Michael Schumacher, el piloto alemán que ostenta el récord de siete títulos mundiales de Fórmula 1, cumple este 3 de enero 53 años. Su pasión por el fútbol es tan grande que, incluso, llegó a jugar como profesional en Suiza antes de dedicarse de lleno al automovilismo.
Una pasión desde la infancia
Nacido en Hermülheim, Alemania en 1969, Schumacher es un fanático del fútbol desde la infancia; de hecho, su sueño original era convertirse en futbolista profesional. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que su talento no alcanzaba a los de sus compañeros para jugar en el más alto nivel. Y además, su padre Ralf, mecánico de karts, ya lo estaba introduciendo en el mundo del automovilismo enseñándole a correr en kartings.
A pesar de ello, nunca abandonó su pasión por el fútbol y hasta llegó a jugar como delantero profesional en el FC Echinchens, un equipo de la Quinta División de Suiza. En esa época, Michael Schumacher jugaba con el número 11, pero nunca fue goleador, aparte de que el club es menos famoso por sus méritos deportivos que por haber tenido al expiloto en su plantel.
Michael Schumacher y un vínculo inmortal con el fútbol
Schumacher siguió siendo un apasionado del fútbol incluso después de convertirse en piloto de Fórmula 1. Es un hincha confeso del Colonia, club de la Bundesliga alemana y, cuando visitó Argentina en el ’98, se puso a entrenar con la selección nacional.
En 2006, cuando Alemania fue sede del Mundial de fútbol, Schumacher fue elegido como imagen de su país para el evento. El piloto alemán participó en varias actividades promocionales y también estuvo presente en la ceremonia de apertura del torneo.
No sólo fue parte de lo competitivo del fútbol sino también de lo altruista, participando en varios partidos benéficos de fútbol, en los que compartió cancha con estrellas como Ronaldo, Zinedine Zidane y Michael Ballack. Su desinterés no fue en vano y, cuando tuvo aquel trágico accidente de esquí en 2013 (por el que estuvo seis meses en coma), varios astros del fútbol le enviaron mensajes de apoyo.
Quizás en el amplio espectro de posibilidades, Schumacher pudo ser campeón de la Bundesliga en lugar de Fórmula 1. Aunque, según reveló en un medio alemán, se siente más nervioso al entrar a una cancha que al subir a un monoplaza del Gran Premio.










