"Imberbes" bajo la lupa: Investigarán el asesinato de Rucci
La Cámara Federal porteña ordenó reabrir la causa que investiga el asesinato en 1973 del ex secretario general de la CGT José Ignacio Rucci, y profundizar la pesquisa para intentar dar con los autores materiales e intelectuales y establecer si tuvieron vínculos con organismos o estructuras estatales. Bajo la lupa la ex organización Montoneros. Los Kirchner festejan cada 07/09 el Día del Militante Montonero.
23 de diciembre de 2012 - 12:49
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). José Ignacio Rucci fue asesinado el 25 de septiembre de 1973 y la causa fue archivada en 2012 por el juez federal Ariel Lijo, al considerar que no pudo darse con los autores directos del asesinato, que habría sido perpetrado por Montoneros, y por eso consideró prescripto el crimen.
Pero la Sala II de la Cámara de Apelaciones entendió que la decisión fue “prematura”.
“Deviene imprescindible la profundización de la pesquisa”, advirtieron los camaristas Horacio Cattani y Martín Irurzun. Y ordenaron realizar una batería de medidas de prueba tendientes a dar con los “autores materiales e intelectuales” y determinar “después el grado de inserción o pertenencia” que “pudieron haber tenido en la organización que en principio se atribuyó el suceso”, por Montoneros.
Y a la vez cuál era la inserción de Montoneros “en los recursos estatales de la época".
Lo que deberá investigarse -y hay personas con vida, no todos están muertos- es si a principios de septiembre de 1973 la organización Montoneros comenzó a analizar la posibilidad de matar a Rucci.
Por casualidad, los socios de Montoneros, las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) habían descubierto a Rucci saliendo de una casa en la calle Avellaneda 2953, del barrio de Flores, en la Ciudad de Buenos Aires.
Rucci era secretario general de la Confederación General del Trabajo y personaje de gran confianza de Juan Domingo Perón, cuyo eje de gestión era el pacto sindical-empresario entre Rucci, José Ber Gelbard y el propio Perón.
FAR/Montoneros querían condicionar a Perón y también tomarse venganza de los trágicos sucesos ocurridos en los bosques de Ezeiza, en oportunidad del regreso de Perón.
Los amigos de Rucci afirman que fue el jefe de la Regional I de la JP Capital, hoy legislador del FpV, Juan Carlos Dante Gullo, alias 'Canca' quien inició un intento de desprestigio de Rucci, con pintadas tipo "Rucci Traidor, a vos te va a pasar lo mismo que a Vandor".
Los jefes de la columna Capital de Montoneros, eran: Horacio Mendizábal, Roberto Cirilo Perdía y Norberto Habberger. También Francisco Urondo.
Se afirma que los subjefes era Juan Julio Roqué, Lorenzo Konkurat, Julio César Urien y Lidia Mazzaferro. ¿De ese grupo fue la idea de matar a Rucci?
Las reuniones eran en Avenida Rivadavia 9070, en el Barrio de Villa Luro, sede de la Secretaría Política de Montoneros. Muchas especulaciones que deberán investigarse.
No aparece claro, sin embargo, que Rucci haya sido un objetivo de "Carolina Natalia" (en el argot de Montoneros era la Conducción Nacional).
La ex militante de Montoneros y luego funcionaria durante los gobiernos de Carlos Menem y Néstor Kirchner, Alicia Pierini, ha afirmado que, por entonces, la fusión de FAR y Montoneros, que se hizo pública en octubre de 1973, no estaba concluída y no había una dirección conjunta.
Por eso sigue la sospecha de que Roqué habría tomado la decisión de actuar "por la libre". Pero Roqué no estuvo solitario.
Mucho se ha mencionado en las tareas de inteligencia previa a Antonio Nelson Latorre, alias 'Pelado Diego' y a Rodolfo Walsh, alias 'Esteban'.
Los amigos de Rucci siempre han señalado como integrantes del grupo de ejecución Juan Julio Roqué, alias 'Lino', quien ya había cumplido la tarea de fusilero en el asesinato del general Juan Carlos Sánchez, comandante del IIº Cuerpo de Ejército con asiento en Rosario, el 10/04/1972; y a Roberto Cirilo Perdía, alias 'Pelado Carlos'.
Sin embargo, Perdía contó que después de la masacre de Ezeiza se reunió con Lorenzo Miguel, líder de las 62 Organizaciones Peronistas y metalúrgico como Rucci aunque enfrentado a éste, para acordar una tregua: “Lorenzo explicó que el sindicalismo no había tenido nada que ver con la masacre: de hecho, sus militantes al igual que los nuestros, acudieron a recibir al General armados con palos, cadenas y algunos 'fierros' cortos, sin otro ánimo de enfrentamiento más allá de los tumultos ocasionales que pudieran producirse debido al indeseado pero estrecho contacto al cual nos obligaba la movilización. A partir de este encuentro, entre montoneros y sindicalistas, se integró una comisión no sólo destinada a prevenir potenciales enfrentamientos sino, además, para llegar a acuerdos políticos entre ambos sectores."
De acuerdo a una investigación publicada por Ceferino Reato, Roqué se habría instalado en un departamento de barrio de Floresta, a 10 cuadras del domicilio frecuentado por Rucci y habría mandado a traer al departamento las armas necesarias para el operativo: las habría llevado Gustavo Laffleur, camufladas como máquinas de coser Knittax y en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires.
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Roqué convocó al equipo operativo, 9 combatientes, la mayoría provenientes de las FAR. Fernando Saavedra había sido designado inicialmente como jefe del mismo, las versiones mencionan que se oponía por razones políticas y una semana antes durante un entrenamiento se rompió un tobillo (supuestamente adrede para no participar).
A las 12:11 del 25/09/1973, Rucci salió del domicilio donde había dormido, en Avenida Avellaneda, barrio de Flores, para subir a un vehículo Torino, junto a su custodia personal, y comenzó la balacera.
El asesinato no fue reivindicado por sus autores y la conducción de Montoneros negó enfáticamente la autoría del hecho.
Sin embargo, en junio de 1975, Montoneros se adjudicó el asesinato en la publicación "Evita Montonera", N° 5, página 18, bajo el apartado de "Justicia Popular", donde expresa que Rucci fue "ajusticiado" junto a Félix Navazzo, Martín Salas, Víctor Sánchez, Juan Carlos Mariani, entre otros, a quienes señala como participantes en "La Masacre de Ezeiza" contra esa organización.
Pero en 1997, Perdía escribió: "Las balas que segaron su vida pudieron haber partido desde diferentes trincheras. Pero la mayor parte de las miradas apuntaron hacia nosotros. Más allá de quien haya sido el ejecutor material de este hecho, nosotros pagamos su costo político (...) Desde todo punto de vista la muerte de Rucci favoreció el avance de las políticas opuestas a nosotros (...) La actividad paramilitar del Estado contra nosotros encontró una excusa para fortalecer su accionar".
El asesinato de Rucci marcó el predominio político del sector militarista dentro de la conducción montonera.













