Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, una fecha que busca concientizar sobre el hambre y la inseguridad alimentaria en todo el mundo. En Argentina, a pesar de su capacidad para producir, millones de personas, especialmente niños, enfrentan día a día la falta de alimentos y malnutrición.
LA PARADOJA DEL GRANERO
Día Mundial de la Alimentación: Argentina, el país de los alimentos que pasa hambre
El Día Mundial de la Alimentación resalta la lucha contra el hambre. En Argentina, la inseguridad alimentaria afecta al 25% de la población, incluidos niños.
¿Por qué se conmemora el Día Mundial de la Alimentación?
Este día fue establecido en 1979 por los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (ONUAA) durante su Conferencia General. La iniciativa surgió de la delegación húngara liderada por el Dr. Pál Romány, entonces Ministro de Agricultura de Hungría, y desde su primera celebración, sirvió como plataforma para visibilizar los desafíos relacionados con la pobreza y el acceso a alimentos, y se convirtió en una fecha importante para organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otras.
En Argentina, un país conocido por la calidad de su producción agrícola, la paradoja del hambre se agrava con cada año que pasa.
La realidad del hambre en Argentina: cifras que duelen
El último informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) revela que, en 2024, el 55,5% de la población vive en situación de pobreza, lo que equivale a unos 25 millones de personas, de las cuales 8 millones (17,5%) sobreviven por debajo de la línea de indigencia, incapaces de cubrir siquiera la canasta básica alimentaria.
El panorama es todavía más grave para los menores, de los cuales, según datos del Observatorio de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, el 32% de los niños y adolescentes enfrenta inseguridad alimentaria (es decir que no saben cuánto van a comer en su próxima comida o si van a tener una), debiendo reducir porciones o saltar comidas. De ellos, más del 14% sufre inseguridad alimentaria severa, lo que implica privaciones extremas, llegando incluso a pasar hambre de manera regular.
Durante la pandemia, el índice de inseguridad alimentaria alcanzó su punto más alto, afectando al 37,2% de la población infantil en 2020. Aunque los programas de asistencia, como la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta AlimentAR, paliaron la situación, igual sigue siendo crítica. Para fines de 2022, el 60% de los niños y adolescentes argentinos dependían de ayudas alimentarias, como comedores comunitarios y escolares.
Pese a los esfuerzos del gobierno, la insuficiencia en la calidad de los alimentos consumidos es más que clara. La falta de nutrientes esenciales, como lácteos, carnes, frutas y verduras, pone en riesgo el desarrollo infantil y genera un ciclo de desnutrición que puede prolongarse por generaciones.
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