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19/07/2007

'El Negro' Fontanarrosa, la boca del arte

Recuerdo de Roberto Fontanarrosa: "El humor no debe ser risa. Sí, sonrisa. Y, de ser posible, llanto amargo."

La efeméride debería comenzar diciendo: Un día como el de hoy 19/07, pero de 2007 muere, en Rosario, la misma ciudad que lo viera nacer un 26 de noviembre de 1944, Roberto Fontanarrosa, hijo de Rosa Lac Prugent y de Roberto Fontanarrosa Voelklein; esposo de Gabriela Mahy y padre de Franco Fontanarrosa.

Debería mencionar también que 'el Negro' fue un humorista gráfico y escritor argentino quien vivó su niñez y adolescencia en el centro de la ciudad de Rosario en un antiguo edificio que aún se erige sobre la calle Catamarca 1421, haciendo esquina con Corrientes.

Debía este acápite recordar que Roberto Fontanarrosa pasó por la escuela primaria Mariano Moreno y que comenzó la secundaria en la escuela Industrial, hoy 'El Politécnico' y, finalmente, rememorar que su carrera comenzó a finales de 1960 como dibujante humorístico en la revista 'Boom', de Rosario (1968), luego en 'Zoom' y 'Deporte 70', destacándose por su calidad y por la rapidez y seguridad con que creaba sus dibujos, competencias que hicieron que su producción gráfica fuera abundante.

Mencionar que en 1973 se destaca como dibujante en las revistas 'Hortensia' y 'Satiricón', y en el diario Clarín; y que entre sus creaciones (hijos a manera de personajes) se hallan el matón 'Boogie El Aceitoso' y el gaucho 'Inodoro Pereyra' y su perro Mendieta, acerca del cual comentara:

“Es muy difícil meter un caballo en un cuadrito de historieta, por lo tanto apareció un perro”. “Es muy difícil meter un caballo en un cuadrito de historieta, por lo tanto apareció un perro”.

Mendieta fue porque le divertía mucho que los perros tuvieran nombres humanos.

Pero, aun siendo ciertos esos datos y homologados por su biografía oficial, nos negamos a recordarlo en “pretérito perfecto e imperfecto”; 'el Negro' está vivo y a los vivientes se los alude en presente, por eso hoy lo queremos 'hacer hablar' – que es una de las formas más contundentes de demostrar vida, la otra es el silencio de las creaciones- que hacen hablar a otro; a ese otro para quien Fontanarrosa permanece.

La boca del pensamiento

Roberto deja en el aire resonando frases que hoy integran el inconsciente colectivo; resuenan en nuestras cabezas, por citar unas pocas, pero relevantes:

Para el sabio no existe la riqueza. Para el virtuoso no existe el poder. Y para el poderoso no existen ni el sabio ni el virtuoso. Para el sabio no existe la riqueza. Para el virtuoso no existe el poder. Y para el poderoso no existen ni el sabio ni el virtuoso.

Si querés alcanzar la sabiduría ¡empezá a correr ya! Si querés alcanzar la sabiduría ¡empezá a correr ya!

Muy distinto es no decir lo que se piensa que no pensar lo que se dice. Muy distinto es no decir lo que se piensa que no pensar lo que se dice.

El fútbol que vale es el que uno guarda en el recuerdo. El fútbol que vale es el que uno guarda en el recuerdo.

A mí no me va eso del nirvana o los jardines con minas tocando la flauta. A los dos días ya te querés cortar las pelotas. Al Cielo le pondría canchitas y un par de bares, porque en el bar estás en tu casa y a la vez estás balconeando la calle. A mí no me va eso del nirvana o los jardines con minas tocando la flauta. A los dos días ya te querés cortar las pelotas. Al Cielo le pondría canchitas y un par de bares, porque en el bar estás en tu casa y a la vez estás balconeando la calle.

El loro plagia la palabra, pero quien está preso es el canario. El loro plagia la palabra, pero quien está preso es el canario.

Si guerra y mierda son la misma cosa, ¿por qué sólo una de ellas es una mala palabra? Si guerra y mierda son la misma cosa, ¿por qué sólo una de ellas es una mala palabra?

Roberto Fontanarrosa - Las malas palabras

La Lengua

Roberto Fontanarrosa fue uno de los expositores del III Congreso de la Lengua celebrado en Rosario, Argentina, el 20/11/2004.

En aquel cónclave académico abrió su alocución diciendo en tono enfático, y contundente que las “malas palabras” son las "irremplazables".

La mesa dentro de la cual aplicó su disertación se intitulaba: “Español internacional e internacionalización del español”.

“Se me ocurrió hablar sobre las malas palabras”- y rasgó con la lengua filosa el clima circunspecto que transpiraba la sala principal del teatro, El Círculo-.

'El Negro' continuó:

No sé qué tiene que ver con esto de la internacionalización, pero una persona que logra decir correctamente esta palabra puede subir al escenario y hablar… No sé qué tiene que ver con esto de la internacionalización, pero una persona que logra decir correctamente esta palabra puede subir al escenario y hablar…

Lo que he insultado cada vez que se me va un texto de la computadora. Lo que he insultado cada vez que se me va un texto de la computadora.

Me ha tocado acompañar a la Selección Argentina en Latinoamérica y, entre los insultos que nos gritaban en Paraguay, nos decían ‘comegatos’, que en realidad es un rosarinismo. Me ha tocado acompañar a la Selección Argentina en Latinoamérica y, entre los insultos que nos gritaban en Paraguay, nos decían ‘comegatos’, que en realidad es un rosarinismo.

Yo casi siempre hablo desde el desconocimiento (…) ¿Por qué son malas las palabras? ¿Les pegan a las otras? ¿Son malas porque son de mala calidad? Yo casi siempre hablo desde el desconocimiento (…) ¿Por qué son malas las palabras? ¿Les pegan a las otras? ¿Son malas porque son de mala calidad?

No hago una defensa incondicional y quijotesca de las malas palabras: algunas me gustan, otras no (…) A veces culpamos a los jóvenes porque usan un vocabulario estrecho, pero no me preocupan que insulten permanentemente, lo que me preocuparía es que no tuvieran una capacidad de transmisión y expresión. No hago una defensa incondicional y quijotesca de las malas palabras: algunas me gustan, otras no (…) A veces culpamos a los jóvenes porque usan un vocabulario estrecho, pero no me preocupan que insulten permanentemente, lo que me preocuparía es que no tuvieran una capacidad de transmisión y expresión.

Las malas palabras sirven mucho para expresarse. También se dice que el idioma es vulgar. No sé quién define lo que es vulgar o no. Tampoco sé cuál es el origen de las malas palabras. Las malas palabras sirven mucho para expresarse. También se dice que el idioma es vulgar. No sé quién define lo que es vulgar o no. Tampoco sé cuál es el origen de las malas palabras.

Las malas palabras brindan otros matices y hay algunas que son irreemplazables: no es lo mismo decir que una persona es tonta o pelotuda. Tonto puede ser una disminución neurológica agresiva, pero el secreto de la palabra pelotudo está en la letra ‘t’. Las malas palabras brindan otros matices y hay algunas que son irreemplazables: no es lo mismo decir que una persona es tonta o pelotuda. Tonto puede ser una disminución neurológica agresiva, pero el secreto de la palabra pelotudo está en la letra ‘t’.

Mierda es una palabra también irreemplazable. El secreto está en la ‘r’ fuerte, porque en otros lugares es más débil, como la pronuncian los cubanos, que la hacen más suave, como los chinos. Mierda es una palabra también irreemplazable. El secreto está en la ‘r’ fuerte, porque en otros lugares es más débil, como la pronuncian los cubanos, que la hacen más suave, como los chinos.

Final del discurso:

Pido una amnistía para la mayoría de las malas palabras e integrémoslas al lenguaje. Pido una amnistía para la mayoría de las malas palabras e integrémoslas al lenguaje.

Nuestro final, otra frase suya:

El humor no debe ser risa. Sí, sonrisa. Y, de ser posible, llanto amargo. El humor no debe ser risa. Sí, sonrisa. Y, de ser posible, llanto amargo.

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