Conspiraciones

ENOJO EN EL KIRCHNERISMO

Ataque frontal a Knoblovits, presidente de la DAIA, recordando desde Irán a Nisman

La pregunta es recurrente: ¿Expresa Horacio Verbitsky y su El Cohete a la Luna al Instituto Patria, el 'think tank' de Cristina Fernández de Kirchner? Otra: ¿cuán amplia es la parte del Frente de Todos que se siente expresado por Verbitsky y los columnistas que lo acompañan? Lo cierto es que en esta ocasión aparecen varias banderas muy importantes para lo que podria llamarse 'kirchnerismo': el Memorando con Irán -judicializado por el PRO y activistas pro israelíes-, la muerte de Alberto Nisman -que el mundo K insiste en que se suicidó y nadie lo asesinó-, aprovechada electoralmente por el PRO; y el vínculo estrecho entre proveedores de seguridad y defensa israelíes con Patricia Bullrich y otros cercanos a Mauricio Macri.

La pregunta tiene fundamento: ¿La DAIA representa al judaísmo o a intereses israelíes-argentinos? (No todos son judíos en Israel).

De acuerdo a la propia DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas), representa a la comunidad judía argentina, es la filial argentina del Congreso Judío Latinoamericano y del Congreso Judío Mundial (WJC).

Sin embargo, por ejemplo, ¿la DAIA representa la opinión de la AMIA? (Asociación Mutual Israelita Argentina).

Desde el Frente de Todos se promueve ese debate al descubrir, con obvia y reiterada frustración, que la DAIA coincide con dirigentes del PRO que respaldan a Mauricio Macri -Horacio Rodríguez Larreta prefiere no ingresar a este aspecto tan controversial de la Gran Grieta nacional que, sin embargo, es el ámbito favorito de quien se presenta como una antagonista suya, Patricia Bullrich-.

Horacio Verbitsky -ex montonero que le recuerda a la ex simpatizante montonera Bullrich que ella era la cuñada del ex montonero Rodolfo Galimberti, así la polémica deviene en una reyerta exmontonera-, escribió en su web El Cohete a la Luna:

"(...) El canciller y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, participaron del encuentro del Presidente Alberto Fernández, quien invitó a conversar a la rama judía de Juntos por el Cambio, encabezada por Jorge Knoblovits, como si representara a algún culto reconocido por el Estado argentino. 

Tanto no es así que, en diciembre de 2019, el gran rabino sefardí de la Argentina, Isaac Sacca, descalificó el intento de la DAIA y la AMIA de representar al judaísmo, que a su juicio no es una ideología sino una religión. La identificación de su dirigencia con el gobierno del PRO y el rol de querellante contra Cristina quedaron así bajo un potente reflector desde el corazón de la propia colectividad judía argentina, por una de sus más altas autoridades religiosas.

Knoblovits sólo representa al club Hacoaj, donde se reúne la reducida pero ostentosa clase alta judía, de zapatillas con luz de giro y vacaciones en Miami. Es como si el gobierno confundiera al Papa Francisco con el Chiqui Tapia.

(...) Durante el gobierno de Macrì se adquirieron buques de guerra y aparataje de seguridad e inteligencia en Israel, con la intermediación del traficante Mario Montoto, un ex montonero reconvertido en agente comercial israelí, íntimo de Bullrich, quien viajó varias veces a Tel Aviv en compañía de Waldo Wolff, vicepresidente de la DAIA reconvertido en diputado del PRO y lobbysta proisraelí.

Se presume que viven en la Argentina unos 300.000 judíos, a partir de respuestas censales sobre la religión del entrevistado, cuando el número de practicantes es reducido entre los judíos argentinos. Es la mayor colectividad de Latinoamérica y la séptima del mundo. Un estudio poblacional realizado en 2005 por la consultora Knack para la organización neoyorquina Joint Distribution Committee indicó que “el 61% de los judíos argentinos dejó de asistir o nunca asistió a una institución judía”.

Esta reverencia oficial ante una organización tan irrelevante ni siquiera puede justificarse hoy por la simpatía que pueda despertar en la judería estadounidense, que asume posiciones cada vez más críticas hacia el gobierno de Jerusalén. Los mitos antisemitas sobre el poderío de los judíos sobrevuelan esta confusión. (...)".

Pero el tema es el mencionado Knoblovits.

Sí o No

Cuando él ganó los comicios de 2018, Raúl Kollman escribió en el diario Página/12:

"(...) La lista de Knoblovits derrotó por 81 votos a 41 a la que encabezó Leonardo Jmelmitsky y que agrupaba a los sectores religiosos más ortodoxos. Esos sectores ya encabezan la mutual judía AMIA, pero no terciaban hasta ahora en la representación política, por lo que aspiraban a quedarse con todo. El presidente de la AMIA, Agustín Zbar, fue casi el vocero de la ofensiva para impedir el triunfo de Knoblovits con mensajes durísimos, del estilo “hoy empezó el final de la DAIA” y otros semejantes. 

(...) Desde el punto de vista de la relación con las causas judiciales vinculadas al atentado contra la AMIA, es posible que no haya cambios muy notorios, aunque Knoblovits, en su momento, dijo que no estaba de acuerdo con la idea de que la DAIA sea querellante, es decir que impulse la causa contra Cristina Fernández de Kirchner y Héctor Timerman por el Memorándum con Irán. “La DAIA no debe querellar a la política”, dijo hace dos años el ahora presidente.

(...) En los últimos años, la conducción de la comunidad judía fue el origen de algunos de los cuadros que hoy ranquean alto en Cambiemos. El rabino Sergio Bergman; el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj; el diputado Waldo Wolff y el propio Zbar juegan papeles importantes en el elenco de la alianza gobernante. Knoblovits no está en este núcleo y habrá que ver los niveles de independencia de la nueva mesa directiva respecto de la Casa Rosada. (...)".

Verbitsky

Sin embargo, o Kollman se equivocó y no la vió venir, o todo ha cambiado por motivos que habría que investigar.

Hora de regresar a la columna del simpatizante de Cristina Fernández de Kirchner, Verbitsky:

"(...) Knoblovits fue secretario de la DAIA durante la presidencia de CFK. Cuando se firmó el Memorando de Entendimiento con Irán, en 2013, el entonces presidente Julio Schlosser, el vicepresidente Waldo Wolff y Knoblovits recibieron la información del canciller Héctor Timerman antes de que se hiciera pública y elogiaron la decisión. Pero luego de recibir una fuerte recriminación del gobierno de Israel, acudieron a la Justicia, que declaró inconstitucional ese instrumento.

En enero de 2015, la DAIA se alineó con la denuncia de Nisman sobre el encubrimiento a los culpables del atentado en que Cristina, su canciller Héctor Timerman, Carlos Zannini y Juan Martín Mena, entre otros, habrían incurrido con la firma del memorando. A la semana siguiente de su presentación, Nisman apareció muerto, con un disparo en la sien efectuado con la pistola que le pidió prestada a su asesor informático Diego Lagomarsino, con quien compartía una cuenta secreta en un banco de Nueva York, con medio millón de dólares de origen desconocido, que Nisman no había declarado.

La DAIA y la AMIA nunca quisieron que el juez Rodolfo Canicoba Corral indagara a los ex funcionarios iraníes imputados. Quien lo explicitó a los alaridos durante una reunión en la Cancillería fue Knoblovits. “Si Canicoba viaja, tal vez tenga que declarar la falta de mérito de los acusados y eso es inaceptable”, gritó, consciente de la escasez de pruebas. 

En su lugar, postulan el juicio en ausencia, de constitucionalidad más que dudosa. Knoblovits se reunió entonces con el embajador de Estados Unidos, Noah Mamet, a quien le comunicó su preocupación por el populismo del gobierno, primer paso de una gira por Estados Unidos en la que vinculó a Cristina con un fantástico complot venezolano-iraní. Nisman entregaba a la embajada copia de sus escritos judiciales, antes de presentarlos.

El diario cooperativo Tiempo Argentino recordó un episodio del siglo pasado, en el que Knoblovits fue filmado con una cámara oculta mientras negociaba con un testigo de la causa por el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, un cambio en su declaración para perjudicar a Alfredo Yabrán. No llegó a establecerse si Knoblovits ofreció o el testigo pidió plata para falsear la declaración, pero en cualquier caso esto muestra la calaña del operador del PRO en la colectividad judía.

El eje de la denuncia de Nisman fue que, con la firma del Memorando, el gobierno se proponía conseguir que Interpol levantara las alertas rojas que equivalen a un pedido de captura de los acusados. Lo desmintió quien fue entonces el director de Interpol, el ex jefe del servicio secreto que cuida a los Presidentes de Estados Unidos, Ronald K. Noble, quien dijo que por el contrario, la preocupación del gobierno era que se mantuvieran. Además, aclaró que solo el juez podía pedir su levantamiento. Impedir que Noble declarara en la causa se convirtió en un objetivo estratégico de la DAIA y de las otras ramas de Juntos por el Cambio.

La trágica muerte del fiscal, horas antes de la declaración que debía prestar en el Congreso, se convirtió en eje de la campaña electoral de 2015, comenzando con la marcha de los paraguas al cumplirse un mes del hallazgo, de la que participaron Bullrich y el candidato presidencial Maurizio Macrì. Al mismo tiempo, Knoblovits acusó en una sinagoga de Miami a Cristina de haber motivado el “asesinato de Nisman”. También participó en esa ciudad de actos con exiliados cubanos anticastristas.  (...)".

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