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"Ya sabemos que eres la más inteligente, pero deja hablar a los demás"

Desde su bestseller 'Diana: Her True Story', Andrew David Morton es considerado una autoridad en la redacción de libros sobre la aristocracia europea, aunque también escribió una conocida biografía no autorizada de Tom Cruise, y otra sobre David Beckham y su esposa Victoria ('Posch and Becks'). Ahora, Morton escribió sobre la Casa de Borbón en crisis, y en especial sobre la princesa Letizia. De 350 páginas, Ladies of Spain, es una radiografía de la casa real Española en su 'annus horribilis'.

 

En su visita a España, Andrew Morton ha admitido que  ha sido un libro por encargo pero ¿de parte de quién? Del Palacio de la Zarzuela seguro que no. 
 
Ladies of Spain ha sido publicado por La Esfera de los Libros, sello asociado al grupo Unidad Editorial, conglomerado al que pertenece, entre otros, el diario El Mundo, dirigido por el periodista Pedro J. Ramírez, quien hace poco publicó una entrevista exclusiva con Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga cercana del rey Juan Carlos. 
 
"(...) La entrevista parecía hacer las veces de desembarco o globo sonda para el aterrizaje de la alemana en el panorama mediático español y guarda una cierta sintonía con la discreción con la que Morton se refiere a ella en las páginas del libro. Pero eso, para más adelante.  Lo que salta a la vista es que Unidad Editorial no quería perder la oportunidad de lanzar un superventas. Y sí: va en camino de conseguirlo.
 
Consideraciones aparte, y volviendo a Ladies of Spain, este no es del todo un libro de tocador –como solían llamarle a las románticas y frívolas lecturas femeninas en el siglo XVIII-. Se trata de un volumen que  intenta hacer una lectura política de la decadencia de la monarquía española, acompañada de curiosos matices en el perfil de cada uno de sus miembros, el más favorecido de ellos, por cierto, Letizia Ortiz, “una plebleya”, “de familia republicana de izquierdas” y “divorciada” periodista en quien en el mojigato Morton –su insistencia en los términos noble y plebeyo puede llegar a ser realmente chocante- deposita el futuro de la corona española como institución a la deriva en medio de la tormenta de escándalos. (...)".
 
El libro se divide en diez capítulos. Cada uno retrata, en unas de manera monográfica y en otras como telón de fondo, a los miembros de la familia real. 
 
Los 2 primeros (titulados "El amor, el deber y la dinastía", y "Prisioneros de Palacio"), retratan a unos entonces jóvenes Juan Carlos y Sofía como peones incansables de la restauración monárquica. Se presenta al rey Juan Carlos como carismático, un hombre hecho a sí mismo, criado en las dificultades de traicionar a un padre y obedecer al generalísimo Francisco Franco.
 
A la vez, hay un retrato mariano de doña Sofía, con quien resulta imposible no ser empático después de leer no sólo lo difícil que fue para ella ser aceptada en España y las humillaciones a la que les sometió Franco, sino también las innumerables infidelidades que tuvo que soportar desde muy pronto del entonces heredero al trono, quien, más que pedir su mano, le participó que se casarían arrojándole una cajita con un anillo en su interior.
 
El planteo de Morton es: Sofía, abnegada reina frente a Juan Carlos casado por obligación. 
 
Karina Sainz Borgo otra vez:
 
"(...) Y de esa estratagema un tanto ingenua y sentimental se vale Morton para plantear la tesis de su libro: Si los reyes  se casaron por obligación, las infantas y el príncipe lo harían por amor. A pesar de lo cursi que resulta el planteamiento, Morton lo utiliza como compuerta para hablar de la entrada de “plebeyos” –no para de usar esa palabra- en la familia real y a la supuesta modernización de la corona. (...)".
 
Andrew Morton avanza sobre otro tema: el  matrimonio entre Iñaki Urdangarin y la Infanta Cristina, en el ojo del huracán. Iñaki fue imputado en el caso Nòos, acusado de varios delitos como malversación de caudales públicos, fraude, prevaricación y falsedad documental.
 
Andrew Morton cree que la actuación del yerno del Rey ha estado motivada por la envidia. "Su mujer siempre ha sido muy ambiciosa, estaba triunfando en el mundo laboral y quizás eso le empujó a él a triunfar, y de este caso lo hizo de una manera supuestamente ilegal".
 
Morton dice que al hacer sus investigaciones descubrió que "Iñaki estaba viviendo, hace años, con una mujer en Barcelona, además también había una 3ra. mujer con la que también tenía un affaire, con lo cual estaba viendo a 3 mujeres a la vez, incluida la Infanta".
 
Muchos se preguntan si la Infanta Cristina debería ser imputada por el 'Caso Nòos'. Morton escribe: "No soy abogado, no sé si debe estar imputada o no, pero desde luego es un tema que está afectando tanto a Iñaki como Cristina. Siempre ocurre, en el momento en el que la novia o la mujer de una persona que ha sido imputada por blanqueamiento de dinero o por algún tema de corrupción financiera, también se les ha imputado a ellas por cercanía".
 
Cristina, según Morton, "está enfrentándose a un dilema muy grave" por el hecho de que su marido se pueda enfrentar a una pena de cárcel. "¿Qué hará? ¿Le apoyará o tendrá que cortar los lazos con él y cortar su amor y sacrificarlo en deferencia a la monarquía y a su padre?". 
 
Pero el tema de moda es Felipe y Letizia.
 
Morton: “La boda entre Don Felipe y Doña Letizia era la transición de una monarquía dinástica a una monarquía burguesa, donde los valores de clase media de la fidelidad, el amor y el romanticismo ocupaban el centro de su unión”.
 
Y menciona la profunda antipatía que siente el rey Juan Carlos por su nuera. La considera “el enemigo en casa”, por su condición de periodista. Morton relata incluso cómo éste llegó a decirle: “No me gustas, pero haré de ti una reina”. 
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Un fragmento: 
 
“Se cuenta que poco después de que doña Letizia entrada en la familia real, todos ellos, junto con el rey Constantinno de Grecia, hermano de la reina Sofía, estaban comentando la situación en Irak, arrasado por la guerra. Había un consenso generalizado en que se trataba de un asunto complicado. Entonces doña Letizia soltó un discurso, que duró aproximadamente 20 minutos, acerca de las cuestiones que enfrentaban a Oriente y el pueblo de Irak. Al cabo de un rato, el rey, que advertía los rostros inexpresivos de los presentes, le dijo a su nuera: “Letizia, ya sabemos que eres la más inteligente de la familia, pero por favor, deja hablar a los demás”.
 
Hay más sobre el carácter dominante, exigente de la Princesa de Asturias, quien, lejos de los focos, parece comportarse como una diva: 
 
“En una ocasión iban en un avión privado y la princesa no paraba de quejarse al sobrecargo, diciéndole que hacía demasiado calor o demasiado frio. Al final, el sobrecargo le preguntó a don Felipe lo que debía hacer. El príncipe le contestó: “No importa, ella lo único que quiere es dar la lata. Estar al mando. Meterte un dedo en el ojo. Demostrar quién manda”.
 
Ahora bien, como contrapartida, Morton afirma que con Letizia, dice, el príncipe ha abierto los ojos al mundo: 
 
“En calidad de representante de la mujer moderna y profesional, doña Letizia  enarbolaba el estandarte de la igualdad y el progreso”.