Howard Carter pasó a la historia en 1922 por descubrir la tumba del faraón Tutankamón, la más famosa en el mundo de las momias. Pero la parte de su vida que no se cuenta es de antes de encontrar los restos del joven monarca, cuando fue vicepresidente de un club de fútbol.
balompié y momias
El arqueólogo que encontró a Tutankamón y rigió un club de fútbol
Mucho antes de volverse mundialmente conocido por hallar la tumba de Tutankamón, Howard Carter fue vicepresidente de un club egipcio actual.
Howard Carter, conozca a Tutankamón
Iniciado recientemente en el mundo de la arqueología, un Howard Carter de 33 años había conseguido el mecenazgo de un importante coleccionista de arte antiguo llamado George Herbert. Gracias al patrocinio de Herbert, también Quinto Conde de Carnarvon, Carter exploró el Valle de los Reyes, hogar de gran cantidad de tumbas reales del Antiguo Egipto.
Había encontrado diversas de ellas, pero una lo obsesionaba más que otras: la del joven Tutankamón, rey que gobernó Egipto durante el siglo XIV antes de nuestra era. Estimaba que la tumba debería estar en algún lugar del valle sepultada bajo piedras.
Encontrarla no le resultó fácil: la Primera Guerra Mundial paralizó su búsqueda y, al reanudarla, luego de cuatro años sin éxitos, Lord Carnarvon amenazó con retirarle el patrocinio si en un año más no hallaba la tumba. Finalmente, el 4 de noviembre de 1922, Carter se topó con la escalera de acceso al entierro, y un mes después, con el sarcófago y la cámara del tesoro.
El lugar de reposo era efectivamente de Tutankamón, que heredó el trono a los 9 años y cuyo reinado terminó con su muerte a los 18. Aturdido por la sorpresa ante tantos tesoros, cuando Lord Carnarvon le preguntó si podía ver algo, el arqueólogo le respondió: “Sí, cosas maravillosas”.
Lord Carnarvon no fue el único amigo de Carter con influencias: también tenía una gran relación con Georg Merzbach, un abogado belga prominente en la corte del sultán. Merzbach era un pionero del deporte y hasta fundó un club de fútbol poniendo a Carter como segunda mayor autoridad.
El Zalamek y su vicepresidente arqueólogo
Merzbach había comenzado su carrera como abogado desde muy joven poco después de graduarse de la Universidad Libre de Bruselas. Hizo sus prácticas en Egipto antes de instalarse en El Cairo, donde se convertiría en uno de los mejores profesionales en asuntos legales.
Tal era su desempeño que los sultanes y reyes de Egipto recurrían a él, e incluso recibió el título de bey (que significa “líder tribal”, reservado para los principales líderes). Opositor a la ocupación británica en Egipto, creó en El Cairo la primera Facultad de Derecho, en la que fue profesor. Pero sus intereses iban más allá de las leyes: también amaba los deportes.
Tanto fue así que, el 5 de enero de 1911, fundó el club de fútbol Qasr El Nile (“Palacio del Nilo” en árabe), que años más tarde cambiaría su nombre por el actual de Zamalek. Con la idea de que sea un club para todos (dado que otros estaban en manos inglesas), Merzbach se convertiría en su presidente y el equipo sería uno de los más importantes de África y Oriente Medio.
Su amigo personal, el arqueólogo Howard Carter (que una década más tarde encontraría la tumba de Tutankamón) formó parte de la junta directiva del club como vicepresidente. Merzbach, que junto a Carter se involucraría en el club hasta 1915, tendría el honor de presenciar junto a su esposa el hallazgo del arqueólogo.
La historia de uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XX pudo haber opacado la trayectoria de Carter como dirigente de un club de fútbol, por eso no es mala idea sacarla a relucir cada vez que se recuerde su nombre.








