MEMORIA

El regreso del tupamaro traidor y la carta que sigue secreta

“Para mí sigue siendo un traidor” dijo el ex dirigente tupamaro Jorge Zabalza acerca de Héctor Amodio Pérez, otro ex tupamaro, considerado un colaborador de los militares por esa ex organización. Zabalza dice que le cocinaba arroz con leche a Amodio Pérez en la celda. La posible reaparición de Amodio Pérez provocó gran controversia en Uruguay, donde muchos de sus ex compañeros de armas hoy día son funcionarios importantes en nombre del Frente Amplio gobernante.

 

"Desde principios de la década de los años ’60, el pacífico Uruguay de entonces se empezó a ver conmocionado por actos de violencia política a los que las generaciones de entonces, nunca habían asistido. Era el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros que estaba naciendo.
 
Pero no sólo ellos visualizaban la lucha armada como un medio ilegítimo para hacerse del poder. También lo hacían otros diversos grupos armados que se fueron desarrollando, de muchos de los cuales hasta nos hemos olvidado hoy día.
 
Entre estos estaba la Federación Anarquista Uruguaya (F.A.U.) cuyo brazo armado terminó siendo la Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales, que luego se transformó en el Partido por la Victoria del Pueblo (P.V.P.); las Fuerzas Armadas Revolucionarias Orientales (F.A.R.O.); el Frente Revolucionario de los Trabajadores (F.R.T.); el Movimiento de Apoyo Campesino (M.A.C.), los Grupos de Acción Unificadora (G.A.U.); las Agrupaciones Rojas y su transición, el Movimiento de Izquierda Revolucionario (M.I.R.); el grupo “La Guerrilla” de Mario Navillat y otros que se fueron creando y luego refundiéndose entre ellos.
 
El Partido Comunista observaba  y se preparaba, ya que según las propias declaraciones públicas de quien fue el Secretario General de dicho Partido, Jaime Gerschuni Pérez, desde el año 1963 disponían de un poderoso arsenal militar, provisto por la Unión Soviética, cuyo empleo se atribuirían ellos el derecho a usarlo en el momento en que así lo decidieran.
 
Dentro de este conglomerado subversivo – sedicioso – terrorista, quien llegó a accionar más fuerte y continuadamente fue el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros.
 
Entre sus fundadores mencionaremos a quien motiva esta historia real que todos los uruguayos tienen el derecho a conocerla, y cuyo nombre es Héctor Amodio Pérez.
 
Luego de períodos conspirativos, seguidos por los de clandestinidad, prisión, fugas, vueltas a la clandestinidad, y todas las situaciones imaginables en ese tipo de vida, ocupó altos cargos en la organización terrorista, en los que se destacó por su inteligencia, su habilidad, su ingenio, y por sobre todas las cosas, una envidiable capacidad de organización. Poseía además el excelente don de percibir el peligro, las situaciones anormales y el probable resultado de las decisiones anómalas.
 
Estas características personales le valieron el ir malquistándose paulatinamente con varios de los principales dirigentes tupamaros, lo que motivó que luego de muchos vaivenes,  pidiese la baja de la organización, poco antes de ser detenido. (...)
 
Los tupamaros lo han tratado de traidor, pero ¿será así? ¿O será que se necesitaba un “chivo expiatorio” para esconder los gruesos errores de organización y de conducción de la Dirección de los tupamaros? (...)".
 
Tte. Cnel Jose Nino Gavazzo,
 
 
 
"La existencia de una carta presuntamente escrita por el exdirigente del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T), Héctor Amodio Pérez, que circuló en ciertos ámbitos mantiene expectante al gobierno, donde varios excompañeros del ex guerrillero ocupan cargos.
 
El exdirigente es señalado como el mayor traidor en la historia de la guerrilla tupamara al punto que luego de haber integrado la dirección nacional, fue detenido y salía vestido de militar a reconocer excompañeros para que fueran apresados. Gracias a esta colaboración los militares lo dejaron libre y desde entonces su paradero es un misterio. El MLN envió grupos a Europa con el fin de ejecutarlo.
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Fuentes oficiales dijeron que una copia de esta carta llegó hasta El País, que utilizó un grafólogo para detectar su veracidad. Anoche el diario evaluó publicarla, pero luego dio marcha atrás.
 
Fuentes de El País confirmaron que están en poder de la carta, pero que aún no decidieron cómo proceder.
 
El periodista de radio Sarandí y dirigente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), Luis Curbelo, también informó a través de su cuenta en la red social Twitter de la existencia de la carta. Dijo que tiene nueve carillas y se refiere en duros términos al ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro. (...)".
 
 
 
El pasado 26 de marzo llegó a El País un sobre blanco despachado en Madrid el 19 del mismo mes. En su interior, ocho hojas tamaño A4 escritas en computadora y al pie una firma hecha con lapicera negra con su correspondiente aclaración: Héctor Amodio Pérez. "Aclarando algunas cosas… a propósito de cómo se escribió la historia", se titula la carta.
 
Amodio Pérez desapareció hace 40 años, fue sentenciado a muerte por el MLN y nunca más se supo de su vida. En la historia oficial del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) Amodio ocupa dos lugares, el de ser uno de sus fundadores con prestigio ganado en operaciones armadas y también el de traidor. El grupo guerrillero lo responsabiliza por la caída de la organización en 1972, luego de negociar con el Ejército a cambio de su salvación la entrega de información fundamental que permitió la desarticulación definitiva del movimiento.
 
En la carta que llegó a El País, el presunto Amodio Pérez da su versión de hechos ya conocidos y describe charlas mantenidas mano a mano con algunos compañeros como José Mujica, Henry Engler o Julio Marenales. También ofrece detalles de la negociación con el Ejército, fundamentalmente con el entonces teniente segundo Armando Méndez. Relata un encuentro con el militar en el que también participó Alicia Rey, alias Mercedes, su pareja.
 
La carta describe: "Dirigiéndome a Méndez le dije, `si hay acuerdo conmigo pongo como condición que la incluya a ella`. `¿A cambio de qué`, preguntó Mercedes. `Que me ordenen los papeles`, contestó Méndez señalando la mesa donde estaban las carpetas con las declaraciones de Píriz Budes. `Esos y los que tengo en la OCOA`. Nos miramos con Mercedes y dijimos que sí". El País supo que dicho encuentro existió y que los "papeles" aludidos eran el "Orden de Batalla" que le permitió al Ejército obtener nombres, alias y una detallada descripción de la estructura aún activa del MLN.
 
Pese a admitir tales hechos, en su carta el presunto Amodio Pérez afirma que no es un traidor y que cuando habló, el MLN ya estaba herido de muerte por las decisiones militares "equivocadas" que en su momento tomaron Raúl Sendic, Eleuterio Fernández Huidobro, Jorge Zabalza, Julio Marenales, Henry Engler y otros líderes a quienes acusa de "divisionistas".
 
Sobre el porqué de su aparición, explica en el primer párrafo: "La psicología y la sociología han sido para mí, en los últimos 40 años, no solo dos herramientas que me han valido para ganarme la vida; han sido también las que me han permitido, al principio desde la distancia y luego, a partir de 1998 de manera directa, conocer la evolución, estancamiento e incluso involución del pensamiento de gente que como yo, en aquel Uruguay de 1960, creímos que era posible cambiar el mundo y nos pusimos a ello, cegados por la luz del faro cubano que hoy, cincuenta y pico de años después, sigue emitiendo luz, aunque sea mortecina y casi siempre a destellos". Dice que no pretende hacer un "análisis del porqué ni del cómo lo hicimos" y que rompió el silencio porque durante años su padre y sus amigos le pidieron que se mantuviera "alejado del proceso político" pero ahora su padre ya no vive y una entrevista a Jorge Zabalza, que se conoció en febrero, lo motivó a escribir.
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En su carta alude a conductas personales de Zabalza, Sendic, María Elia Topolansky (hermana de Lucía), Fernández Huidobro y José Mujica, aunque también ofrece una versión histórica diferente sobre la caída de la Cárcel del Pueblo y una interpretación personal de los mismos hechos que llevaron al MLN a tildarlo de traidor. Dice haber sido "elegido para cumplir el papel de cabeza de turco" y utilizado por el MLN para explicar la derrota militar.
 
Desde el primer día que tomó contacto con la carta, El País se abocó a confirmar que hubiera sido escrita por Amodio Pérez. Se iniciaron varias líneas de trabajo. El contenido de la carta fue compartido con un militar que tuvo una estrecha relación con Amodio Pérez en los `70 y con un extupamaro que lo conoció a fondo. La carta también fue analizada por periodistas e investigadores que han estudiado exhaustivamente al MLN y personas que en aquellos años estuvieron muy cerca del movimiento. Todos coincidieron en señalar que la versión que esta carta ofrece sobre la caída del MLN es muy similar al discurso que el exguerrillero mantenía en aquellos años e incluso al contenido del libro que escribió en 1972 y nunca publicó, aunque muchos fragmentos han tomado estado público.
 
Además, las fuentes han identificado claves de la personalidad del exguerrillero y algunos detalles vinculados a sus relaciones personales con otros integrantes del MLN que la hacen verosímil.
 
Un extupamaro consultado dijo tener "99% de certeza" de que la carta es de Amodio. Por su parte, un militar que leyó la carta y conoció muy bien a Amodio en el Batallón Florida, dijo a El País que es "muy probable" que la carta fuera de su autoría y reveló algunos detalles de su vida. Dijo saber que Amodio vivió en España y que hasta hace 17 años estuvo en pareja con Alicia Rey. Incluso reveló que cuando fue liberada Rey estaba embarazada.
 
Por dos fuentes distintas El País confirmó que Rey estuvo en Argentina años atrás e incluso mantuvo contactos con familiares que viven en Juan Lacaze. No obstante, el militar, que pidió no ser identificado, dijo que no puede garantizar que Amodio esté con vida porque "hace algunos años" dejó de tener información.
 
El País obtuvo una firma de Amodio Pérez hecha en 1972 y consultó al perito calígrafo Carlos Peña Rachetti, quien ante la comparación con la actual encontró similitudes entre ambas rúbricas (ver nota aparte). El sobre también tenía pegada como remitente una etiqueta escrita en computadora: "André Touan. Av. de Mayo 725. Buenos Aires. Argentina". Un periodista de El País comprobó que esa dirección no existe.
 
En base a los diversos testimonios recabados y la confirmación de que la reconstrucción de algunas conversaciones que muy pocos conocen y que se plasman en la carta son fieles, El País recogió elementos de convicción que le permiten presumir que la carta pudo ser escrita por Amodio Pérez. Ayer, algunos medios divulgaron que la carta estaba en poder de El País y fantasearon sobre las razones que llevaron a este medio a decidir no publicarla. La tentación de publicar una primicia, más aun de este calibre, puede llevar a cometer errores imposibles de subsanar. Pese al trabajo realizado no hay un 100% de certeza. Fiel a su estilo periodístico, serio y responsable, El País prefiere perder una primicia antes de herir el honor de terceros y convertirse en portavoz de un fantasma.
 
Las líneas de trabajo continúan abiertas hasta lograr una confirmación total de la autenticidad de la carta. Cuando ocurra, será publicada.
 
El análisis de la firma
 
El País consultó al perito calígrafo Carlos Peña Rachetti, quien analizó una firma de Héctor Amodio Pérez de 1972 (la primera) y la de la carta llegada en marzo (la segunda). "Lo máximo que puede decirse, con los elementos que se cuentan, es que la firma de la carta tiene trazos firmes y veloces, sin retoques, retomas o interrupciones, propios de quien tiene automatizada su ejecución. Y además observar alguna concordancia en sus trazos, sobre todo en los de cuerpo medio con los de la firma auténtica que pude examinar (la que además no está en documento original sino que es una reproducción). Pero esto dista enormemente de poder determinar que es auténtica o apresurar ni siquiera una opinión al respecto, ya que no hay elementos de análisis (en calidad y cantidad) que permiten hacer un estudio científico, fundado, serio y responsable de autoría", sostiene la pericia solicitada a Peña. Explicó que "para poder determinar si la firma de la carta en cuestión es o no auténtica, debe el Perito contar con un número elevado de firmas auténticas para examinar y luego proceder a la metodología indicada.
 
Pero además, y de suma importancia, tiene que haber una contemporaneidad entre la dubitada o cuestionada y las firmas auténticas que se estudian. Esto último pues la escritura y firma de todo individuo evoluciona y varía con el tiempo, más allá de que inciden en el individuo otras causas.