilo que van desde Bob Dylan hasta The Beatles, los cuadernos en donde componía sus temas y algunas de sus piezas de indumentaria más icónicas, como el saco de piel que usó en Nueva York.
La prueba absoluta de la evolución en su vida es su modesto Castillo. Sí, Sandro de América construyó un castillo medieval en el barrio de Boedo. Apasionado por las historias de caballeros y de gustos excéntricos, el cantante de lujo decidió edificar un hogar sacado de la fantasía.
Hoy en día, el Castillo de Boedo es un centro cultural, bar y museo en donde se exponen algunas de las pertenencias del "Gitano". El edificio se para bien alto, recordando al hombre que nació con talento puro y logró pasar de la nada al todo.











