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A 75 años de Hiroshima: En 9 segundos, la bomba atómica mató a 100 mil personas

Jue, 06/08/2020 - 3:47pm
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Por Urgente24

Este jueves (06/08) se cumplen 75 años del día en que Estados Unidos arrojó una bomba atómica -la primera de la historia- sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. En 9 segundos mató a 100 mil personas y dejó 60 mil heridos de gravedad, la gran mayoría de ellos murió en los días y meses subsiguientes como consecuencia de la explosión atómica. La ciudad quedó devastada: gran parte de las construcciones se convirtieron en simples escombros. Fotos impactantes.

Bomba atómica sobre Hiroshima (Foto: AFP / Hiroshima Peace Memorial Museum).
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Bomba atómica sobre Hiroshima (Foto: AFP / Hiroshima Peace Memorial Museum).
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A las 8.15 del 6 de agosto de 1945 una bomba atómica -la 1era. de la historia- cayó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y en 9 segundos mató a unas 100 mil personas. Otros sesenta mil fueron heridos de gravedad, la gran mayoría de ellos murió en los días y meses subsiguientes como consecuencia de la explosión atómica.

La explosión liberó un hongo nuclear que ascendió 16 kilómetros por la atmósfera. Abajo, en la ciudad, la onda explosiva elevó la temperatura a 1 millón de grados centígrados. Nada quedó con vida a un kilómetro y medio a la redonda del epicentro de la explosión. Todo quedó convertido en polvo radiactivo. Las personas se desintegraron, ni siquiera quedaron restos que identificar.

El Enola Gay, antes de arrojar la bomba atómica sobre Hiroshima (AFP).

Según testimonios recogidos por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), lo primero que vio la gente al caer las bombas fue una "intensa bola de fuego".

"Creo que sobrevivir da más miedo que si te quemás y vivís al día siguiente. Porque después no queda nada y tenés que luchar por vivir y seguir adelante", dijo Mitsuko Heidtke a la cadena alemana de televisión Deutsche Welle en 2017.

En el momento de la bomba, Heidtke tenía 10 años y viajaba en un tren camino a la escuela. "Muy pronto vimos gente saliendo de Hiroshima: todos quemados y con la piel saliéndosele de los brazos. No sabíamos si eran hombres o mujeres. ´Queremos agua´, gritaban enloquecidos. Pero no teníamos agua", señaló. Su madre desapareció y su padre murió más tarde de cáncer.

Mujer amamantando a su hijo quemado después del bombardeo atómico (AFP).

Ninguno de los sobrevivientes recuerda haber escuchado nada en el momento en que cayó la bomba (los que oyeron estaban a decenas de kilómetros de Hiroshima: un estruendo aterrador, imborrable, el más estremecedor de sus vidas). Pero sí vieron algo nunca visto: “Un resplandor tremendo”, “todo brilló con el blanco más blanco que haya visto”, “un enorme fogonazo amarillo brillante”, “un gigantesco flash fotográfico” “creí que el sol se había desprendido del cielo”, contaron algunos sobrevivientes. Luego, en apenas segundos, la noche profunda, a las 8.16 de la mañana.

Cuando todos pensaron que lo peor había pasado, alrededor de un mes después de la bomba, muchos de aquellos que habían quedado ilesos de la explosión fueron invadidos por extraños síntomas: pérdida del pelo, vómitos, diarreas, sangrado espontáneo, las heridas que habían cicatrizado se abrían de nuevo, fiebres superiores a los 41 grados. La radiación comenzaba a surtir efecto y sobrevino una nueva ola de muertes.

La ciudad de Hiroshima desvastada tras la bomba atómica (Foto: AFP).

El bombardeo fue ordenado por el entonces presidente de Estados Unidos, Harry Truman, quien esa misma noche anunció en un mensaje radiofónico que habían lanzado la bomba sobre Hiroshima. “Hace poco tiempo un avión americano ha lanzado una bomba sobre Hiroshima, inutilizándola para el enemigo. Los japoneses comenzaron la guerra por el aire en Pearl Harbor: han sido correspondidos sobradamente. Pero este no es el final, con esta bomba hemos añadido una dimensión nueva y revolucionaria a la destrucción. (...) Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de fuego que sembrará más ruinas que todas las hasta ahora vistas en la tierra”.

Tres días después, otra bomba atómica fue lanzada sobre la ciudad japonesa. Nagasaki, que pasaría por el mismo proceso súbito de destrucción. Según datos oficiales, consecuencia de ese bombardeo murieron unas 80 mil personas.

En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.

La ciudad de Nagasaki tras la bomba atómica (Foto: AFP).

La bomba que cayó sobre Hiroshima, llamada "Little Boy" (niño pequeño), fue construida con uranio y detonó con una potencia de alrededor de 15 kilotones de TNT.

En cambio, el artefacto "Fat Man" (Hombre gordo"), que fue arrojado sobre Nagasaki, tenía una energía de aproximadamente 20 kilotones de TNT.

Finalmente, el 14 de agosto de 1945, Japón firmó el Acta de Rendición que le pedía Estados Unidos, marcando el final de una guerra de seis años, iniciada por la Alemania nazi con la invasión de Polonia.

Como consecuencia de la derrota, el Imperio nipón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos, con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda.

# “75 años son demasiados para no haber aprendido que poseer armas nucleares disminuye la seguridad en vez de reforzarla"

El Secretario General de las Naciones Unidas (ONU) recordó que el nacimiento de la Organización ese mismo año está ligado para siempre a la muerte sembrada en Hiroshima y Nagasaki con tan letales armas.

“Desde sus primeros días y resoluciones, la Organización ha reconocido la necesidad de eliminar por completo las armas nucleares. Sin embargo, seguimos sin lograr ese objetivo”, dijo António Guterres en un mensaje de video que se proyectó en la ceremonia celebrada en Hiroshima para recordar a las víctimas.

A pesar de que los efectos de dichas bombas persisten hasta la fecha, el mundo no sólo no se ha desecho de esas armas, sino que ha aumentado su arsenal.

“Setenta y cinco años son demasiados para no haber aprendido que poseer armas nucleares disminuye la seguridad en vez de reforzarla. Hoy, un mundo sin esas armas parece alejarse más y más de nuestro alcance”, lamentó Guterres.

La red de control de armas y los instrumentos creados durante la Guerra Fría y los años que le siguieron para propiciar la confianza y la transparencia se están deshilachando, agregó.

El titular de la ONU advirtió que la división, la desconfianza y la falta de diálogo amenazan con una vuelta a la carrera balística incontrolada.

Los países con armas nucleares modernizan sus arsenales y desarrollan armamento y vehículos nuevos para utilizarlo.

“El riesgo de que las armas nucleares se usen ya sea intencionalmente, por accidente o por falta de cálculo es demasiado alto como para que continúe esa tendencia”, apuntó.

Guterres llamó una vez más a todos los Estados, especialmente a los poseedores de armas atómicas, a regresar a la senda de la eliminación total de ese armamento.

Hizo referencia al repetido compromiso de los países con esa causa y afirmó que ahora es el momento para el diálogo, las medidas de fomento de confianza y el principio de la reducción de los arsenales nucleares.

Instó a salvaguardar y fortalecer los instrumentos y políticas de no-proliferación y desarme.

“Los Estados tendrán la oportunidad de retornar a esta visión compartida el próximo año durante la conferencia para revisar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares”, indicó, subrayando que ese instrumento es un pilar del régimen de desarme que espera que entre en vigor.

El Secretario General sostuvo que el Tratado Amplio de Prohibición de los Ensayos Nucleares también es una prioridad para institucionalizar las normas contra esas pruebas.