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TONTERÍAS

De Sasetru a Vicentín, y la teoría del precio testigo

Mar, 09/06/2020 - 1:39am
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Por Urgente24

Es digno no subestimar la inteligencia del otro. Así como es una estupidez monumental seguir hablando de 'aerolínea de bandera' en el siglo 21 para justificar financiar la bancarrota permanente de Aerolíneas Argentinas, es una tontería descomunal afirmar que a través de Vicentín, que participa del 15% del mercado de exportación de cereales, se establecerá un precio testigo enla comercialización de granos y producción de alimentos, que son commodities con base en el Mercado de Futuros de Chicago (Illinois, USA). Muy complicada la idea de avanzar sobre una empresa en convocatoria de acreedores, desconociendo o ignorando a la Justicia interviniente. Inevitable provocar así la comparación con otros acontecimientos lamentables de la historia argentina: Hermanos Grecco, Luis Oddone o bien Sasetru. Ahora bien, Vicentín tiene patrimonio negativo: el valor de la empresa es inferior al de su deuda y no había sido presentada aún ofertas concretas interesantes porque los privados tal como José Luis Manzano especulaban con la escasez de asistencia para conseguir un mejor pecio. A propósito de Sasetru, un texto de 2003.

Sasetru: Salimei, Seitun y Truco.
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El Presidente anunció la intervención de la empresa Vicentin y el envío de un proyecto de ley para expropiarla.

Alberto Fernández anunció la intervención de la agroexportadora como paso previo a enviar al Congreso un proyecto de ley de declaración de utilidad pública y expropiación. Provoca temor estas cuestiones, considerando lo que mal que gestionó el Estado K tanto la expropiación de Aerolíneas Argentinas como YPF, casos en los que hubo que resarcir a los accionistas pese a que se había afirmado que todo estaba en regla.

El objetivo es "rescatar a la empresa", cuyo principal acreedor es el Banco de la Nación Argentina, para que "cumpla el rol de empresa testigo en la comercialización de granos y en la producción de alimentos". Vicentin es / era de capitales locales y participa del 15% del mercado que controlan multinacionales extranjeras. El designado interventor es un economista de confianza del Presidente, Roberto Gabriel Delgado. Hay quienes afirman que es el hermano del fiscal federal Federico Delgado.

Juan Kornblihtt, hoy en Conicet y Doctor en Historia, en 2003 integraba el Grupo de Investigación en Historia Económica Argentina, en el CEICS-RyR (Razón y Revolución), y en junio de aquel año, en el N°2 de El Aromo, publicó el siguiente texto, a proposito del ex grupo Sasetru y los avatares (fallidos) para resucitarlo en el inicio de Néstor Kirchner Presidente, con Alberto Fernández Jefe de Gabinete, reflejando además el enfoque de la izquierda sobre aquel tema tan delicado:

La empresa Sasetru dominaba el mercado argentino entre mediados de los '50 y fines de los '70: exportaba cereales, tenía una gran compañía de buques de pesca, producía galletitas y pastas. Las acciones (como corresponde a una empresa exitosa) subían sin parar. 

Así, sus dueños -los tres socios argentinos Salimei, Seitun y Truco- eran el modelo del burgués nacional. Ese burgués que muchos reclaman y añoran, desde (Néstor) Kirchner y (Roberto) Lavagna hasta la CTA de Víctor de Gennaro. Pero el éxito de esos tres cruzados se esfumó en el ’78. De un día para el otro, la empresa cerró y dejó a miles de trabajadores en la calle y a proveedores con deudas incobrables. Así el 'caso Sasetru' se convirtió en un nuevo modelo, ya no de empresariado innovador, sino de quiebra fraudulenta.

En el número pasado de El Aromo analizábamos el caso Arcor como el ejemplo a seguir que plantean desde los economistas de la escuela de Domingo Cavallo hasta los intelectuales de la centroizquierda para sacar adelante a la Argentina. Era el ejemplo de un capital que invierte, claro que no explican por qué sólo una empresa argentina triunfa y el resto no. 

Con Sasetru encontramos la otra cara de la misma moneda. Hay un lugar común que señala que con la dictadura del ‘76 el gobierno fue tomado en manos del capital financiero y que entre sus objetivos además de desaparecer a 30.000 luchadores obreros y de la pequeña burguesía estaba destruir al capital industrial y productivo. Es decir que era un enemigo de los burgueses nacionales que están llamados a defender los intereses de todos los argentinos.

Si así fuera, los pobres dueños de Sasetru serían los damnificados de (Jorge Rafael) Videla y compañía. Y ahora, con un nuevo Estado que apunte a la producción y al trabajo como tanto dicen (Daniel) Scioli y (Néstor) Kirchner, el país va a salir adelante ya que los burgueses que de verdad quieren invertir y no especular van a tener condiciones seguras. 

Pero Sasetru no se fundió porque el Estado no la ayudó, sino porque no podía competir con sus rivales internacionales. Y en el capitalismo eso implica tener que disolverse. No porque la Argentina se desindustrialice, sino porque son expropiados por capitales más grandes, a veces extranjeros y a veces nacionales. Es decir que desaparecen porque hay más industria a nivel mundial y también en la Argentina: Sasetru desapareció, pero la empresa Molinos Río de la Plata, su principal competidora, sigue creciendo y expandiendo su mercado.

Entonces, en lugar de estar enfrentados al Estado, los Sasetru se aliaron con él y fue el supuesto gobierno anti burgués productivo el que les permitió llevarse toda la plata y les dio impunidad para escapar de la justicia. 

Hoy, el mismo Estado, en manos de representantes «productivos» como (Eduardo) Duhalde y Kirchner, quiere impedir que Sasetru vuelva a renacer de la mano de la gestión obrera de sus ex trabajadores y de los desocupados del Polo Obrero. 

La burguesía demuestra que así como está incapacitada para impedir que se cierren las fábricas, se opone -por medio de su principal organización, el Estado Nacional- a una reapertura de este tipo porque implica violar la propiedad privada de los medios de producción. 

Por  eso la lucha es la forma que tienen los obreros de lograrlo. Y de la mano de este movimiento piquetero cada vez más grande, la derrota en una batalla como en Sasetru y Brukman no significa que la guerra esté perdida. 

Pero para ganarla hay que sacarse de encima a los supuestos aliados (la burguesía productiva nacional) y pelear con una política y una organización independiente por la expropiación bajo control obrero de las fábricas ocupadas en el camino hacia un gobierno de los trabajadores.