MEMORIA

En el siglo 21, otra vez Celestino...

¿Cuál será la consecuencia de la distorsión de precios relativos? Esa es la pregunta implícita en la alusión de José Ignacio de Mendiguren al Rodrigazo de 1975. El kirchnerismo cristinista, en vez de dar el debate sobre las variables atrasadas y la inflación creciente, arremetió contra el presidente de la Unión Industrial Argentina. Juan Carlos de Pablo dijo que el poder de Cristina Fernández de Kirchner es mayor al que tenía María Estela Martínez de Perón y por eso no puede ocurrir un Rodrigazo. Cuestionable lo del economista asesor de la Uocra: en todo caso, eso habrá que evaluarlo luego de los comicios 2012. Él debió haber planteado que si hay un Rodrigazo, se necesita un José López Rega, que hoy no hay. En fin... el debate y la historia.

 

> José Ignacio de Mendiguren:
 
"Que no sea un problema de posicionamiento interno de un gremio para que se ponga arriba de otro. Ya tuvimos eso en los '70, cuando (el titular de la UOM) Lorenzo Miguel arreglaba y lo que era el techo de un gremio después era el piso del otro. Eso terminó en el 'Rodrigazo'".
 
> Juan Carlos de Pablo:
 
"De Mendiguren está preocupado por el efecto que pueden tener las paritarias sobre los precios y no parece que por el resto de las cosas".
 
"Una de las diferencias más importantes de cuando sucedió el llamado 'Rodrigazo' es que Isabel Perón estaba débil y Cristina Fernández de Kirchner no. Uno le puede endilgar a este Gobierno muchas cosas, pero debilidad, no".
 
"Cuando hay tarifas totalmente distorsionadas y un tipo de cambio bajo como hoy, algo hay que hacer".
 
> Artemio López:
 
“Es terrorismo verbal, fue muy traumático para los argentinos el ‘Rodrigazo’. El vínculo directo entre nivel salarial y precios es una estrategia discursiva de los empresarios para sostener tasas de ganancias inéditas. Si analizás el comportamiento de los precios, vas a ver que está completamente desvinculado del nivel salarial en Argentina. No se corresponde la hipótesis de que a más salarios hay más aumento de precios. Los niveles de tasa de ganancias de los empresarios son descomunales, por lo que están en condiciones de absorber aumentos salariales por arriba de la inflación de manera muy armoniosa para con sus propios intereses. No tienen un colchón, tienen un sommier para enfrentar aumentos salariales".
 
> Juan Manuel Abal Medina (h):
 
"Fue una expresión infeliz por parte del titular de esa entidad (N. de la R.: De Mendiguren), yo creo que no hay absolutamente nada de eso. Se pide permanentemente que entendamos el mundo que estamos viviendo. Nosotros pedimos seriedad responsabilidad, las paritarias son cada una distinta, son sectores distintos, lo que sí hay interés de alguno como algún permanente monopolio que quiere que a la Argentina le vaya mal de asustar con cosas inventan paritarias."
 
> Jorge Brito:
 
"Los empleados de bancos obtuvieron una suma fija de $ 1.450 desde enero a marzo de 2013. Si se lo quiere expresar en términos porcentuales, esto implica 20% de aumento sobre el mínimo de la escala y 10% sobre el promedio de la actividad. Tenemos que ser conscientes que hay que repartir lo que se tiene, no se puede repartir lo que no se tiene. En estos años las paritarias tuvieron un aumento importante para los trabajadores registrados. Recordemos que en la Argentina en 1975 fue el 'Rodrigazo' y que la lucha de salarios y precios no favorece a nadie, perjudica a todos, a trabajadores y empresarios".
 
La historia
 
La economía argentina hasta 1975, a pesar de sus vaivenes políticos, llevaba 11 años de crecimiento continuo. Sin embargo, no pudo ser ajena a la crisis económica mundial de 1973. 
 
En ese 1973 el peronismo volvió al poder. El ministro de Economía fue José Ber Gelbard, un inmigrante polaco, empresario, con fuertes vínculos con el Partido Comunista, fundador de la CGE (Confederación General Económica) y hombre de confianza de Juan Perón
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Gelbard intentó mantener un Pacto Social entre la CGE y la CGT (Confederación General del Trabajo) para contener la inflación y por otro lado, intentar una redistribución de la riqueza. El plan Gelbard era, en principio, el plan que había parido el Gran Acuerdo Nacional, que intentó el general Alejandro Agustín Lanusse. El famoso plan CGE-CGT se plantea a mediados de 1971, a pocos meses de Lanusse en el gobierno. Y cuando se anunció, la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina explicaron que era socializante y estatizante. De modo que lo rechazaron. 
 
Pero luego del triunfo peronista, la Unión Industrial Argentina ingresó a la Confederación General de la Industria y la Sociedad Rural decidió adaptarse a los nuevo tiempos.
 
El 1er. año de su gestión, Gelbard logró en cierta medida el objetivo, ayudado por los altos precios de los productos agropecuarios. La participación del salario en relación al PBI aumentó +20% en el período 1973/1974. 
 
El objetivo de Gelbard era llegar a 1977, con un salario que represente el 50% del PBI. En aquel 1973/1974, los aumentos de precios eran autorizados sólo si se comprobaban mayores costos. Para controlarlos, se dispusieron regulaciones complicadísimas con intervención de la Secretaría de Comercio en distintas etapas de elaboración, comercialización y venta; se revisaron costos y se autorizaron los aumentos, lo cual generó costos y situaciones de casi imposible cumplimiento, algo que daba lugar a la corrupción.
 
El plan de Gelbard era criticado por la izquierda (que lo consideraba "reformista", con la excepción del Partido Comunista), y por la derecha (que lo consideraba "comunista"). Pero el contexto internacional estaba cada vez más complicado. La crisis del petróleo golpeaba a todo el mundo y la reacción de Europa fue un mayor proteccionismo comercial, lo que redujo tanto en precios como en cantidad, gran parte de las exportaciones argentinas. 
 
Por otra parte, el aumento del costo del petróleo también impactó directamente en la Argentina, un país importador neto de este fundamental producto. Y como si fuera poco, el tipo de cambio artificialmente bajo y un altísimo déficit fiscal (14% del PBI), explica por qué a fines de 1974, la Argentina había perdido casi 66% de sus reservas internacionales
 
El control de precios era cada vez más difícil de sostener, cada vez había un mayor desabastecimiento y el mercado 'negro' aumentaba. Al mismo tiempo, la emisión monetaria se estaba descontrolando. Por otra parte, a nivel regional, la situación era cada vez mas enrarecida. Los gobiernos de centro izquierda o directamente de izquierda habían sido reemplazados por dictaduras militares.
 
La esperanza de Gelbard para salvar su plan, era la firma de convenios comerciales con los países comunistas de Europa del Este y China, para eso hizo una gira por esa región y firmó algunos convenios.
 
Sin embargo, en un mundo polarizado este intento tenía obstáculos políticos insalvables. Ejemplo de esto fue el bloqueo por parte de USA a la venta de autos de fabricación de empresas estadounidenses en la Argentina a Cuba. 
 
Un problema grave fue la muerte de Perón. A partir de entonces, la influencia de José López Rega, un opositor a Gelbard, aumentó considerablemente mientras que la situación económica y política del país empezaba a deteriorarse rápidamente. 
 
El consenso buscado en el Pacto Social se termina rompiendo, y la posición de Gelbard quedò muy debilitada. A fines de 1974, él renunció y fue reemplazado por Alfredo Gómez Morales, hasta entonces presidente del Banco Central, apoyado por los gremios pero resistido por el círculo íntimo de la Presidente.
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Gómez Morales intentó un ajuste, devaluando el peso y aliviando parcialmente el control de precios. 
 
Por entonces, un economista conservador y fuertemente antiperonista, pero con muchos contactos con el poder empresario y con acceso a López Rega, llamado Ricardo Zinn, empezó a armar un plan para modificar la estructura del salario y las relaciones de poder económico.
 
La gestión de Morales fracasó y asumió un practicante de cultos esotéricos igual que López Rega, Celestino Rodrigo, ingeniero de la confianza del 'Brujo'. Asumió el 2 de junio de 1975. El día siguiente, 3 de junio, anunció un aumento en las tarifas de pasajes aéreos y varios turistas quedaron varados porque se los obligaba a reconocer los aumentos de los pasajes de regreso. Rodrigo decía: “El que viaja no produce, pero sí gasta”. 
 
“Mañana me matan o mañana empezamos a hacer las cosas bien“. Con esa frase, Rodrigo explicó lo que haría el 4 de junio de 1975. Ese día anunció el ajuste principal.
 
El plan consistió en devaluar el peso ley llevándolo de 10 a 26 en lo que hacía al dólar comercial; el dólar financiero pasó de 15 a 30 pesos ley, y se creó un nuevo tipo de cambio turístico, en 45 pesos. Ya Gómez Morales, en marzo, había llevado el cambio comercial de 5 a 10 pesos y el financiero de 10 a 15. Las tarifas eléctricas subieron de 50 a 75%. La nafta súper, 172% y la común, 181%. Igual otras tarifas.
 
Nunca en la Argentina había habido semejante ajuste de precios relativos, ni tanta inflación y devaluación, más una recesión que acabó con 11 años seguidos de crecimiento. Y todo en un contexto de creciente vacío de poder tras la muerte de Perón, y una espiral de violencia.
 
En el diario La Prensa del día 6 de junio de 1975 se menciona (bajo el título Nuevo término) que, en la sesión de la Cámara de Diputados del 5 de junio de 1975, el diputado nacional de Vanguardia Federal de Tucumán, Juan Carlos Cárdenas, habló sobre la gestión del ministro Rodrigo y la calificó de "Rodrigazo". Así fue bautizado.
 
Rodrigo quería adelantar los precios a los salarios para luego estabilizar, en medio de una liberalización al capital extranjero que corporizaba su viceministro Zinn, quien quería licuar las deudas empresarias (en pesos)disparando la inflación, y disminuyendo enormemente el poder de compra de los trabajadores.
 
Pero el sindicalismo rechazó el plan que limitaba las subas de salarios en convenciones colectivas a 38% y luego a 40%La CGT intentó negociar un mayor aumento de salarios. Los gremios lograron aumentos superiores, en parte por su capacidad de presión en días de violencia, y también porque desde el sector empresario se aceptó dinamitar el control de precios todavía vigente. Finalmente obtuvieron hasta 180% de aumento en los salarios, en gran parte fue licuado por la inflación.
 
La Presidenta consultó con López Rega, quien se mantuvo intransigente. Entonces, la CGT decretó un contundente paro general de 48 horas acompañado por los gremios combativos.
 
Rodrigo hizo por TV una dramática apelación al país para que aceptara su plan, sin efecto. A los 49 días de asumir, y después de enorme protestas y movilizaciones, Rodrigo dejó el Ministerio de Economía junto con todo su equipo. El 21 de julio renunció, y 2 días después López Rega huyó del país. 
 
A pesar de que el ingreso real en 1974 estaba en niveles históricos, había una fuerte inflación reprimida, una economía "recalentada" y un modelo totalmente insostenible. 
 
Si bien es cierto que la economía en 1975 estaba al borde del colapso, la enorme puja distributiva que hubo en Argentina en ese período, y la enorme regresividad del ingreso, producida por el Rodrigazo, escapa a cualquier "sinceramiento necesario de la economía". 
 
El conjunto de medidas cambiaron totalmente la estructura del salario en la Argentina. Fue el mayor ajuste realizado en la Argentina hasta entonces.